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MIL PREGUNTAS BUSCA ZAPATOS

Por: Juan más de mil preguntas.

Capitulo 1:


Mil preguntas llevaba un buen trecho de camino, se dirigía al castillo del rey. De pronto se encontró con un río se había desbordado sobre el camino. Mil preguntas observo el panorama general, pero no vio ningún tronco seco para derrumbar y formar un puente, ni encontró la suficiente madera tirada sobre el camino para fabricar una barca y pasar a la otra orilla, ni siquiera se oía el menor susurro de sus amigos los animales, para que le ayudaran a encontrar la forma de superar este obstáculo. – Bueno -Se dijo a si mismo Mil Preguntas- Me sentare a esperar una señal.

Mil Preguntas llevaba dos días en profunda meditación esperando una señal, cuando de la espesura del bosque apareció un anciano de mirada profunda que camino en dirección hacia él. – Hijo mío. Le dijo. Si quieres pasar al otro lado del río lo único que necesitas son unos buenos zapatos. Y el anciano, sin decir ni más ni menos, continuo su camino. Mil Preguntas oyó un ruido a sus espaldas y se volteo a observar de donde provenía, al no hallar la fuente del sonido se volvió hacia el viejo, pero ya no estaba allí. Al mirar a la otra orilla del río, lo vio perdiéndose en la inmensidad del bosque. – ¡Que lastima! -Exclamo Mil Preguntas- No pude mirar sus zapatos. Mil Preguntas sabia que había recibido su señal.

Mil Preguntas ni corto ni perezoso decidió volver sobre sus pasos para hallar la forma de construirse unos buenos zapatos. Camino durante algunas horas hasta llegar a una posada anclada en los linderos del bosque. Mil Preguntas pensó: - Cuando venia no repare en esta posada, ¿curioso, no?

Mil Preguntas toco la puerta de la posada y le abrió una dama muy formal que lo invito a pasar. Como Mil Preguntas tenia mucha hambre, fue directamente al comedor en el cual se encontraban varios hombres y mujeres. El único lugar disponible era cerca de dos hombres que estaban en una acalorada discusión. – Buenas tardes caballero, exclamaron los hombres al verlo llegar. ¿Qué lo trae por estas tierras buen señor? Mil Preguntas pensó: No se cual es este vicio de los hombres por definirle el norte a los otros sin antes haber decidido el suyo. Los verdaderos exploradores nunca preguntan hacia donde van los demás porque saben que eso les haría perder su dirección, confían en su instinto y en sus capacidades...yo quisiera ser un explorador...

- Señor, ¿qué lo trae por estas tierras? Repitieron los amigos.

- Discúlpenme amigos, lo que me trae por este hermoso lugar es que estoy buscando unos buenos zapatos, ¿ustedes podrían decirme como hallar unos? Respondió Mil Preguntas.

- Claro que si amigo usted dio con las personas indicadas, exclamo uno. Mire lo más importante en unos zapatos es que sean anchos.

- No pero como se te ocurre decirle eso camarada, lo más importante es que sean largos. Exclamo el otro.

- ¿Me podrían decir cuál es la diferencia entre uno y otro tipo de zapato? Exclamo Mil Preguntas un tanto confundido.

- Es muy sencillo buen hombre, los zapatos anchos sirven para que usted pueda delimitar su espacio, para que usted sienta que esta ocupando el espacio que se merece, es como si usted dijera con sus zapatos que ocupa su lugar sobre la tierra ¿me comprende?

Mil preguntas le respondió: - Sinceramente amigo lo único que comprendo yo es que usted con esos zapatos anchos puede pisar a muchas personas, inclusive me entra la curiosidad, ¿Como hace usted para bailar?

- Muy sencillo, muy sencillo, mi pareja se tiene que montar sobre mis zapatos y yo la guío completamente en todos los pasos.

- ¿Y eso no le resulta incomodo esto a su pareja? Pregunto Mil Preguntas.

- No para nada, ella sabe que yo soy un muy buen bailarín. Si quiere bailar conmigo tiene que seguir el ritmo que yo le imponga.

