Sin saber muy bien quién es mi interlocutor
yo mismo me preguntó y yo mismo me respondo.
Cegados en una rápida mirada dejamos de ver al otro,
en rápido movimiento ya solo deseamos que nos vean,
en la más exagerada exaltación de nuestro propio ego,
esa necesidad de mostrarnos al espejo más narcicista, pregunta subyace en cada uno de los retratos filtrados
la perdida paciencia que no consigue más detenerse,
entre la celeridad de una desapasionada observancia,
de la obsesiva necesidad de una respuesta inmediata,
la incierta emoción o redentor ideograma manipulado,
atrapados ignorantes en una encantadora red de arrastre,
conectados a un mundo que ya no se conecta más,
en un diálogo de sordos de la más letal intrascendencia,
buscando la paja en el ojo ajeno nos olvidamos la viga,
en la velada crítica, en las entrelíneas del panegírico,
de la carita, del dedo alzado o de un anodino adjetivo,
hemos caído en el engaño de una trucada autoficción,
ese cuento que siempre quisimos que nos contasen,
hoy se revela en la imagen de un falso espejo trucado.
JIJCL, 25 de diciembre de 2025.
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