Nada nuevo bajo el sol, excepto todo
Qué puedo decir que no haya sido escrito, no una vez sino muchas veces más, pensaba, y fue en ese momento de mirar el vacío de todas las dudas del cielo en que me hice todas las preguntas que cualquier bípedo se hiciera sobre este planeta tierra, y me decía, si habría más seres en otras partes de la galaxia, pensarían igual o peor que uno, serían tan extraños como nosotros los humanos, pensaba de manera cósmica, pero en verdad eso era como rasgar las cuerdas del río, pues nada cabe en una sola cabeza de sangre y sesos y quizás eso que escuché que era como que las células morían todos los días, y luego nacían otras nuevas todos los días y noches, como un cambio de labor para sostener esa fragata de carne llamada ser humano, pero por otro lado, eso escuché, qué ocurría si las células no mueren, eso sí sería una sobrepoblación de células que no cabrían en el ser humano, lo cual proveería a serias enfermedades por el equilibrio entre las células buenas y malas, eso es lo que entendí, pero no pienso que sea tan simple el fenómeno aquel de la mutación de células, debería haber una especie de estrellas que ya están apagadas y se van hasta desaparecer en el universo, cosa que aún no entiendo bien, pero eso sí debe ser para las mentes curiosas que desean saber más y más de lo que sucede con el increíble cuerpo humano, eso sí que es una gran verdad, pensaba, hasta que la luz de la casa se encendió y vi que de la puerta de casa aparecía mi hermano con el rostro más desolado que imaginan, era como si le hubiesen cortado su cuenta de banco, y pues lo que sucedió fue que había dejado las llaves dentro de auto mío, y que si me podía entregar las copias de ella, por supuesto que se las di, pero pensé que realmente hay un desequilibrio mental en mi hermano, y que quizás más cerca que lejos olvidaría hasta su nombre, quizás hasta si es hombre, ser humano, o una planta en extinción, quién sabe, pero eso pensaba, hasta que se las di y seguí con las luces apagadas de la casa, con ganas de hacer algo más que pensar, algo más que escribir, pues sabía bien que esa pregunta se la hizo hacía muchos años atrás Eclesiastés, pues decía algo así como que no hay nada nuevo bajo el sol, pero sí la hay, y bastante, pues si hay cambios de células en el ser humano, acaso no es cierto que hay cambios constantes en todas las cosas creadas, por ejemplo mi auto cada día lo veo más y más achacoso, como el tiempo de demora en encender, pues sí, eso sucede todos los días, y podría seguir con los cambios, pues mi cara cada vez más noto como las carnes se me cuelgan como un pavo, como si tuviera una cresta bajo la garganta, o algo más veo, como pliegues de un trapo viejo, eso sentía y quizás deprimía, pero siempre recuerdo aquello que me salva cuando el dolor intenso en el cuerpo me cae, como el dolor de muela y como sentir que hasta la vena está en carne viva, aun así, lo soporto gracias a la respiración que pareciera ser una mano que calma al pobre cuerpo mal usado por mi ser, eso pensaba, y es verdad, cómo es posible que sin tener una buena alimentación corriera diariamente más de treinta kilómetros diarios, cómo era posible, pero así es cuando se cree eterno, y abusa de la nobleza del cuerpo humano, hasta hacerlo verle luces como si fuera el mismo dios en forma de luz y no era más que la exigencia más alta que un alma le pide al cuerpo que siga hasta llegar como el sueño de llegar a unas olimpiadas, cosa que jamás ocurrió, pues verme llegar a una gran competencia en el puesto mil ya era una derrota, un final para una persona que soñaba como un niño, eso supe, y sí, todo cambia, mis hermanos se irán, mi cuerpo también, espero quedar con algo, escuché que quizá cuando me vaya pueda llevarme algo de este mundo, es posible que el aliento sea lo único que me ate cuando me vaya al otro lado y no sepa jamás si volveré a respirar, eso sí no sabría jamás, eso pensaba, pero no es importante nada es más importante si no tienes nada que decir, o que como Eclesiastés, sepas que ya todo fue dicho en tantos idiomas como arenas hay en el mar, eso pensé, y entonces, seguiré escribiendo, con este estilo sin freno, usando esos artificios, para hacerle la tarea de lectura más pesada a quien pueda tener la paciencia de leer a uno que sabe que todo está dicho en tantos idiomas y tiempos como las arenas de una playa, y eso pensaba, hasta que me puse a escuchar a Bach, y sentí claramente que lo que se escuchaba era igual, pero tenía alma, vida, latido que hace estremecerme, eso sentí, y supe que si escribo desde ese lugar sí vale la pena seguir escribiendo, porque los gustos son los gustos, y cada paladar es diferente, pero se sabe apreciar cuando tiene el latido del corazón, que cuando sale suenan las campanas de las estrellas y acampan sobre las nubes del cielo esos seres infantiles que solo se les conoce cuando se respira desde el lugar más creativo, es decir, desde el enorme corazón del divino que gusta poner sus gotas de eternidad en cada aliento que barre el polvo de cada criatura que suele escribir sobre la masa de letras sobre el tablero de blanco y negro, como el piano que le compré a mi hermana y que si no lo uso o llamo a quien le dé mantenimiento se va a caer en pedazos por ese cambio constante que es el tiempo, sí, seguro que sí, pensé, y estaba en lo cierto, pues miré las paredes de mi cuarto y estas parecían sonreírme al verme escribir desde adentro de mí mismo. |