El otro amigo intervino y dijo:- ¡No confundas a este gentil hombre, lo más importante de unos zapatos es que sean largos, laaaaargos!

- ¿Podría explicarse? Le dijo Mil Preguntas.

- Claro que si, simpático amigo. Cuando la gente tiene zapatos largos es como si sus zapatos dijeran: “ yo soy una persona que puedo dar más de lo que se espera de mi”. Además pensemos en todo lo que nuestro pueblo alaba a los gigantes, ¿si me entiende? Así usted no sea un gigante puede dar la impresión de que lo es con unos buenos zapatos largos.

A lo cual Mil Preguntas dijo:- ¿No es muy incomodo caminar con esos zapatos largos que no se ajustan a lo que usted es como persona? ¿No es muy incomodo bajar o subir escaleras con esos zapatos tan largos, puede uno caer y golpearse en la nariz?

- No para nada, respondió el acalorado hombre, hay que hacer unos cuantos sacrificios cuando se trata de aparentar ser un gigante. Además generalmente no camino escaleras, mi vida es una vida de un solo piso.

Mil Preguntas miro al hombre con cara de asombro y pregunto:- ¿Una vida de un solo piso?

- Si como usted lo escucha, en mi hogar, en mi trabajo, todas mis actividades se efectúan en un solo piso. No tengo escaleras en mi vida, ni de bajada ni de subida.

- ¿Pero como usted puede conformarse con una vida de un solo piso?

- Amigo usted realmente no sabe nada de gigantes, para nosotros es muy incomodo subir o bajar, nosotros simplemente vivimos en plano, para facilitarle a todos que puedan llegar hacia nosotros tanto los que suben como los que bajan.

Y los dos amigos siguieron la discusión durante horas, luego de las cuales se levantaron y con una venia graciosa se despidieron de Mil Preguntas. Y se alejaron apoyados el uno sobre el otro, mientras la gente de las otras mesas, se reía y murmuraba por la extraña forma de caminar de estos hombres. Llegó a tal extremo su descoordinación al caminar que el de los zapatos anchos tumbo una mesa y el de los zapatos largos tropezó con una señorita que estaba sentada y le dio un puntapié que la dejo en el piso. – Que pena caballeros, no se irriten. Es solo cuestión de calzado. Exclamaron a coro, mientras salían corriendo y tropezando, con una turba enloquecida detrás de ellos.

Y Mil Preguntas se quedo allí sentado en el comedor meditando sobre lo que había pasado hasta el amanecer.


Capitulo 2:

Al otro día Mil Preguntas partió hacia un poblado que lo desviaba un poco de su camino, pero en el que la señora de la posada le había informado que podía conseguir unos buenos zapatos. Mil Preguntas pensó: Ojalá todos fuéramos como la señora de la posada que al no saber la respuesta a mi pregunta me remitió hacia la persona adecuada, en vez de inventar falsas respuestas para verse como una sabelotodo...quisiera ser como la dama de la posada...

Al llegar al poblado diviso unos hermosas campos de trigo, había un campesino cortando el trigo, Mil Preguntas se acerco y le dijo:- Buen hombre, ¿me podría decir usted donde puedo conseguir unos buenos zapatos?

- Que no ve usted mi señor que yo ando descalzo, como voy a saber de zapatos, yo solo se de la tierra que piso. Mi ama, la dama del castillo me dijo desde pequeño que como los pies de mis padres estaban acostumbrados a la tierra eso era lo que debía de seguir pisando de por vida. Por eso no me hable de zapatos, no torture mi alma, buen señor, pues estoy conforme con la vida que llevo sobre este suelo de mansedumbre. No ha oído decir usted que no se le debe hablar de zapatos al que ya esta acostumbrado a las piedras del camino. Respondió el campesino y siguió con sus labores.

