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El núcleo de la novela es el invento de una conspiración de los templarios para apoderarse del mundo. Ese invento lo hacen los editores Casaubon, Belbo y Diotallevi usando una computadora llamada Abulafia que le encuentra sentido esotérico hasta a un motor de automóvil.

Los ocultistas se enteran del asunto y lo creen cierto, de modo que van tras los editores.

El libro es un despliegue satírico de intelectualismo por parte de Umberto Eco, pero resulta frío y carente del ímpetu de su obra maestra »El nombre de la rosa», que está entre los libros que releo cada tanto, así como »El cuarteto de Alejandría», »El largo adiós», »Guerra y paz» o »Moby Dick», entre otros.

EL PÉNDULO DE FOUCAULT

El académico Casaubon conoce a Jacobo Belbo, el empleado de la editorial Garamand que medra con la vanidad de escritores amateurs.

Belbo dispone de unos documentos de un tal Ardenti, quien analizó un texto extraído de una cueva y determinó que hay un plan misterioso de los templarios para apoderarse del mundo. Ese Ardenti desaparece y es buscado por el comisario De Angelis, luego amenazado por los ocultistas.

Casaubon parte a Brasil con su amante Amparo, y se separan poco después de participar en una ceremonia de vudú donde las mujer es poseída por la entidad Pomba Gira. Lo único bueno para Casaubon es conocer a Agliè, autodesignado Conde de Saint-Germain.

Casaubon regresa a Milán y trabaja como investigador haciendo resúmenes de obras que vende al mejor postor. Se reconecta con Belbo, quien lo vincula con la editorial Garamand donde contacta a distintas personas.

Casaubon y Belbo determinan utilizar el documento de Ardenti para procesarlo en la computadora Abulafia con su programa aleatorio. Dan inicio a lo que llaman »El Plan», donde desenredan los hilos que ellos mismos crean para hablar de una conspiración de los templarios para controlar el mundo.

El caso es que dan con el método infalible de la asociación libre. Ésta permite incluso encontrarle significados esotéricos a un motor de automóvil.

Casaubon oye sobre la antigua amante de Belbo Lorenza Pelligrini. Además descubre los conocimientos de Agliè al consultarlo sobre ocultismo, así que lo reclutan como asesor, pero el tipo comienza a seducir a Lorenza.

Las elucubraciones sobre El Plan hablan del intento de los templarios de controlar las corrientes telúricas teniendo como centro de equilibrio el Péndulo de Foucault del Conservatoire des Arts et Métiers en París, que parte de un Punto Fijo Cósmico.

Casaubon conocerá a la investigadora Lía similar a él. Inicia una relación que a la postre terminará con el nacimiento de su hijo Giulio.

Todos son invitados a un ritual de los rosacruces en una villa rural, donde a Casaubon y Belbo se les oculta lo más importante. Así es como atestiguan unos rituales medievales y unas druidas en una ceremonia con cerdos entre la neblina de un bosque.

Belbo ya ha contado sobre la gran experiencia de su vida, cuando deseaba tener una trompeta y sólo obtuvo un clarín de unos parientes, o cuando tocaba con el padre Tico, que lo puso a calar un instrumento menor, de tal suerte que no podía lucirse ante su amor ideal Cecilia.

Hacen investigaciones sobre los templarios y hablan sobre la persecución de que fueron objeto por supuestos rituales paganos que censuraría el fundador San Bernardo: besos anales, desprecio de la cruz, adoración del barbón caprino Bafomet.

Postulan que el centro de la conjura templaria no sería Provins, sino Tomar. Casaubon incluso consulta el tomo Rama Dorada de Frazer y saca asociaciones libres sobre los fuegos de San Juan y el pan Bannuck, o sobre fechas descubiertas en movimiento sinusoide, o acerca de los popelicans de quienes investigó a riesgo de pagar a Belbo una botella de Ballentine’s de 12 años de añejamiento.

Se habla de herejes que aseguran que Cristo pasó a través de María como por un tubo. Y se alude al emperador Basilio, quien terminó clavando tres flechas en la cabeza cortada de Chrysochere, pues hizo que sus caballos abrevaran del agua bendita de la iglesia de San Juan de Dios en Éfeso.

