Tengo dentro una bestia perezosa que devora mis interiores;
mordisquea lentamente las paredes del estómago,
dejando un halo de vacío.
Luego se posa sobre mis costillas como si fuera una hamaca
y descansa.
Se alimenta bien: come lo justo y necesario para vivir.
Tengo tantas ganas como miedo de exterminarla.
Temo que haya devorado tanto
que mi propio golem de carne esté lleno de vacío.
Si la elimino, eliminaría tanto de mí
que ya no sé si sería yo.
Creo que me he convertido en el Barco de Teseo.
Y me devora como el hastío de la mañana a la calma de la noche.
Me devora y regurgita restos de alma entre los dientes.
Es una bestia simbiótica.
Mis ojos rojos, mis ojeras, mi garganta seca...
La bestia conoce todos mis puntos débiles;
es artífice y víctima,
matrona y verdugo.
La bestia me mira fijo a los ojos y sonríe.
Texto agregado el 29-01-2026, y leído por 42
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Que complicado,porque al final no quieres eliminarla se hizo necesaria y eso es costumbre o no se que ...
Muy buena imaginación la tuya.Samuxos
Victoria 6236013
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