Bueno, pensó Mil Preguntas, lo mejor será dirigirme hacia esta dama que desde hace tanto tiempo ha acostumbrado sus pies a usar zapatos. Y continuo su marcha. Pero sin antes pensar:- Ese hombre no se dio cuenta de que yo tampoco llevaba zapatos, quizás si él tuviera que ir hacia donde un rey, quizás si un río se hubiera atravesado en su camino él se me hubiera unido e iríamos los dos juntos a buscar unos buenos zapatos...quizás así no se quejaría de las piedras del camino...

Mil Preguntas llego a la entrada del castillo que quedaba en una montaña sobre la cual se divisaban los inmensos campos de trigo. Mil Preguntas toco la puerta, de pronto se apareció ante el un hombre muy elegante. – Buen día caballero, ¿qué lo trae por el castillo de la gran dama?

Mil Preguntas respondió con naturalidad:- Vengo en busca de unos buenos zapatos.

- Oh mi señor, no habléis de zapatos delante de mi, respondió el hombre. No sabéis que solo se puede hablar de zapatos delante de la gran dama.

Mil Preguntas extrañado por la angustiosa respuesta del caballero elegante, bajo la vista y observo sus zapatos, eran viejos y estaban bastante desgastados, además eran de una suela un tanto baja que le daba al caballero un porte menor del que irradiaba. Luego Mil Preguntas subió su mirada y observo la impecable vestimenta del caballero y se quedo asombrado ante el marcado contraste.

- Caballero, ¿Porqué usa usted esos zapatos que no van con su porte y digno ropaje? Pregunto Mil Preguntas.

- Señor mío, respondió el hombre. Visto con estos zapatos tan humildes porque la Gran Dama, para la cual trabajo, no deja que nadie iguale el porte y la altruidez que emanan sus zapatos de tacón alto. ¡La hacen ver tan esplendorosa! Nadie iguala a mi dama en materia de gusto y exquisitez en el calzado.

- ¿Pero a vos caballero no te gustaría lucir también unos zapatos de gran porte, de suela alta?

- Mi señor es mas de lo que puedo aspirar, soy solo un sirviente, aunque mis modales y mis ropajes no tienen igualación entre los sirvientes del castillo, entiéndame, mi cuna es humilde, he crecido con los zapatos rotos, con la suela baja y desgastada. ¿A que mas puedo aspirar? Me enorgullece haberme superado y ser el mejor de los sirvientes, el más culto, el que mas se codea con el circulo de la Gran Dama, pero uno tiene que saber cual es su papel en el mundo y tiene que saber que zapatos calza, los míos son zapatos de servidumbre, ¿como pretende usted que igualen en gracia, en esplendor y sobre todo en altura a los de mi bella dama?

- Entonces sin no ser más, quisiera caballero que me dirigiese usted a donde se encuentra esta Gran Dama, a la cual usted tanto admira y alaba.

- Con mucho gusto buen hombre lo conduciré a los aposentos de mi amada dama.

En ese momento Mil Preguntas pensó: Que lastima quizás si este hombre no se hubiera acostumbrado tanto a andar con la suela baja, admirando los zapatos de los demás y no preocupándose por los suyos propios, tendría unos buenos zapatos...no creo que para cruzar ríos, pero si tendría unos buenos zapatos...

- Buenos días simpático señor, en que le puedo servir, susurro la Gran Dama al ver a Mil Preguntas.

- Buenos días Dama del Castillo, solo quisiera que usted me indicara como conseguir unos buenos zapatos. Según tengo entendido por esta tierra la tienen a usted en muy alta estima en cuestión de calzado.

- Bueno, je je. No me haga ruborizar con sus halagos. Toda mi fama se la debo, ante todo, a mi buen gusto, pero no debo descartar a mi vendedor de zapatos. Él sabe que a mi me gustan los de tacón alto, elevados, dignos de mi majestuosa figura, ¿no le parece?

Y Mil Preguntas observo sus zapatos y dijo: - Sinceramente mi señora no se cual es el objetivo de unos zapatos con un tacón tan elevado como el de sus zapatos, ¿me lo podría usted explicar? Dijo Mil Preguntas.

