La casa de las escaleras.
La mayoría de las personas apenas recuerdan sus cumpleaños si fueron festejados o no, cosas importantes de sus vidas, pero debo decir que a mí me sucede todo lo contrario, mis recuerdos no sólo permanecen intactos en mi memoria tales como mis cumpleaños y tantas otras cosas que para mí fueron importantes, sino que soy capaz de recordar mis sueños, aunque hayan ocurrido cuando era apenas un niño.
El día de mi cumpleaños número diez luego de que mis amigos regresaron a sus casas, me acosté muy cansado, había estado jugando todo el día y al acostarme me dormí enseguida.
Esa noche tuve un sueño, fue un sueño tan raro que al despertar lo primero que hice fue contárselo a mi madre. Ella me preguntó qué era lo que había soñado y por qué era tan importante y fue ahí que se lo conté.
Soñé con una enorme casa, una que jamás había visto, esa casa se encontraba a la venta y era extremadamente lujosa, aún la recuerdo, pero lo que más me llamó la atención fueron sus escaleras, justo en el medio del salón principal una enorme escalera de mármol que al llegar al primer piso tomaba dos caminos diferentes, uno a la derecha de la casa y el otro a la izquierda. Nunca había visto una escalera tan hermosa, no sólo era de mármol, sino que bronce pulido y tan brillante como el oro adornaba los escalones en sus costados, uno a uno hasta llegar donde la misma se dividía en dos para seguir adornando los escalones faltantes hasta el enorme corredor donde se encontraban las habitaciones de un lado y del otro.
La casa de mis sueños no estaba habitada, su propietario había fallecido y la misma debía venderse para dividir la herencia entre su esposa y una hija. En mi sueño recorría la casa de punta a punta y sentí algo muy raro, algo no estaba bien a pesar de ser un sueño, estaba seguro de que el dueño caía por la escalera cuando de pronto desperté con una angustia terrible y corrí a contárselo a mi madre, la cual me dijo que había comido demasiada torta y que eso me había hecho tener aquel sueño tan hermoso y tan desagradable al final.
Nunca pude sacarme de la cabeza aquella casa porque, aunque parezca mentira cada cumpleaños volvía a tener el mismo sueño, pero ya no se lo contaba a mi madre, no quería que pensara que lo estaba inventando o en el peor de los casos que me creyera loco.
De esto habían pasado muchos años, hasta que una tarde la vi, la casa de mis sueños estaba allí, era idéntica y hasta tenía el cartel de SE VENDE en la puerta.
Mi asombro fue tal que no pude contenerme y bajé del auto para poder mirarla de cerca, aquello sí que era como para volverse loco, la casa estaba abierta y decidí entrar cuando un hombre me preguntó si la inmobiliaria me había dado la dirección a lo que respondí que no, que simplemente buscaba una casa para comprar y la vi, era tal como la que andaba buscando dije para que el hombre no pensara mal y me la mostrara.
Al entrar casi sufro un desmayo a lo que el hombre corrió a traerme un vaso con agua y una silla en la que me senté a observar la hermosa escalera tal cual la había soñado.
Aquello no podía ser verdad y al reponerme le pregunté el motivo por el cual se vendía la casa a lo que aquel bondadoso hombre me contó que el propietario había muerto al caer por las escaleras y que su mujer y su hija querían venderla porque les traía malos recuerdos.
Todo estaba sucediendo como en mis sueños, tenía que hacer algo ya que estaba seguro de que aquello de las escaleras era un asesinato.
No tenía cómo comprobarlo y pedí al hombre la dirección de la dueña porque quería hablar personalmente con ella, que no se asustara, que si el precio me convenía la compraría por la inmobiliaria, pero primero deseaba conocer a la dueña.
Un tanto asombrado, pero sin sospechar nada el buen hombre me dijo que vivía a pocas cuadras y que él mismo me llevaría a la casa.
Al llegar una mujer muy elegante y vestida con ropa muy juvenil para su edad, me recibió.