Se habla del empirismo anglosajón contra el idealismo romántico francés. Mientras se intercalan textos que Casaubon encontró en los archivos de Belbo en Abulafia. En uno de ellos el hombre expone asuntos de templarios con incipits de obras de Proust, Cervantes, o la frase de Goethe al morir: »Luz, más luz». luego se elucubra sobre Bacon como el autor auténtico de El Quijote, y Belbo incluso fantasea con un escritor fantasma que aconsejó a Shakespeare el argumento y estructura de Hamlet.

Se alude a la Mónada Jeroglífica de John Dee, que es un dibujo antropomorfo formado por una cruz como cuerpo, una »M» estilizada para los pies y una »O» con un tipo de cornamenta formada por una media luna acostada.

Se va armando El Plan, para lo cual manejan datos a los que tuercen hasta que las cosas tengan sentido. Así que postulan la interrupción entre las claves templarias debido a una alteración en el calendario. Luego Diotallevi tiene la ocurrencia de inventar el conventículo »Tres», o Templi Resurgentes Equites Synarchici, lo cual »no era moco de pavo».

Se habla de los Superiores Desconocidos, de los Rosacruces, de la Tendencia Sapiencial Ocultista, la Racionalista, o la Anárquica Revolucionaria de los Iluminados de Baviera.

Se menciona a Maistre, quien niega la filiación templaria, a los Superiores Desconocidos y a los Rosacruces y las ciencias esotéricas.

Se dice que los ocultistas no son de fiar, pues divulgan los secretos. Así se menciona a Helena Petrovna, al bibliómano drogado De Guait, y a Papus.

Se dice que la racionalidad de la Historia es la correcta reescritura de la Torah. Y entre ellos se traban en sus argumentos y dicen que deben encontrar una salida razonable para no quedar mal ante el Tribunal de la Verdad, que son ellos mismos.

Mientras tanto Casaubon ha pensado que el verdadero Grial es el que se gesta en el vientre de una mujer. Así que aguarda por el nacimiento de su hijo a quien denomina La Cosa antes de nombrarlo Giulio.

Aparece el taxidermista Salon, cuyo padre fue parte de la Okrana o tipo de KGB bajo las órdenes de Rakovsky, a quien Casaubon y los otros meten con calzador bajo el nombre del conde Saint-Germain o Agliè.

Ese Salon está enterado de varios asuntos de la editorial y es visitado por Casaubon, que ve animales disecados y un tipo de dragón armado con una salamandra, un murciélago y escamas de pez, todo basado en el caro »Mundus Subterraneus» de Athanasius Kircher.

Casaubon entonces elucubra sobre el mundo subterráneo Agarttha en que se refugiaron los templarios, y lo asocia con la construcción del metro y hasta las obras de Verne como Viaje al centro de la Tierra.

A los templarios se les acusaba por el beso anal, que se justificaría como una forma de activar la energía de Kundalini, la serpiente que vincula los cuerpos pesados con los cuerpos sutiles.

Se habla de la Torre de Babel que de consumarse habría desviado el Eje Global y sólo sería un apéndice estéril o cola simiesca de un Malkut antártico »fláccido jeroglífico para pingüinos».

Se supone que el Péndulo señala el Centro de Poder »Omphalos» o Umbilicus Telluris. Entonces la verdadera piedra filosofal es el planeta entero que se puede reescribir como la Torah. Así que ya no se piensa en menhires, sino en catedrales góticas. Se dice que de acceder al conocimiento último se podrá controlar el planeta como un juguete, causando catástrofes naturales a placer.

Se postula que en el Péndulo se filtra un rayo de sol a través de la vidriera en un día específico, para marcar en un mapa el Umbiculus. Luego se alude a antenas de poder como la Torre Eiffel, las cabezas de la Isla de Pascua, Macchu Picchu, la energía subterránea del Coloso de Rodas, o incluso el Mount Rushmore.

(Se dan entonces varias elucubraciones intelectuales desmenuzadas al final de este resumen).

Belbo sale con Lorenza y se deben esconder porque ven aproximarse a Agliè. Comen espaguetis en salsa de carne de lata y después causan un accidente donde atropellan a un perro que termina con las vísceras de fuera, provocándose un conflicto con la gente que pretende ya sea llamar a un tipo para que lo termine de matar, o a un veterinario. El asunto es que se deben alojar en un sitio del cual huye Lorenza, de modo que Belbo urde su venganza cuando cebe a Agliè con el asunto del mapa oculto de los templarios, que supuestamente él tiene en la mente. Y al hacerlo se sentirá como el personaje de Arsenie Lupin mareado por su poder y ebrio de fuerza y de autoridad.

