Volviste cargado de recuerdos de un pasado dormido, más nunca olvidado, de tiempos felices, por siempre añorado.
Yo, ansiosa mientras llegaba la hora del reencuentro, dibujaba mil cosas en mi cabeza preguntándome a quien vería, si al chico aquel, que alteraba mis latidos o a otro, a un hombre desconocido.
En cuanto te vi, las dudas se disiparon, tu hermosa sonrisa y tu bello rostro, continuaban dando la bienvenida a quien pronunciara tu nombre con certeza.
Más el tiempo que todo lo puede y que cambia muchas cosas, puso en frente mio a un tú distinto, maduro, el resultado del niño vuelto hombre.
Y aunque para tí al volverme a ver, yo no tenia nombre, ni psado en tus memorias, nos acercamos de manera como si hacerlo ya estuviera escrito.
Para mi deleite, el silencio y timidez del pasado se habían transformado en conversaciones fluidas que invitan a la risa y la alegría, cargadas de una agüdeza mental e ingenio que sé que muchos envidiarian.
Te descubro y te acepto así, niño grande, travieso, juguetón y ocurrido, de emociones diversas y reacciones adversas, llenas de me voy pero ya regreso, de huidas sin motivos acompañados de un "es que tuve miedo".
Tras el tiempo compartido, sé que todo eso y más eres tú, un regalo de la vida que la cabeza no comprende, pero el corazón si entiende, porque sabe que mientras él nos guíe, la aventura de conocernos llegará a buen puerto.
Joysma
30/12/2024 |