En un pequeño pueblo de la selva, donde la población se levantaba a realizar sus trabajamos rutinarios; un lugar rodeado de cerros y árboles, donde el aire es fresco y limpio, vivían dos hermanos. Eran inseparables, compartiendo aventuras y secretos, trabajando juntos en el campo y en la casa. Pero un día, Leo el hermano mayor, terminó el colegio secundario y recibió la noticia de que debería viajar a la capital de país. Era su oportunidad para estudiar una carrera profesional, él tenía beca del colegio, pues podría ir a cualquier universidad y cambiar su vida, pero significaba dejar atrás a su familia y su hogar.
La mañana de su partida, la familia se reunió en la puerta de la casa, con lágrimas en los ojos. Aries, el hermano menor, se sentía vacío y triste, abrazado a su madre. Leo se despidió con la mano, prometiendo regresar pronto, pero Aries sabía que no sería lo mismo sin él.
"¿Qué será de mí?", se preguntaba Aries, viendo cómo el autobús que llevaba a su hermano se alejaba por la carretera. Se quedó llorando, abrazado a su madre, sintiendo que una parte de él se iba con Leo.
Años pasaron, y Aries creció, estudiando con dedicación y trabajando duro en el campo y en la casa. Pero nunca olvidó la promesa que se había hecho a sí mismo: seguir los pasos de su hermano y hacerle sentir orgulloso.
Un día, Leo regresó al pueblo, no como doctor, ya que él, al principio quería estudiar medicina, pero regreso como un militar graduado, con su uniforme bien presentado, donde brillaba los botones de su prenda y un corazón lleno de alegría. Aries, que ya era un joven fuerte y decidido, se acercó a él con un papel en la mano.
"¿Qué es eso?", preguntó Leo, sonriendo.
"Un escrito para ti", respondió Aries, lo escribí después que viajaste.
Leo tomó el papel y leyó:
"Cuando te fuiste, quedé llorando
Yo decía que será de mí, ya no tendré quien me acompañe.
Me sentía solo, no estabas para ir juntos al campo.
Andar solo me ponía triste, al mismo tiempo pensaba
Y decía: seré igual que tú, sacare las mejores notas en el colegio.
Y también iré donde estás, para seguir tus pasos y hacerte sentir orgulloso"
Leo se conmovió al leer esas palabras y abrazó a su hermano con lágrimas en los ojos. "vamos hermano", le dijo. "Estoy orgulloso de ti y cuando regreso a la capital nos iremos juntos".
************************
Autor: Rusbel Galán Marín
************************
El presente escrito va dedicado a su hermanos que esta el cielo.
|