Con el permiso que me otorga el amor sincero,
te quiero poner mucho esmero.
Vuelve a mí diciendo un “hola”,
vuelve a mí y dime que aún nos quedan horas.
Sin ti mis poemas no van ni vienen,
sin ti no hay más amores.
Escríbeme sin vacilaciones,
escríbeme: “ya estoy aquí”,
escríbeme y no temas,
escríbeme, que te espero.
no tengo poemas, ni canciones,
No tengo más amores y estoy sin sabores.
Quiero ser el sol que te broncea,
quiero ser la brisa que te arrulla por la noche,
quiero ser limón y sal
y tú, el tequila;
quiero ser lo que haga falta
para ser el que te encanta.
Y con el permiso que me otorga el amor sincero,
yo te quiero poner mucho esmero.
Escríbeme sin temores,
que yo no tengo amores.
Escríbeme sin preocupaciones,
que yo controlaré mis pasiones.
Escríbeme y no pienses: “¿será mi par?”,
que yo encontraré mi lugar.
Con el permiso que me otorga el amor sincero,
te quiero poner mucho esmero.
Escríbeme, preciosa, que yo te espero. |