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Libros Usados.





El profesor de álgebra tiene la capacidad de poder acabar con los intentos del más aplicado de los alumnos por prestarle atención durante los 90 minutos que dura su clase. Afuera en la ciudad llueve, y talvez esa es la razón por la que muchos de los que estaban ahí dentro no se fueran, esa aula tan llena de gente y preposiciones, números y ecuaciones, a decir verdad ya no tenia ningún atractivo para mí, en realidad, no sé si alguna vez lo tuvo.

De un tiempo a esta parte he tomado la firme determinación de que teniendo en cuenta que muchas veces no puedo estar en el lugar donde quiero, por lo menos, a modo de venganza no me quedo donde no quiero. Tampoco dar la impresión de que no me importa nada, entonces le pido al compañero de mi izquierda si por favor después me pasa los apuntes de la clase, que me tengo que ir, que tengo un compromiso allá fuera. Me levanto y al salir saludo con un hasta luego, que por supuesto nadie contesta. Si no P, entonces, no q. Dijo el Profesor cuando yo salí.

Al salir, la garúa de la que muchos intentaban huir ganaba las calles, los edificios, los vidrios, las personas todo lo que se atreviera a desafiarle. Como casi siempre, en mis huidas, me dirigí a la librería de calle 50 donde venden libros usados, que no esta de mas decirlo, son mis predilectos.

Hay quienes detestan los libros usados, dicen que deben de ser muy malos, pues ¿quien se desprendería de un buen libro?, yo tengo otra hipótesis, de los libros uno se desprende para que otros lo puedan leer. Generalmente las hojas teñidas por cierto color amarillento, ajeadas y porque no escritas se transforman en un camino a recorrer, por donde otros caminaron, donde otros nos dejaron sus huellas.

Los libros usados, deberían ser considerados como auténticos testigos de grandes ocasiones, pensamientos, sentimientos y vaivenes en la vida de sus lectores.

Innumerables cosas se pueden encontrar en los libros usados, hay quienes remarcan frases, que luego intentaran memorizar para tenerlas siempre presentes, garabatearan conclusiones de los autores y propias. Encontrar otras cosas en los libros como nombres, direcciones, teléfonos, emails, convirtiéndolos además en circunstanciales agendas, no es sorpresa encontrar en los libros de consulta de los estudiantes universitarios tras el descuido la aureola que deja una tasa de café, esas que se toman en las noches de sueño, cuando cambiaríamos cualquier cosa por un día más para estudiar. Mate y biscochos, de una tarde de lluvia, ingredientes de una receta para curar el acne sobre la base de Aloe Vera que dieron por algún canal de cable, el rayón de hijos que quieren hacer notar a sus padres que han aprendido a escribir sus nombres. Durante las épocas de mayor ajetreo político quizás porque no una P que se incrusta en el centro de un V, ¡viva Peron! O Perón Vuelve, y cosas por el estilo. Yo alguna vez también he escrito un Dale Boca.

Un capitulo especial, se merecen los amores presentes en las hojas de los libros, los enamorados buscan plasmar allí sus deseos de eternidad, Carlitos y Natalia por siempre juntos, o fulana te amo, cosas por el estilo. En los libros de poemas se da otro fenómeno repetido, en la primer hoja... Querida Mengana: cada uno de los poemas que Mario Benedetti a escrito parece que los ha hecho a tu medida, te amo mas que a mi vida. El fulano.

Hay amores que perduran mas que los libros, entonces por ahí los libros no tienen importancia, ya que el amor demostró ser más perdurable que el mismo papel, hay libros que duran mas que los amores, esos abundan en las librerías de usados y son, muchas veces mas interesantes que el amor que los cobijó.

Bueno, volviendo al tema, yo me escapo de la clase de álgebra para ir en búsqueda de un libro usado, ha comenzado el mes y dentro de los gastos siempre hay algo para comprarme un librillo. Recorrí el lugar y en un rincón había unos saldos de libros sin usar, o sea nuevos, o sea hojas blancas y resplandecientes, que aun tenían la cubierta de papel film. Era un libro que había visto hace un tiempo, estuve averiguando pero no lo podía encontrar, pagué y me lo llevé, entonces decidí volver a casa, seguía lloviendo. Entonces sucedió, mientras iba cruzando la avenida 7, ahí frente al Banco Nación, en la esquina de la facultad, venia ella. No sé porque, no sé lo que fue, pero no pude dejar de mirarla, supongo que seria su belleza, sus ojos, capas que amor a primera vista que sé yo, eso del flechazo capas, seguí caminando. Después me di cuenta de que nos conocíamos de antes. Tengo presente esa imagen, me parece que fue hoy en la tarde, ella bajo el agua intentando cubrirse. Las cosas desde ese día no han sido iguales.

A aquel libro lo abandoné por un tiempo, demasiado diría, de alguna manera también tenia que agarrar los de la facultad, por cierto no menos resplandecientes, por ser fotocopiados, entonces me dediqué a demostrar teoremas, diseñar planillas, y calcular reembolsos de prestamos bajo el sistema francés. Justamente hace unos días, estaba leyendo algunas cosas del libro en cuestión, y en medio de una página tuve la sensación de que no tenia la más pálida idea de lo que estaba leyendo, entonces intente ir mas arriba en la hoja, como para retomar el camino, descubrí entonces que algo adornaba la pagina, en el margen superior tirando hacia la izquierda (el lugar donde se encuentra el corazón) con el trazo azul de una Bic, casi como sin querer había escrito y ya se podía leer su nombre.

Texto agregado el 15-04-2005, y leído por 164 visitantes. (0 votos)


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