TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / EN UNA GOTA ESTÁ EL OCEANO

[C:624345]

Le vi sentado frente al ordenador. Su rostro, petrificado, aún respiraba. Sentí que deseaba dormir. Leí lo que estaba en la pantalla y miré a ese hombre de setenta años; se le notaba agotado. Me acerqué para ver si podía verme. Soy su madre, aunque hace dos años que no estoy a su lado.

Le veo solo. Sus ojos miran a la nada. Su hablar es calmo, de a pocos, pero con claridad. Sus hombros aún están fuertes. Siento que me equivoqué; presioné mucho en el pasado. Y ahora… ahora solo puedo estar a su lado cuando descansa, bailando con su respiración, observando sus sueños. Amarlo a lo lejos y saber que en una gota está el océano.

Si él supiera lo que yo veo…

Pero su voz ya no le pertenece. Ya no es él; la soledad lo ha amamantado. Es el hijo de mi vientre, y el silencio del Divino lo carga con la delicadeza de una flor. Era mío, pero hoy es de todos.

A su lado hay unos billetes. Recordé la lección: cuando él puso una moneda en mi féretro diciéndome: "Tanto cuidaste tu fortuna, y ahora ni una moneda puedes llevar". Miré la moneda y la vi partir. Él no sabe bien que existo en su memoria, ni en la de todos los que me amaron.

Mis padres no me enseñaron a querer; lo aprendí en el camino. Mi madre murió sentada, riéndose de sí misma mientras dejaba de respirar. Vi claramente cómo su aliento se iba como espuma por los cielos. Mi padre se volvió prisionero de su soledad, acompañado siempre por el licor, hasta que el viento se lo llevó; cayó de cabeza en un forado, aferrando contra su pecho las fotos de mi madre. Hay seres que no olvidan jamás. Mi padre fue así.

Aprendí bien la lección. Me decía que algún día tendría todo y lo compartiría con mis hermanas e hijos, pero ese día nunca llegó. Las personas nacieron y luego soñaron. Solo ellas saben bien lo que soñaron.

Ya es pasada la medianoche. Creo que escribiré por él. Es hijo de mi vientre, aunque sé que solo pasó por mí; siempre fue obra de Dios, y a Dios irá. No hoy, pero en uno de esos tantos días.

Se va despertando. Abre los ojos. Me mira. Me quiere tocar. Me quedo fija en su mirada y, al fin, él entiende: siempre estuve dentro de él.

Texto agregado el 21-12-2025, y leído por 48 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
23-12-2025 Este texto llega al corazón. La mirada de la madre cercana, llena de culpa, cariño y aceptación tardía. Hay frases que se te quedan pegadas porque hablan de cosas que todos hemos pensado pero casi nunca decimos: la soledad, lo que no supimos dar, lo que aprendimos demasiado tarde. Me gusta mucho cómo no juzga, solo observa y acompaña. El cierre es precioso, porque no busca explicar nada, solo dejarte con esa sensación de que el amor, de algún modo, siempre estuvo ahí. kone
22-12-2025 Tiene misterio descriptivo en el estilo. Lo cual, fortalece el apetito del lector. Te felicito. peco
22-12-2025 Me e encantó tu narración. Gracias por compartirla. Saludos Victoria 6236013
21-12-2025 Excelente narración!!! saludos. ome
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]