Es complicado dejar de lado el yo humano para convertirse en todos. Somos una variedad extensa de seres vivos y existimos de diversas maneras en el mismo medio. Esto nos hace luchar por las mejores posiciones o lugares que garanticen mayormente nuestra comodidad, seguridad, tranquilidad y muchas otras cosas. Pero no siempre se pone fácil porque todo comienza en una lucha encarnada con tu misma especie y como en los peores encuentros salvajes de animales altamente peligrosos, nosotros, los dulces y bellos humanos tenemos la capacidad de destruir y tragar lo que se nos atraviese como imagen viva de una lucha sangrienta por el poder y la gloria.
¿Exagerado? Bueno, esto depende del lugar en que te encuentras, la posición en la que te ubicas, para muchos no lo es.
Con esto recuerdo las lecturas sobre seres primitivos que fueron asesinados por otros quienes se decían descubrir nuevas tierras. Como si el hecho de que otras culturas existieran allí no fuese suficiente prueba de que no se estaba descubriendo nada, pues en sí esos seres ya lo habían hecho con anterioridad y sin embargo, ellos tenían la capacidad de desaparecer sus aldeas y ciudades agrícolas. El templo de sus dioses y las calles que llevaban a casa. Su casa. Se apoderaron de su riqueza y violaron a sus mujeres y a esto no lo catalogaron como delito, sino que se escribió en las páginas de la vida como conquista, victoria, historia. Qué difícil debió ser para la mayoría. Aún los animales pasaron por un proceso de cambio que no debió de ser fácil, porque el cambio en sí es es complicado. Cualquier tipo de cambio, hasta el de zarape para dormir.
Imagina pasar de autoridad a servidumbre, de vivo a muerto, de bello a feo. O sea, sería mejor ser feo desde el inicio, servir y nacer en vez de morir, pero muchas de las situaciones que enfrentamos día con día no están en nuestras manos, por lo que hay que estar preparados con una mentalidad abierta a cualquier tipo de humillación, enfrentamiento, afrenta, situación extrema que pueda rompernos y degradarnos como humanos al más bajo nivel.
No sé si sepas que existen personas que nunca han trabajado y no, no es mal visto por este tipo de comunidad que nunca trabaja, sino por el contrario el trabajo es considerado como un acto de inferioridad.
En las comunidades más antiguas se usaba que los que pertenecían a la nobleza se separaban del resto de los comunes y, teniendo sus casas en una zona especial y reservada para esta clase social, no se podía trabajar, ya que el trabajo era una de las principales características o signos de fracaso. Si te descubrían trabajando te apartaban inmediatamente y muchos que nacieron en este tipo de rigor, tuvieron que hacer peripecia y media( a veces ilegales) para no perder la clase. Esto implica muchas cosas en la formación del carácter de aquellos que sin estar preparados caen en desgracia por el simple hecho de no tener un colchón lo suficientemente grande para sobrevivir él y su descendencia en este grupo.
Conozco a una familia criada en la basura. Ellos recogen basura de diversos establecimientos comerciales y la llevan a casa donde hay un tiradero al costado. Misteriosamente en la basura puedes encontrar ropa de marca carísima, joyas o simplemente mugre, pero he visto que no es tan desafortunado explotar un tiradero cuando te resuelve la vida, ya que aparte de percibir un salario te puedes llevar algunas sorpresitas favorables.
El hecho de pertenecer a la clase de los que tienen que trabajar ya te roba la oportunidad de ser especial, tenlo por seguro, pero aún peor, ni siquiera perteneces a una clase módicamente acomodada y esto te aparta, ignora y abandona ¿Còmo enfrentar algo asì?
¿Por qué carajo existen las diferencias sociales? ¡No es esto más antiguo y obsoleto que un dinosaurio?
Bueno, aunque se intenta deshacer estos conceptos de las clases sociales por la cruel discriminación que propagan, lo cierto es que en pleno siglo XXI estas diferencias existen como en la selva por lo que un león nunca permitirá corderos vivos en terreno de fieras que cazan a los más pequeños y débiles. Además, son los que los mantienen, ya que de otra forma morirían.
Así, la burguesía come del trabajador, del más débil y forma enormes riquezas por la explotación de quieres nacieron sin la mínima oportunidad de superarlo.
Cuando hablamos de resiliencia, se me viene a la mente cuántas personas somos resilientes sin siquiera conocer la palabra. Desde chicos enfrentando todo tipo de animales salvajes en la urbanidad. Tomar el camión, el metro, ser aplastado y manoseado por cualquiera en el trayecto, robado a veces. Llegar a tu centro de explotación y ser visto de arriba a abajo con la zalamería de un ser que se siente elegido por los dioses, cuando es al igual que tu, otro servidor y esclavo del sistema que permite a pocos tener mucho mientras muchos tenemos demasiado poco porque de no ser así, ninguno tendría que trabajar.
Qué decepción deberá ser para algunos el saber que todo aquello que creyó, sencillamente se esfuma en la ignorancia de su propia posición en el sistema de castas.
RH
Referencias:
https://dle.rae.es/casta
https://istopiahistoria.blogspot.com/.../carlos-iii-de creta-que-el-trabajo-no-es.html
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