La casa sonaba a tu ausencia, un silencio extraño, vacío, lleno de soledad y calma. A veces, cuando no estás, te pienso y me digo: "¿Y si le llamo?", pero después decido darte tu espacio. Así, puede que despacio, llegues por la mañana, sonriente, sin hacer ruido.
Texto agregado el 24-08-2025, y leído por 41 visitantes. (0 votos)