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Hace unas fechas se celebró el Día Internacional de la Narración Oral, y, como más vale tarde que nunca, quiero contarles algo… Había una vez una niña que estaba harta de ser niña. Rabiosa, en cuanto se la aludía llamándola Caperucita. Caperucita Roja, por la prenda regalo de la abuela, fondo de armario único y atavío diario porque, claro, con lo amable que había sido la yaya, generosa como pocas, realizando un precioso hábito para que vistiera a fin de distinguirse entre todas las otras niñas del mundo, acudir a donde fuera con ropas distintas a esa creación de "alta costura", demostraría una ingratitud impropia, intolerable, inadmisible.

Además, ese día, el de esta narración, su madre, digna hija de la abuela artesana, la enviaba tempranito al camino. Con la cesta de siempre: pastel y vino. ¡Vino! Porque la vieja era muy partidaria de empinar el codo. Total: que si madrugar, que si no te entretengas, que si saludar con cariño y comprobable veracidad… otro fastidio. Pues no. No y mil veces no. El cuento no iba a acabar como siempre. Estaba hasta la peluca que le gustaría lucir, porque tenía ese capricho y porque le daba la gana. Esta vez, no…

Pero, había una vez una niña, dulce como un bizcochito de mermelada, simpática, risueña: un encanto. Una vez levantada después de dormir plácidamente sus diez horas de rigor, una vez aseada y con el aroma floral definitivo, llegó a la mesa del desayuno vestida con una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo brillante, regalo de su querida abuelita. La abuela era lo que para otras criaturas son los ángeles o las hadas, en el caso de Caperucita. Porque la llamaban así: el nombre que recibió al nacer era asunto del pasado, como lo son, o lo deben ser, los malos sueños. Además, ese día iba a casa de su querida benefactora. ¡Qué bien!

Su madre, antes de acostarse el día de antes, la previno: “Caperucita: mañana irás a casa de la abuela; llevarás una gran cesta con el pastel que a ella le gusta, y una botella de dulce vino, dulce como tú, que eres la nieta más dulce y linda y alegre y querida de todo el universo literario. Ya sabes que está un poco pachucha. La abuela es mayor y a las personas mayores hay que defenderlas de los dolores de la vida. Por eso te envío. Porque quiero a mi mamá, a pesar de que no haya consentido nunca en venirse a vivir con nosotras. Y tú, hija mía, eres la medicina capaz de reponerla, yo lo sé, la que sostiene un futuro de mucha felicidad. Sé prudente y no desmigajes el pastel. El vino es todo para la yaya. Cuida de no tropezar y, si acaso por el camino encontraras compañeros de viaje, del todo fastidiosos, actúa resilientemente. Levanta la cabeza, muéstrate amable, pregona la paz, el diálogo, y sugiere la meditación si acaso te llegan a importunar mediante la ira. Te he enseñado a debatir y ser propositiva. Nada debes temer”…

Pero, había una vez, una niña avispada, una niña ventajista, que había vivido mucho a pesar de su corta edad. Es lo que tiene haber nacido en una familia apartada de las formalidades sociales y haber crecido en la autogestión: mucha calle o, en realidad, mucho campo, mucho bosque. Iba a ser uno de esos días que le gustaban. Con toda seguridad se juntaría con sus amistades y con suerte, aparecería el lobo: los tipos malotes la entusiasmaban. Y con ese pelazo, propio de los que se significan, de los que han dado ochenta vueltas al mundo en un día. Pero bueno. De esto, ni cruces. Tocaba asumir uno de sus papeles favoritos: el de niñita abnegada. Dispuesta a cumplir con el encargo de llevar las viandas, el pastel de siempre y la botella de vinito, entretener a la abuela con los chismes de la casa y llevar el uniforme. El uniforme. Porque la abuela lo había confeccionado con todo su puñetero amor de abuela. Ahora, cada vez que lo viste, y eso era tanto como decir todos los días, si la llamaban, de escuchar su nombre, su verdadero nombre, Hortensia, se niega a atender: o Caperucita Roja, ¡roja!, o nada. Desde luego, tenía algunas ideas sangrientas en mente para antes de que se pusiera el sol. Todo podía suceder. Quién sabe si no…

Texto agregado el 02-04-2025, y leído por 11 visitantes. (1 voto)


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