Inicio / Cuenteros Locales / sendero / Luna, mi gata Díptico
La que maulló de dolor fue mi gata. Estuvo en mi velorio. Escondida.
Luna, mi gata, sabía que yo deseaba la muerte de mi esposo. Él también deseaba la mía. Ningún dinero de por medio, simplemente odio.
Él ganó la partida.
Regó lentejas en la escalera y... la que observó todo fue Luna.
¡Ay! El vestido negro que compré para el duelo ahora me lo llevo de mortaja.
II
Luna no duerme en el sillón. Ahora lo hace en un cuarto de trebejos, la puerta siempre cerrada. Entra por una ventana entreabierta.
Percibe mi energía como yo la de ella. Dentro de Luna late mi corazón.
Todas las noches la gata iba a la recámara, se recostaba a su lado y, antes de que él despertara, se sacudía el pelaje.
Una noche, él tuvo un acceso de tos violento y prolongado que le ocasionó un infarto.
Lo encontraron muerto. Y al lado, la gata.
—Seguro que era su mascota —dijo el camillero del anfiteatro.
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Texto agregado el 27-02-2026, y leído por 0
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