Agliè se traga el cuento y le tiende una trampa al otro, a quien pide de favor que le reciba una maleta con libros del siglo XVII en su viaje a Bolonia, pero tal maleta se descubre que tiene explosivos y todos los testigos apuntan a Belbo, quien luego recibe una llamada intimidatoria de acudir a París o si no será acusado del asunto.

Mientras tanto Diotallevi agoniza de cáncer, pues manipuló las letras del libro y debía haber tenido piedad. Alteró el libro igual que a su cuerpo para hacer su Golem, así que las células de su organismo han inventado su propio »Plan».

Casaubon entonces acudió en auxilio de Belbo a París. Recaló en la rue de la Manticore y después en la librería Sloane, para al final terminar en el Conservatoire des Arts et Métiers en París, donde vio los aparatos y demás como manifestaciones de la conjura de los templarios que parecía volverse realidad. Así que se ocultó en la garita del Périscope y se acurrucó para despertar luego y sentir que sus pies pisaban erizos de mar. Para eso había estado dando vueltas a las máquinas como si cumpliera un ritual. Y hasta pensó que todo objeto terrenal era un jeroglífico.

Vio llegar a los ocultistas. Y descubrió que habían alterado el Péndulo dejando a un sujeto que le daba impulso con la punta de los dedos. Vio entonces a Madame Olcott, la druida que distinguiera en el bosque, ahora acompañada con los tres médiums de ojos en blanco: Theo, Leo y Geo. Vio a un tal Bramanti, quien se había presentado en la editorial presumiendo de tener datos ocultos, vio al pintor Riccardo con la cicatriz en el rostro, quien había provocado los celos de Belbo cuando asediaba a Lorenza en su exposición »Megale Apophasis» en que daba el paso a la pintura figurativa.

Uno de los que presidían la reunión soltó una anatema contra los que habían divulgado los Ritos y los Misterios. Casaubon vio a Salon en tanto patriarca de la Okrana Invisible; al profesor Camestres como De Gobernanti; a Garamond mismo como el Caballero del Tetragramaton; y a Agliè en tanto »Último Turiferario del Péndulo».

Olcott comenzó el ritual y los médiums expulsaron un ectoplasma que tomó la forma de la lechuza Khunrath y de otros, entre quienes apareció el supuesto conde Saint-Germain, que violentó a Agliè al sentirse usurpado. Comenzaron exponer sus asuntos, pero todo se fue al traste cuando Agliè arremetió contra un médium y cortó todo. Luego llamó a Belbo para que revelara el asunto del mapa, y el otro le refutó diciendo »Ma gaute la nata», así que lo ahorcaron con la cuerda misma del Péndulo, y Casaubon vio cómo el cuerpo formó en el vacío el árbol de las Sefirot.

En el desmadre habían presentado a Lorenza drogada, y ya cuando cobró conciencia la mataron a puñaladas. Terminó todo y Casaubon salió a las calles de ese París que no dejaba de asociar con la conjura templaria: vio la torre donde Pascal experimentó, el Bafoment de alas horribles en una construcción, la necrópolis de los caballeros sacrificados, las alcantarillas como acceso al Mundus Subterraneus, incluso un perro negro como el que incordió al Fausto de Goethe. Luego pensó en que debía buscar al psicoanalista Wagner, a quien vería en la avenue Elisée luego de permanecer bajo la aguja de Notre Dame de la Bracante, auténtico Ersatz del Péndulo.

Y mientras visitaba a Wagner escapó junto a varios estudiantes metidos en una revuelta. Al otro día vio a Wagner, le contó todo y sólo recibió como respuesta la frase: »Monsieur, vous êtes fou».

Volvió al sitio donde viviera Belbo, cenó salchichas y agua fresca y vio a las luciérnagas en las colinas. Hurgó en los escritos de Belbo mientras pensaba que los verdaderos poetas quemaban sus obras y los malos las publicaban. Recordó al tío Carlo de Belbo en la pelea final contra los fascistas, en el fuego cruzado donde la abuela se quedó echada en el suelo en el punto medio que ninguno de los contendientes pisaría.