- Claro que si, je je. Respondió la dama. Mire yo toda la vida he crecido en medio de cosas elevadas, por ejemplo, mi hogar se encuentra sobre la montaña, sobre mis tierras, para poder estar arriba, vigilante, cuidándome de las arpías rastreras de mis sirvientes, que siempre quieren apoderarse de mi dinero. Mandar sobre los seres inferiores de la tierra es algo innato en mi, es mi naturaleza. Pero usted sabrá bien que para mandar hay que tener una vista un tanto panorámica de lo que sucede y lo más importante hay que saber colocar a cada cual en el lugar que se merece, o sea debajo del mío ¿no le parece?

- Sin animo de ofenderla, me parece que al usted pretender alejarse del mundo y montarse en una nube que usted misma se ha creado ha dejado un poco de sentir la realidad y se ha acostumbrado a vivir en una posición lejos de la cual usted realmente pertenece. Respondió Mil Preguntas muy serenamente.

- ¿Y se podría saber según usted, microbio, cual es la posición en la cual debiera yo estar?

- Mi señora todos debemos de estar a la posición de la realidad, porque así a usted le duela mucho aceptarlo usted también pisa este suelo, el mismo suelo que pisan sus empleados. ¿No lo cree usted señora?

La Dama lanzo una excéntrica risotada y ordeno al caballero elegante que escuchaba atento la conversación, que expulsara a Mil Preguntas del castillo. Sin antes decirle:- Hay de ti microbio que quieres abrir puertas que no se deben abrir y despertar mentes que no deben ser despertadas pues siempre sobre estas tierras mi familia ha gobernado y no hay poder humano o sobrehumano que se imponga a mi voluntad y la de mis antepasados.

Fue tanta la cólera de la dama que lanzo un golpe seco al piso con el tacón, que se le quedo pegado de este y al intentar soltarlo, se fue de bruces al suelo, y fue tanta la desesperación de esta mujer por tocar el piso que tanto había repudiado que nunca más pudo volver a levantarse.

Mil Preguntas pensó: La araña a tejido su propia trampa...en realidad las arañas son mas inofensivas de lo que parecen...

Al llegar a la salida del castillo, a la cual lo condujo muy amablemente el caballero elegante, este le dijo a Mil Preguntas:- Sabe quizás yo si necesite unos buenos zapatos, no como los que usted busca, pero si unos buenos zapatos, déjeme acompañarle en su camino por favor.

Mil Preguntas le respondió:- Amigo si yo tuviera en este momento mis zapatos le enseñaría a fabricar los suyos propios, lastimosamente no poseo dicho conocimiento, solo le puedo decir una cosa: los zapatos que usted busca, no los encontrara en este lugar, porque esta es tierra de zapatos de mansedumbre, quizás usted necesita despegarse del suelo que antes pisaron sus padres y encontrar su suelo propio, su propia dignidad, para caminar con esos zapatos nuevos que tanto desea.

Sin decir ni mas ni menos, Mil Preguntas se alejo mientras que el hombre sonreía en la puerta del castillo en medio de los coléricos gritos de la Gran Dama:- ¡No! ¡Mi tacón se ha roto, como me duele haber caído, ya nunca más podré levantarme! ¿ Donde están mis sirvientes? ¡ayudenme a levantarme! Pero sus gritos no fueron escuchados.

Capitulo 3:

Mil Preguntas se dirigió a un poblado vecino donde residía el vendedor de zapatos. Mil Preguntas pensó: que mejor persona para indicarme como conseguir unos buenos zapatos que un vendedor de zapatos, este hombre debe tener mucha experiencia sobre calzado.

Mil Preguntas llego a una casa de fachada impecable, toco la puerta y le abrió un hombre pulcro y le dio un fuerte apretón de manos, - Buena Tarde, pequeño amigo, ¿qué se le ofrece? En cuestión de calzado yo soy el más indicado.

- Buenas tardes gentil caballero, respondió Mil Preguntas, ¿Podría usted indicarme como conseguir unos buenos zapatos?

- Pero claro que puedo, respondió el vendedor, no se olvide de que en cuestión de calzado yo soy el más indicado. Y ahora dígame señor ¿que tipo de zapatos busca usted? Tengo de todos los tipos.