El encargado de mostrar la casa le contó que estaba interesado y que deseaba saber un poco más del precio y de cuando había sido construida la misma.
La mujer me invitó a sentarme y me dijo que todo eso me lo habían podido decir en la inmobiliaria a lo que le contesté que suelo hacer mis negocios personalmente y que además me agradaría saber detalles de la casa de boca de alguien que haya vivido en ella.
Conversamos mucho, la viuda me contó de la tragedia de su esposo y también que desde hacía algún tiempo la bebida ocupaba un lugar muy importante en su vida y que ese había sido el motivo por el cual rodó prácticamente escaleras abajo y que su cabeza se golpeó con el último escalón que como es de mármol le abrió el cráneo.
Todo aquello me caía muy mal. En mis sueños, algo que nunca dije fue que veía al hombre caerse, pero supuestamente no era por estar borracho, alguien que no pude ver, le golpeaba la cabeza antes de caer.
Todo se estaba dando tal como en mis sueños en los que llegué a ver el rostro del dueño de la casa y en él vi el horror de saber que moriría, porque estoy seguro de que él lo sabía.
La casa ya hacía algunos meses que estaba a la venta, pero el precio era muy alto y nadie la compraba además por haber muerto su dueño en la forma que lo hizo, la gente supersticiosa evitaba hasta pasar delante de ella y todo eso hizo que la tuvieran que ir bajando de precio hasta que llegué y le hice una propuesta que no pudo rechazar, tenía que comprarla costara lo que costara porque sabía que aquella casa tenía un secreto y yo tenía el deber de encontrarlo, por algo en mis sueños veía algo que aún no había ocurrido y por algo la encontré cuando sí, ya había sucedido, pero no estaba resuelto.
El día de la propuesta de compra y venta conocí a la hija de la mujer, ese día conocí a la mujer más bella que jamás había visto, aquellos hermosos ojos verdes, su pelo rojizo y las infaltables pecas en el rostro me sedujeron de tal manera que no podía dejar de verla. Me enamoré apenas verla.
La venta le pareció perfecta y fuimos a la inmobiliaria a firmar los papeles, la ex dueña de la casa me dijo que pensaban viajar al extranjero a radicarse en Portugal y que en una semana se irían, nos despedimos y fui directamente a ver la casa.
Nunca imaginé que una casa que viera en sueños podía existir y comencé a recorrerla toda, pero como en mis sueños, lo que más me llamó la atención fueron las escaleras, ni bien iba subiendo noté que algo así como un pomo de bronce se había desprendido de la baranda y estaba en un rincón del escalón. Lo tomé entre mis manos y vi que no estaba hueco, es decir, sí era hueco, pero dentro había un papel.
Ahora voy camino a la casa de la antigua dueña, quien con su hija estaban a punto de irse.
Pero no fui solo, la policía iba conmigo, aquel pedazo de papel había revelado el misterio de su muerte, el dueño de la casa había escrito una carta en la que se leía lo siguiente…
––No sé si algún día esta carta llegue a manos de la policía, la escribo en caso de que mi muerte esté próxima y sea de forma rara. Últimamente mi mujer ha estado engañándome y junto a su hija, que no es hija mía, las he oído decir que ya falta poco y que después de mi muerte se irán gracias a mi dinero a vivir a Portugal, lugar de nacimiento de mi hijastra la que crie como propia, pero que he visto que es tan malvada como su madre. No la puedo denunciar, por no tener pruebas, además la nombré presidenta de mi fábrica la cual maneja junto a su amante, sé que esto parece raro, pero al no encontrar otra manera, no teniendo pruebas de nada, lo escribo y si alguna vez sucede lo peor, aunque ya no estaré, quiero que el que lo encuentre la lleve a la policía.
La carta estaba firmada de puño y letra y hasta con el documento del infortunado hombre.
Debo decir que no he vuelto a soñar con la casa que ahora es mía, nunca sabré el misterio de aquellos sueños, ¿premonición? tal vez, pero lo que sí sé es que nunca más volveré a enamorarme de una pelirroja.
Omenia
21/8/2025
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