El reloj marca las horas, los minutos y los segundos, sin saber el si es de día o es de noche. Sin prever el si es pasado, presente o futuro. inocente de lo que puede suceder o habrá sucedido:
El reloj como testigo imparcial: sigue su curso sin emoción ni juicio. No distingue luz de oscuridad, ni alegría de tristeza.
La paradoja humana: nosotros, en cambio, vivimos atrapados entre recuerdos, expectativas y la incertidumbre de lo que vendrá.
La inocencia del tiempo: lo llamas “inocente”, y es una palabra potente. El tiempo no hiere; somos nosotros quienes sufrimos por lo que ocurre dentro de él.
MI RELOJ ES INOCENTE
El reloj avanza,
marcando horas, minutos y segundos
sin distinguir el brillo del día
de la sombra que abraza la noche.
Gira su aguja inocente,
ajeno al peso del pasado,
sin sospechar el temblor del presente
ni el misterio que guarda el futuro.
Mientras tanto, nosotros,
habitantes del tiempo,
cargamos memorias que duelen,
esperanzas que arden,
y preguntas que nunca se detienen.
El reloj sigue, imperturbable,
testigo mudo de lo que fue
y de lo que aún no ha sucedido.
Y quizá en su inocencia
resida la verdad que buscamos:
que el tiempo no juzga,
solo pasa.
Autor; nito69
Quien visita a nito69 no se va de vacío.
nito69... José Antonio Pradas Del Rey es del país de España, de la provincia de Barcelona y vive en una ciudad llamada... Badalona. |