TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / rhcastro / Chocolate

[C:624602]



Hablar de resiliencia parece sencillo, pero sucede que no es una palabra sencilla cuando comprendemos que trata de resistencia y adaptación aún cuando las cosas nos desagradan.
El cuerpo humano se adapta, esto no quiere decir que lo que el ser humano resiste sea agradable.
Es increíble todo lo que podemos resistir y aprender, pero ¿Para qué necesitamos aprender a resistir? ¿Qué tanta capacidad tenemos para ello? Curiosamente no nos enseñan a resistir en ningún lado. En la escuela nos enseñan algún idioma extranjero, y hasta ponen ejercicios físicos, sufrimos con las matemáticas y ya más grandes la física y el álgebra nos hace llorar, fíjate bien, nos ha hecho llorar. Superar el llanto y aún con la dificultad para aprender a superar el conflicto es resiliencia, sin importar si obtienes un ocho o un diez, lo que realmente importa es la lección, lo que aprendes, lo que ha de servirte para enfrentar nuevos conflictos y controversias en el futuro.
A lo largo de la vida enfrentamos tantos obstáculos que sería imposible recordarlos de forma aislada, quizás solo recordemos lo que más nos impresionó, normalmente es aquello que presentó un sinfín de dificultades para superarlo. Si te preguntara qué etapa de la vida fue más compleja pudiera ser que la identificaras, pero pienso que cada etapa tiene sus propias dificultades por lo que el hecho de superarlo es suficiente satisfactorio.
Este concepto es novedoso, re-si-lien-cia (no creo que mi abuela la conociera) aunque el hecho no solo es común, sino constante en una sociedad cambiante y con diversas problemáticas para superar. Enfrentar adversidades quizás no sea para todos, ya que habrá quien se parta con la presión de alguna situación emocional, económica, de salud o cualquier otra que siente sumamente complicada. A algunas personas la simple soledad los atormenta y les hace tomar decisiones irreversibles. Drásticas algunas veces. Cuando se menciona que resistir es para fuertes te sorprenderías la cantidad de gente aparentemente débil que carga situaciones muy pesadas. Y lo hace totalmente en silencio.
Podemos encontrar situaciones complejas donde menos lo imaginamos. La vida es un constante aprendizaje y no necesariamente autorizado si consideramos que ni nacer fue un acto de aprobación. Mi abuela quedó huérfana a los siete años tuvo diez hijos en un país lejano donde se hablaba otro idioma y no tenía ni un solo amigo. Qué complicado debió ser para ella enfrentar una economía precaria para sacar adelante a tanto niño, pero esto no fue lo peor y se puede decir que nunca tendremos por sentado el punto más alto de medida cuando se trata de resiliencia,
Imagínate viejo y solo con grandes agujeros en los bolsillos. No hubo moneda que por más que tratase de retenerla se quedara, porque sencillamente son demasiado pequeños los ingresos de quien llega a viejo sin ahorros. Cuando murió el abuelo tenía noventa años y quiero que sepas que el día anterior a su muerte todavía cargaba refrigeradores para llevarlos a casa a reparar. Por eso creo, fue que la abuela se dejó caer de un de repente. También había sido fuerte, resilientes, pero a veces hay que tomar aire. A los cincuenta y ocho buscó trabajo y se fue a cuidar ancianos a Canadá. Para ese entonces yo la veía muy mayor, pero claro, era una niña entonces. Una niña que comía frijol entontados porque la abuela ya no hallaba como prepararlos para confundir el sabor y creyera yo que eran otra cosa. Era como si poniéndoles tomate se volvieran sopa o… no sè, duramos años comiendo solo eso y a veces, un poco de pan con mantequilla y chocolate. La comida es más buena con hambre. De eso no hay la menor duda.
Todo esto me hizo un bien inimaginable porque mientras gente sufría por una marca o aparentar tonterías de la moda, yo simplemente disfrutaba no andar desnudo por la calle ¿Alguna vez fuiste a la escuela sin zapatos? En mis tiempos muchos niños no tenían zapatos y por las noches aún siendo un adulto sueño que voy a alguna parte y que la gente voltea a verme porque he olvidado ponerme los zapatos. Despierto y recuerdo que fui de los niños privilegiados, claro, era un verdadero privilegio tener zapatos.
Cuando me casé, no teníamos casa y un familiar de mi marido le ofreció que ocupáramos un terreno baldío. Recuerdo que levantamos paredes de cartón negro y fui de alguna forma inmensamente feliz. Claro, lo que duró mi matrimonio porque a los meses me dejaron allí. Nadie se casa para que lo dejen tirado, pero sucede y te agarran como dicen en mi barrio, en la maroma. Esto te deja realmente desubicado.
Aquel hombre fue mi primer novio, mi primer todo y no sé cómo no morí de tanto tirar agua. Uno no sabe que tiene todo eso allì dentro del cuerpo hasta que pareces regadera desaguándote. Derramándote completo. Fueron meses recordando la voz, palabras dulces, lo que hacíamos y las promesas que nos dijimos… todo se fue a la... ¡allí pues! Se desintegró.
No se trata de echar culpas, pienso, se trata de lo sorpresivo del hecho. De cómo no te esperas tal o cual situación y te rompes. Luego piensas que no lo soportarás, que el mundo se acaba y cosas así muy drásticas ¡qué inocente se puede llegar a ser! ¡Por Dios! Es una minucia y tu estás allí tirado como trapo viejo haciendo todo ese drama.

Texto agregado el 05-02-2026, y leído por 0 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]