- Dígame usted, ¿que significa eso de todos los tipos? Pregunto Mil Preguntas.

- Haber mi querido caballero, en cuestión de calzado lo más importante es el material del que este diseñado, este material definirá el tipo de calzado que usted va a usar. Me explico, si usted quiere aparentar ser una persona importante, de clase, exitoso, un hombre de mundo, necesita unos zapatos fabricados de cuero, en cambio si usted es una persona más libre, que le gusta la naturaleza y el arte, puedo conseguirle unos zapatos tipo sandalia, suaves, ligeros...yo creo que esos se adecuan a su tipo...también tengo los de tela que le permiten aparentar ser sencillo, descomplicado... Y siguió hablando durante un buen rato.

- Y yo para que necesito tantos pares de zapatos, yo solo necesito un par, un par que se acomode a lo que a mi me gusta, no a apariencias que no quiero dar.

- Caballero, caballero, lamento decírselo, pero ese tipo de zapato no existe, nosotros trabajamos con prototipos, imagínese que a todo el mundo le diera por buscarse unos zapatos a su medida, ¡que sería del negocio, de la producción en serie! Si usted quiere vivir en sociedad necesita acomodarse a los zapatos que la sociedad le vende, sino entonces no se que va usted a hacer. Además piense detrás de esos zapatos de cuero existen accesorios, existe un estilo de vida, como piensa usted tirar por el piso todo eso, todo eso que esta creado alrededor de esos zapatos, de esos zapatos que usted necesita.

- Bueno caballero, me puede usted disculpar pero yo no creo que con esos zapatos que usted vende pueda yo cruzar un río. Para cruzar el río que necesito, debo de conseguir unos zapatos que se adecuen a la curvatura de mi pie, a la forma de mis dedos, necesito unos zapatos resistentes, que al ponérmelos pueda sentir que son como una prolongación de mi cuerpo. Discúlpeme pero no me interesa sentir que tengo unos zapatos que ni siquiera se si se adecuan a lo que yo soy como persona porque ni siquiera yo los he construido, ni siquiera están hechos con mis medidas, sino con un molde que siempre es el mismo, el mismo para todos. Le pido por favor que me indique donde puedo encontrar un maestro zapatero, un maestro que me ayude a crear mis propios zapatos.

- Amigo, amigo lo siento por usted, pero bueno, total, usted tiene cara de tener pocos amigos, de ser poco sociable. Usted quiere unos zapatos a la antigua, bueno esta bien. Al salir de la aldea se encuentra el taller del viejo zapatero, usted puede ir allá si lo desea, pero no se lo recomiendo, nunca ha sido una buena competencia.

Mil Preguntas se despidió del vendedor pero antes de irse observo sus zapatos y se asombro al mirar que sus pies sangraban porque eran demasiado estrechos. Mil Preguntas pensó: Este hombre se exige demasiado, se ha apretado mucho los zapatos para no cambiárselos nunca sabiendo que le causan daño, pero total hay un momento en que el dolor desaparece, esta allí presente pero ya no lo sentimos, nos volvemos insensibles como esta vendedor de zapatos...por lo menos esa si es una característica importante para un vendedor, que sea inflexible, llevado de su parecer, vendiendo una imagen en la que ni siquiera cree, su poder es de sugestión... sugestiona con su estrecha mirada...quizás si este hombre entrara al río y el agua le hiciera aflojar los zapatos se sentiría más libre y no se haría tanto daño, quizás así pensaría en buscar al maestro zapatero y construir él mismo un remplazó para sus zapatos mojados, pero este hombre es insensible y ni el frió de sus zapatos congelados podría hacerlo sentir...sentirse...ya no cree en maestros zapateros que ayuden a construir zapatos, sus zapatos aunque apretados están adecuados al tipo de hombre que quiere aparentar, al molde del cual están fabricados la mayoría de los zapatos, unos zapatos estrechos, así son todos esos zapatos...

