La Bella
Al levantarse, se lava la cara y
se pone la humectante;
luego la retira con la limpiadora
para ponerse la hidratante,
crema que no es negociable.
Antes de salir, se baña
con el spray corporal, que es refrescante.
Se pone la loción detrás de las orejas,
con cuidado de no lastimarlas
por los cinco aretes clavados en diagonal.
Ya al salir a la calle, se unta
el bloqueador solar, que no debe faltar.
Ella no se maquilla; solo usa labial y pestañina.
A toda prisa, maratonicamente,
ella jala a los chiquillos que dejará
luego en la escuela. Saluda a la vecina
sonrriendo
con las teclas blancas de un piano de cola
y con los ojos de gata ronronera y maliciosa,
se percata de los hombres que la desean al pasar,
y con eso se paga la sumergida en cremas mañaneras.
Ella no tiene novio ni marido para que no le dañen el peinado.
Ya en la noche, se descrema,
se baña con jabón que es suavizante
y luego lo cambia por el que es solo vulvar.
Ya muy limpia, se aplica la que tiene
propiedades exfoliantes en los piecitos
de princesa
que provocan lamerlos como helado.
Después, se aplica la nocturna
que, mientras ella duerme,
combinada con colágeno en suero,
la hará levantarse bella para el desayuno,
que es de cereales.
Wilioroz
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