Casaulbon leyó lo que Belbo decía sobre cuando tocaba con el padre Tico, o la llegada del jefe de los partisanos triunfadores llamado Terzi, de cómo ejecutaron mal La Giovanezza o de cuando el propio Belbo dispuso de una trompeta para acompañar a un militar a hacer honores a sus hombres caídos. Ahí Belbo tocó una sola nota como si desenredara el hilo capaz de frenar el movimiento del sol, que al librarse igual saldría dando saltos como globo. Fue así como Belbo consumó una boda química con Cecilia, Lorenza, o Sophia accediendo al fin al Grial que era el auténtico Punto Quieto. Luego regresó en un carruaje de muertos que era el único transporte.

Se concluye la obra con la cita de Popper respecto a que se generan teorías de conspiraciones ante el abandono de la idea de Dios, pues se busca algo que ocupe su lugar.

»Yesod es la gota que surge de la flecha para dar origen al árbol y al fruto, es anima mundi porque es cuando la fuerza viril une todos los estados del ser al procrear. Saber hilar este Cingulum Veneris es reparar el error del Demiurgo.»

ELUCUBRACIONES INTELECTUALES:
Se dice que Freud hurgó en el subsuelo psíquico siendo que eso ya lo habían hecho los alquimistas.

Luego se postula que no fueron los judíos, sino los jesuitas los orquestadores del Plan. Que inventaron a los rosacruces y su Abulafia en el Cálculo Factorial o Sefer Yesirah que es el cálculo de combinaciones y permutaciones que es la esencia de la Temurah; todo con Kircher y Schott con sus organillos mecánicos con tarjetas perforadas.

Se alude a Napoleón y la tradición hermenéutica, al monje Nilus y su libro »Lo grande en lo pequeño: el Anticristo es una posibilidad política inminente», a los Protocolos o 24 declaraciones programáticas de los Sabios de Sión, que era en realidad la Ordenation de Provins.

Se retoma al conde de Saint-Germain en tanto Rackoczi, el auténtico Homo Hermeticus, y de paso se cuenta la anécdota de un tipo apodado X9 que besaba a una doncella con sus dientes cariados.

Hay un texto pastiche de Belbo donde pone a Saint-Germain como Cagliostro en tanto extermina a los 36 invisibles ayudado por Sator Arepo y Luciano, a quien mata al final. Así acaba con Babette de Interlaken, la biznieta de Weishaupt vestida con su abrigo de piel de oso blanco, y asesina con una herida como cruz en el pecho a Nilus y al general Rodin, a quien obnubila con la presencia de una mujer como Medusa.

Hay una parte donde Lorenza acepta salir con Agliè y Belbo suelta la frase »Ma gaute la nata» que en dialecto turinés dice »quítate el tapón del esfínter», aludiendo de forma escatológica a que se desinfle de su presunción.

Después Casaubon tendrá una epifanía y dice que John Dee estaba equivocado, pues la Tierra es hueca, según afirmó la Orden neoocultista teutónica Thule Gesellschaft: Hohlwettlehre. Así que el exterminio de judíos vendría siendo una forma de buscar al representante jerosolimitano de los 36 invisibles.

Si la Tierra está hueca, el Grial es el lapis exillis ex coelis o Piedra Filosofal.

Luego se sugiere que el lugar que marca el Péndulo es Alamut y se da prioridad a los musulmanes fedayinis y al Viejo de las Montañas y su discípulo Sinán con sus Asesinos cebados con hachís. Incluso aquí Casaubon y Belbo se enredan con los nombres árabes, como harían éstos ante los apelativos »Anaxímenes», »Anaxágoras», »Anaximandro»…

Casaubon se siente como el esteta que usa la carne y la sangre del mundo para producir belleza. Y mientras tanto Lía le pide que coma, pues está más flaco que un palillo. Además le refuta que el sitio donde se halló la lista de Ingolf es la Grange-aux-Dimes de mercaderes y que tal lista se refiere al cálculo de ganancias de un mercader.

Se dice que si Dios es insondable, entonces la incoherencia es lo más parecido a la naturaleza divina.



Notas

Casaubon se resigna a encarar a los ocultistas al percibir el orden de las cosas, la Tierra que bosteza y así conforma las llanuras y los volcanes. Así que »donde antes pastaban amonites, diamantes. Donde antes germinaban diamantes, viñas.» Y así el llenar todo ante el horror vacui.

Habla de unos melocotones limpios salvo algún gusanillo. Y a Casaubon le bastaba con hincar el diente en la fruta para »comprender el Reino y fundirme con él».

Texto agregado el 25-01-2026, y leído por 18 visitantes. (0 votos)


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