Inspirada en el cuadro pintado por el holandes JOHANNES WERMEER en el año1665. Dulce dolor me prodigas que hiende mi lobulo con urente filo de tu huella imborrable. Que sea las manos tuyas en mi gota que sangra y nos pacta al silencio nacarado de las perlas. Pinta la azucena que me habita el cisne de rosado cuello los hombros aun vulnerables. Sean tus ojos fulgor de mis latidos al roce de una lagrima y mi boca.
Texto agregado el 30-12-2025, y leído por 46 visitantes. (1 voto)