TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / fragoncum / El hombre en la silla

[C:536131]



Despierta después de un profundo sueño. Lo último que recuerda es que cuando su mujer le dio a beber un jugo de manzana, comienza a dar el mismo viaje que da por las noches, después de ser derrotado por el cansancio. En la boca tiene un pedazo de tela que dificulta su respiración. Se encuentra amordazado y amarrado a una silla. Mira instintivamente a su alrededor. En la habitación se nota el mismo orden de siempre. Da una mirada más incisiva, empeñándose en la idea de que un asaltante le había visitado. Corrobora una y otra vez que está bien despierto, que lo que está viviendo es real, que simplemente lo han amarrado a la silla con un propósito inimaginable. Los intentos por deshacerse de las ataduras, sobrepasan la lógica que debería tener a su edad. El ataque al corazón que lo mantuvo hospitalizado por un mes, no le impide cejar en su empeño. Recuerda que su mujer fue muy parca en sus visitas, y sus atenciones fueron mínimas. Concluye que las circunstancias en las que se encuentra, tienen que haber sido provocadas por ella. Hace unos meses que lo rechaza, lo trata con una inexplicable agresividad, y se ocupa cada vez menos, de su quebrantada salud.

Los movimientos bruscos de lado a lado consiguen multiplicar su orfandad, hiriendo su piel desvencijada. Desiste de tal acción contra sí mismo, cuando escucha que abren la puerta. Sus ojos parecen dos lunas queriendo alumbrar la habitación oscurecida por el encierro. Ve dos cuerpos que se acercan. A medida que su presencia los hace más visibles, reconoce a su mujer acompañada por un desconocido. En el rostro de ambos, la confianza de viejos amantes, la felicidad de los herederos. Contempla sus mutuas miradas, el brillo en sus ojos, y los brazos de él, rodeando su cintura. Le dan la impresión de estar a punto de tener una luna de miel, como si ese encuentro con ellos, fuera de despedida. Frente a sus narices, juntan sus labios para darse un beso prolongado y asesino. Sus cuerpos se mueven al compás de la respiración, y el estrujamiento, da la impresión de querer encolarse. El viejo ve que a través de los labios salen al encuentro sus mutuos instrumentos del habla, iniciando un bailoteo interminable. Las punzadas en su corazón, hacen acto de presencia cuando comienzan a desnudarse como lo hacen los artistas de los clubes nocturnos.

Continúa haciendo lo imposible por salir de aquella silla y vengar la afrenta. Su indefensión le obliga a mantenerse observándolos con un llanto que lo descuartiza por dentro y destroza lo poco que queda de su niño interior. En el lecho conyugal que tantos ratos felices había pasado junto a ella, ve a los amantes dar riendas sueltas al acto criminal. La presencia del marido los lleva muy cerca del límite del deseo y el éxtasis; imposible de lograr para ellos, bajo condiciones normales. El furor de sus cuerpos crece cada vez que miran hacia la silla, y ven al viejo agonizando de rabia, y, sin poder emitir un grito que aminore el sentimiento de odio que lo carcome por dentro. Los amantes, sin fijarse ya en el viejo, emiten quejidos de placer cada vez más continuos y ensordecedores. El hombre en la silla contempla bañado en lágrimas la espantosa escena.

El dolor en su pecho supera el sufrimiento de la traición, ya no sabe donde se encuentra, y la escena se pierde de su vista. La mujer, exhausta y desahogada, al fijarse en su marido, salta de la cama, se acerca y contempla al hombre con el que ha vivido por espacio de 10 años. No tenía hijos ni familiares cercanos y sabe que es la única heredera del viejo. Así reza el testamento que ella logra con estratagemas y tratos especiales.
El hombre en la silla ve a su mujer sacudiendo su cuerpo, ve su mirada de odio y sus lágrimas de alegría. La ve sacar a su amante del cuarto después de obligarlo a vestirse. Y vuelve él, a mirar su cuerpo inmóvil con la cabeza descansando sobre la parte izquierda de la cavidad torácica. Ve a su mujer paralizada en medio de la habitación, con la sonrisa más hermosa que jamás le había visto. Y agradeciendo la solidaridad de las fuerzas del cielo, continúa su ascenso a través de las nubes.



Texto agregado el 25-01-2014, y leído por 405 visitantes. (25 votos)


Lectores Opinan
27-11-2015 Podría ser una cronica del periodico. Pero con un plano corto, tan corto que me he sentido dentro de los hechos. Muy bueno. El_Quinto_jinete
20-10-2015 Hermoso relato, un abrazo chinitas
20-10-2015 Hermoso relato, un abrazo chinitas
20-10-2015 Hermoso relato, un abrazo chinitas
20-10-2015 Hermoso relato, un abrazo chinitas
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]