Mil Preguntas llevo a las afueras de la aldea y encontró con relativa facilidad la cabaña donde vivía el maestro zapatero. Mil Preguntas llamo:- Buen zapatero, buen zapatero, ha llegado un hombre que quiere construir sus propios zapatos.

El zapatero abrió la puerta, era un hombre de facciones mas que nobles, todo su ser irradiaba sabiduría, parecía uno de esos viejos magos de las historias antiguas.

- Mi señor, que se le ofrece. Dijo el zapatero.

- Por favor maestro no me diga mi señor, que yo solo soy un buscador, un buscador de zapatos.

- Bueno tú gritas que quieres construir tus propios zapatos y dime ¿tú que sabes de zapatos? Tienes que tener un conocimiento previo antes de lanzarte a la empresa de crear unos buenos y resistentes zapatos.

- Maestro, yo se que no quiero unos zapatos ni muy largos ni muy anchos porque no me interesa aparentar que soy un gigante ni que puedo dar mas de lo que soy por mis zapatos, inclusive no me interesa para nada que mi vida sea sin escaleras, pues amo las subidas y las bajadas del camino. Tampoco quiero unos zapatos de suela alta pues siempre habrá alguien más alto que yo y cuando me lo encuentre se caerá mi ilusión de ser alto y me daré cuenta de que en realidad el ser alto o bajo depende de con quien se este uno midiendo los zapatos. No quiero que mis zapatos sean bajos pues siempre habrá alguien más bajo que yo y no tendré tiempo de compadecerme por mis propios zapatos cuando se que otros los tienen más bajos y por lo tanto tienen más riesgo de pincharse con las piedras del camino. Tampoco quiero zapatos de diversos materiales hechos con un molde igual porque se que mis pies no me lo perdonarían, como me van a perdonar que los ande disfrazando todos los días, mis pies son muy auténticos, a ellos no les gustan las mascaras, a ellos les gusta que yo sea yo mismo, por eso quiero tener en cuenta sus necesidades a la hora de hacer mis zapatos.

- ¿Eso es todo lo que sabes sobre zapatos?

- Eso es todo lo que se sobre zapatos. Respondió Mil Preguntas.

- Pero bueno, dime ¿que crees tú que es lo que le da la resistencia a unos zapatos?

- Maestro yo diría que es la suela. Respondió Mil Preguntas.

- La suela no es, porque la suela no esta diseñada para andar en todos los caminos y puede desgastarse fácilmente. Aunque la suela es la base y para hacer unos buenos zapatos se debe de tener una buena base, hay otras cosas más importantes. Haber inténtalo de nuevo.

Mil Preguntas se quedo pensando y al cabo de unos minutos exclamo:- Ya creo saber: el material, el cuero por ejemplo da mayor resistencia a unos zapatos, que lastima que solo los usen los señores elegantes, pero como escudo ante los demás. El cuero si es bien utilizado puede hacer que mis zapatos sean resistentes.

- Nuevamente estas equivocado. Que hace que algo sea fuerte, que algo sea realmente fuerte. Me explico, piensa si una hormiga intenta llevar sola un trozo de pan teniendo en cuenta su tamaño sabemos que le resulta difícil, pero si esa hormiga le pide colaboración a sus compañeras, entre todas pueden llevar el pan a la colonia. ¿Cómo llamamos a eso?

- Unión.

- Unión, si bueno, yo lo llamaría lazo. Bueno no le llamaría del todo lazo, hay otro elemento al que si podría llamar lazo y sin el cual esa unión no tendría sentido.

- La colonia, ese es el lazo -Respondió Mil Preguntas- El lazo se construye porque las hormigas tienen una finalidad: alimentar a la colonia, el trabajo de todas es recompensado por igual, cada uno obtiene lo que se merece por su esfuerzo y puede alimentar a su familia, a su gran familia que es la colonia entera.

- Ahora dime ¿cual es el equivalente de ese lazo en los zapatos?

- Pues los cordones, respondio Mil Preguntas. Pero ahora que lo pienso bien maestro, me gustarían unos cordones que no aprieten mis pies, porque se pueden lastimar y como ya le dije quiero tener en cuenta sus necesidades. No quiero tener pies de vendedor, no quiero ser insensible a mi propio dolor, ni al ajeno.

