Que triste escribir una carta como esta,
retornar al pasado,
redactar con las lágrimas de mi lápiz,
que sabe que no volverá a escribirte.
Que triste esta carta,
que aunque estetica,
se mantiene estática,
borra viejas heridas,
pero cíclicas.
Leerás esta carta,
aunque no sabré donde estarás,
y aunque amandote,
mi orgullo golpeara mi razón,
y te dejará escapar.
Es 26 de abril,
y esta carta se escribe sola,
no para que la guardes,
solo para que la leas.
Triste carta de agradecimiento,
por las caricias,
la paciencia,
ese primer beso,
la confianza.
Pero mi lápiz,
mi cabeza,
y mi corazón,
ya no quieren escribirte más.
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