El vuelo de tu encanto me persigue
por sendas plácidas
de agonía,
de polvareda sísmica
cuando llora la tarde
cínicamente bajo mis nubes.
El vuelo de tu encanto me persigue
con aleteos santos
de caricia,
de mañanas enfermas curadas
hasta el final del duelo.
El vuelo de tu encanto me persigue
con síntomas de eternidad
hasta mi suspiro evaporado,
hasta mi sepulcro
elaborado violentamente
con barro y piedras.
I.C./AQP/06-OCTUBRE-2002.
Texto agregado el 15-04-2005, y leído por 555
visitantes. (2 votos)