- Bueno inquieto amigo, oye bien lo que te voy a decir:- Lo más importante de unos zapatos son los cordones pues son los lazos que le dan seguridad al zapato. Pero recuerda deben de ser flexibles, para dejar abierta la oportunidad de ponerte otros zapatos. Un buen zapatero sabe meterse en los zapatos del otro y sabe mantener sus lazos unidos sin necesidad de presionarse, ni de presionar a sus pies.

El maestro zapatero y Mil Preguntas hablaron durante un buen rato y estuvieron dedicados toda la tarde y la noche y la noche de la noche a fabricar los zapatos que Mil Preguntas quería, al final cuando estuvieron listos, Mil Preguntas exclamo: - Maestro estos si son mis zapatos.

Mil Preguntas se despidió de su amigo el zapatero, el zapatero que hacia las cosas a la antigua. Cuando salía de la casa pensó: Este hombre si sabe de zapatos, y sabe de zapatos porque no necesita imponer su estilo a la hora de crearlos sino que cree que en cada uno existe un zapatero innato, que conoce como construir unos buenos zapatos, unos zapatos a la medida, ni muy altos ni muy bajos, ni muy anchos ni muy largos, ni de cuero ni de tela, pero eso si con unos buenos lazos...

Capitulo 4:

Cuando Mil Preguntas llego al río, tuvo dudas pero se acordó de su amigo el zapatero y miro la suela de sus zapatos nuevos, y pensó: Sí, tienen buena base...además son resistentes, porque tienen un buen lazo que los sostiene... Y camino decidido hacia el río, de pronto se empezó a sumergir, cada vez se sumergía más y más y lo peor de todo es que no tocaba fondo firme donde pisar, entonces empezó a chapaliar y a tragar agua, en un esfuerzo sobrehumano llego a la otra orilla, mojado, casi asfixiado y con sus zapatos completamente mojados. Allí lo esperaba el anciano de ojos profundos, que salió de la nada, y le tendió la mano.

- Levántate. Hombre que ha encontrado sus zapatos.

Mil Preguntas lo miro asombrado, por un momento intento contenerse, pero al final lo venció la cólera y le dijo al anciano: ¡Oye, tú dijiste que con esos zapatos podía pasar el río y mira casi quedo ahogado! ¿No creo que estos zapatos sean de mucha utilidad en el fondo del río, o a usted le parece?

- ¿Entonces? Pregunto el anciano de mirada profunda.

- ¿Cómo que entonces? ¿Porque me dijo que consiguiera unos zapatos, si usted sabia que no me iban a servir para cruzar el río?

- Porque necesitabas aprender a nadar hijo mío. Respondió el anciano.

- ¿Y los zapatos? ¿Que tienen que ver con el aprender a nadar? Pregunto Mil Preguntas extrañado.

- ¡Ah, los zapatos! Los zapatos son para que continúes tú camino. Respondió el anciano en un tono sereno.

- Pero para aprender a nadar no necesitaba estropear los zapatos, mire como están de mojados. Replico Mil Preguntas.

- ¡Y que esperas para ponerlos al Sol! Exclamo el anciano.

Y Mil Preguntas sonrió porque sabia que había ganado un nuevo amigo. Y Mil Preguntas se levanto, se levanto para poner sus zapatos al Sol y seguir caminando. Cuando los zapatos de Mil Preguntas se secaron, continuo el camino con el anciano, él cuál le pregunto antes de iniciar su partida.

- ¿Para donde ibas antes de que se cruzara el río en tú camino? Pregunto el anciano.

- A ver al rey- Respondió Mil Preguntas-.

- Siempre que camines debes de saber hacia donde se dirige tú camino, así se interponga un río, debes de saber hacia donde te diriges para poder cruzarlo.

Y los dos amigos cogieron el camino que conducía hacia a los territorios del Rey, pero eso es otra historia...







Texto agregado el 18-02-2005, y leído por 411 visitantes. (0 votos)


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