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En un cuarto me encuentro y ante mí unos objetos, entre ellos una gran y extensa ventana por la que puedo observar un mundo distinto a éste.
Árboles, tierra, cielo son lo que mis ojos ven. Luz, claridad se encontraban esta mañana allá, ahora tormento, oscuridad que acompañan a esta noche, pero junto a ellos una luz junto a la otra que marcan el camino a continuar.
Sin embargo acá dentro, desde la puerta (a la que muchos llamarían) de entrada hasta la ventana puedo descubrir mi mundo, mundo donde duermo, donde me alimento, donde sueño, donde vivo. Muchos son los que pueden pensar que estoy encerrada, pero yo no lo veo así, acá me siento segura, y aunque si bien, me intriga saber que hay del otro lado del mundo prefiero seguir aquí.
Tengo lo necesario, ni más, ni menos. Pero te preguntarás cómo hago para subsistir, trabajo, estudié mucho durante mi juventud, si bien dudé en reconocer que era lo que verdaderamente quería seguir, hace ya algunos años que tengo éste, mi primer trabajo, y estoy conforme con él.
Vivo sola, con mi primer sueldo me alquilé un departamento, y ahora ya lo estoy terminando de pagar, será mío, y estoy contenta por ello.
Mi familia falleció cuando era pequeña, estábamos de viaje, lo recuerdo, cuando en la casa que nos hospedábamos se escuchaban disparos, mi padre fue a ver que ocurría, y al ver que no volvía, mi madre fue a buscarlo, luego de unas horas de no saber nada de ellos me acerqué yo también, para ver que ocurría, y fue entonces cuando descubrí sus cuerpos, quietos, sin respiración, pensé que estaban jugando, como solían hacerlo, hasta que las horas pasaban y así continuaban.
No sabía que hacer, no conocía a nadie allí, la casa estaba dada vuelta, sola, pequeña, parecía una niña tonta que se queda perpleja al no entender la consigna a seguir de un ejercicio. Para mí éste era un ejercicio, un problema a resolver, hasta que los vecinos me ayudaron al escuchar mis gritos.
Pero por más ayuda que recibí por parte de ellos, todo ya estaba hecho, mi mundo se había terminado, mis padres habían muerto, y fue cuando pensé que yo también podía haber muerto con ellos, de no ser que me quedé en el cuarto. ¿Pero porque los mataron?, era mi pregunta continua.
No obstante los días transcurrieron, me volví a mi país, y fui a parar a un hogar de
huérfanos, sin hermanos, sin familia, sin amigas, sola, sola en este mundo.
Hasta que crecí, estudié, y empecé a trabajar.
Y estoy acá, descubrí mi mundo, no el de afuera. Conozco el aire, el sol, el cielo, pero todo desde aquí, o desde lo que recuerdo de pequeña.
Si me preguntan como veo la vida, respondería, como una pantalla. Una pantalla, donde a través de las imágenes que veo, o que me muestran, soy yo la que decide que es lo que quiero seguir viendo, la que elijo cuando verlo y cuando no. Al de afuera lo veo como un mundo rígido, ya que soy yo la que determina, en todo caso, la modificación.
Pero acá adentro, me manejo con mi trabajo. No es fácil.
Se puede decir que estoy sola, aunque, en realidad, me contacto con muchas personas, al azar, soy la que elijo con quien entablar conocimiento, soy la que los logra conocer, todo es rápido, y ésta es la causa por la cual ellos no me conocen, no me logran descubrir, y así lo prefiero.
De todas las oportunidades que tuve para la elección de trabajo, ésta, la oportunidad que me ofreció el trabajo que tengo, fue la que yo preferí, no sólo porque fui yo la que investigó, sino porque es en el que más cómoda me siento, no tengo relación personal con nadie en particular y trabajo desde mi mundo.
Si te estás preguntando cual es mi oficio, no te voy a mentir, no valdría la pena que dijese que soy abogada ya que debería tratar con personas particulares; ni que soy profesora; ni vendedora, por el mismo motivo.
Sé que no soy la única que se dedica a esto, pero dudo que alguien trabaje tan bien como yo.
Me gustaban las computadoras, pero soy mucho más que cualquier ingeniero.
Soy hacker, me ocupo de averiguar, mediante las computadoras de los demás, la cantidad de millones que podría ganar y luego lo traspaso a una cuenta, mía por supuesto.
Sé que nadie sospechará de mí, puesto que desde que salí del hogar, mejor dicho desde que me escapé, todos me dieron por muerta.
Aunque muchos lo llamarían robar, yo no lo veo desde ese punto. Es venganza más que otra cosa, vengar la muerte de mis padres, en aquel robo cuando era pequeña.
Porque esa fue la causa por la cual comencé a vivir sola mi mundo. Antes descubría día a día algo nuevo con ellos, ahora ya no los tengo.
Mi mundo es más amplio de lo que creí que iba a ser. Puedo lograr grandes conexiones.
No sé si esta es la forma que hubiese elegido vivir, en caso de tener a mis padres conmigo, pero es la que vivo, y no le debo nada a nadie, estoy libre de peligro, nunca más me podrán robar, nunca más van a matar a alguien que yo quiera, a alguien que yo tenga, por el solo hecho de saber que no tengo a nadie; que estoy yo, yo en mi mundo, porque es mío.
¿Golpes?, ¿Qué estoy escuchando? Luz, oscuridad, ¡estoy confundida!, no sé que me está pasando, estoy sufriendo un cambio que nunca antes había tenido, y que incluso no lo comprendo.
Es un período de lucha y de paz; veo un cielo negro y uno blanco; Estaba en la pantalla, podía distinguir esas palomitas blancas y negras que uno ve en el televisor cuando ya no hay más programación.
¿Qué significaba lo que estaba ocurriendo?
Estaba en mi mundo, en mi pantalla, con la programación terminada, era el fin, o el principio, mejor dicho, ya que vi esa luz, la claridad que en un comienzo me enseñaba mi ventana, y pude descubrir que era la mañana.
Recostada en mi cama, luego de despertar, acercándose hacia a mí una mano delicada, suave y blanca, me acariciaba el rostro, era mi madre que me acercaba el desayuno y como todas las mañanas me leía un cuento, cuando comprendí que estaba en el mismo mundo que ella, o a mi entender que ella estaba en mi mundo, y supe que había tenido un extenso y profundo sueño.
Tardé en reconocer en que mundo estaba, pero al distinguir la claridad supe que estaba junto a mi mamá.
Pero… ¿dónde se encontraba mi padre?, acá venía, junto a mí, diciéndome al oído, ése ah sido tu sueño, ésta tu oportunidad.
La noche anterior había discutido con ellos, y había jurado alejarme para no tener que verlos.
Luego de escuchar sus palabras, y de tener la mano de mi madre a mi lado, me encontré en el mejor mundo que alguien pudiera haber deseado. En el mundo de mi familia, de mi compañía, entre ellos, entre mi orgullo, me encontraba en EL MUNDO DE MI VERDAD.

Texto agregado el 21-06-2003, y leído por 299 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
17-11-2006 Muy buen cuento. Felicitaciones Te invito a que leas los mios y a que me digas qué te parecen. exe_cortes
26-08-2006 todo podría ser verdad... aunque los tauros son un signo duro.. como palo... Senryu
15-07-2005 Muy buen escrito... La Felicito. Saludos!! __-Luisito-__
14-07-2005 raro, creo que hay mucho por hacerle, esta bien lo de tu verdad ( o sea el MI), pero no se al fin cual es tu verdad, tan solo tu familia, el sol el aire tambien. Bueno saludos , utopos
 
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