Veintitrés guaridas para el éxtasis
recordar a Emilio sin hambre,
expresar la libertad infinita
antes de que se quebrase
en el otoño de 2005 todo era posible.
Perdona este atrevimiento,
creo que nunca lo había merecido;
la hiedra cantando sobre las aceras,
las risas que nunca habíamos pedido,
y sin necesidad de premios ni quimeras
incluso soportando el martirio.
Pude haber celebrado la fuerza
antes siquiera de haberla reconocido.
Texto agregado el 17-01-2026, y leído por 38
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