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Alicia se ha perdido.
Alicia se anda buscando.
¿No han visto por ahí
a la niña Alicia jugando ?

Alicia

Ella también se llamaba Alicia, aunque ése, no era su verdadero nombre. Y al igual que Alicia, la del país de las maravillas, había cosas que la agrandaban o la hacían pequeña. A pesar de que esto para ella era muy real, los demás no podían verlo. Y costaba tanto volverse grande! porque a veces de tan grande uno no cabe en lugares donde quiere estar o estorba, Y ser pequeño hace complicado todo , porque te tardas mucho en hacer cosas que harías si fueras de buen tamaño.

Las canciones, hacían que se volviera grande, gigante, montañesca.
Hacer travesuras era una muy buena actividad para crecer, o cuidar tortugas.
Lo malo era que, los manuales para cuidar tortugas no existen y si tu amiga de concha dura se seca una noche porque pensaste que en el agua se ahogaría, te encoges de nuevo.
También te pueden hacer un poco pequeña todos esos errorcitos gramaticales que aparecen cuando escribes en inglés o levantarte temprano para llegar a los aeropuertos o a la escuela, que es peor, porque en los aeropuertos puedes subirte a los aviones, pero si te subes a las bancas del salón para imaginar que vuelas, te regañan y otra vez te haces pequeña.

Alicia, la de esta historia, disfrutaba de los colores y los pinceles, pero cuando intentaba pintar las cosas no parecían las cosas que conocemos, porque aún no había pasado el tiempo suficiente para que pudieran verse como iban a ser en algunos años.
No sé si lo estoy explicando bien. Por ejemplo, uno puede hacerse un autorretrato con la cara un poco deforme o con arrugas o con mirada sabia y la gente preguntará ¿por qué te dibujaste tan feo?, entonces uno se encoge de nuevo porque es triste que la gente no pueda ver el tiempo y la sabiduría en los retratos.

Otro día, Alicia salía a pasear por entre los ferrocarriles o se dormía entre peluches y volvía a ser: grande, gigantesca, montañesca.

Nunca había tenido un tamaño estándar, todo para ella era estirarse y encogerse. Todo para ella era estar en movimiento. Y si danzaba, y si iba al mar, crecía con el agua salada. Y si escribía en su diario y si su abuela se calzaba con los zapatos que le había regalado, ella crecía y crecía y podía ver todo y a todos como si el mundo pudiese caber en ella misma.

Alicia pasaba los días y en su viaje por el tiempo comenzaron a aparecer cosas extrañas: maestras que le dijeron que no podía hablar inglés si su acento no era British, gente que hablaba de que a cierta edad ya no puedes ponerte narices de payaso y andar por ahí haciendo personajes. Cosas horribles, como decir adiós a personas que amas o pasar por el cuarto donde se cuelgan los chales de las abuelas y las madres que se quedaron dormidas y no volvieron a abrazarte.

Pequeña, más pequeña.












Explica, Alicia, ¿por qué vas a viajar sola?. Explica, Alicia. Demuéstra científicamente que tienes razón en tus presentimientos.
Observa cómo te han dado besos y caricias innecesarias.
¿Por qué lloras? ¿Por qué te duele si te golpean? ¿Por qué te afliges de los extravíos mentales de los demás? No es tu problema!

Explícame, ¿por qué para salir de casa debes escapar como si no pudieras andar libremente por el mundo?.
Explícanos qué tiene que ver hacer teatro y morirse de hambre.
Explica por qué vas recogiendo gatos por la calle ¿por qué no te casas? ¿por qué no abonas más dinero a tu retiro de vejez? ¿Por qué no te enorgullece trabajar por quince horas? ¿Por qué no has tenido hijos? ¿Por qué no te tomas unos reemplazos hormonales y dejas de andar de menopáusica chillona?

Más que pequeña, diminuta.

Cuando Alicia fue lo suficientemente minúscula para caber en una de las cámaras del corazón, de su propio corazón, se quedó allí y construyó una casa del tamaño apropiado para proteger lo único que le había quedado: un poco de curiosidad y una pluma azul.

Estuvo allí por muchos años, tratando de calmar a su curiosidad, manteniendo tibia la tinta azul, escribiendo secretitos. Muchos soles, usando protector UV porque decían que el sol le dañaría la piel, muchos años tomando agua simple sin minerales en botellas de plástico. Tantos años diciendo que sí, tantos más mirando a escondidas sus sueños como películas viejas....tantos años siendo pulgarcita.

Hasta que, un día apareció un gran demonio merodeando los terrenos de su corazón, un demonio del tamaño de Goliat. Los demonios no siempre son buenos, éste era de los malos. El demonio sin pensar, pasó por allí sacudiendo su casa, su corazón, sus costillas, sus intestinos.
Sopló y resopló, mordió su nariz, reventó sus ojos, se comió algunas de las ideas de Alicia y estrelló su cabeza contra un muro. Le dolió mucho, se asustó como las personas en los terremotos.

Más, como Alicia se había hecho muy pequeña, se escapó por el hueco de una de sus orejas.

Cuando salió, vio el sol, vio que estaba amaneciendo, vio que el demonio se había ido, vio su cuerpo, después de años de no verlo por estar escondida adentro, su cuerpo estaba de color morado y rojo brillante. Vio lo grande que era ese cuerpo, vio que estaba hinchado, pero sobre todo, vio que estaba vivo. Y la vida parecía una casualidad y de tan casual un milagro.

Se le figuró que su cuerpo era como un planeta y ella su último habitante, disfrutando de la luz, con la posibilidad de reconstruirlo todo, de empezar desde el vacío.

Ese día, Alicia se volvió por primera vez del tamaño de su cuerpo, y las cosas del mundo siguieron sucediendo sin que,por cambiar de talla, no pudiese volver a su única e irrepetible estatura.
Entendió que ella era de su propia medida, ,que si bien hay cosas que nos agigantan o nos achican, lo importante es tal vez no quedarse en ninguno de los tamaños mucho tiempo, que si no estamos atentos a las cosas que nos pueden encoger, corremos el riesgo de estar ocultos y olvidados en algún rincón de nuestro propio corazón, corremos el riesgo de no parecernos a nuestros futuros retratos, corremos el riesgo de perdernos muchos soles, amaneceres y ocasos, perdernos, la oportunidad de sobrevivir a nuestros terremotos internos, y hasta de no escribir nuevos cuentos, como éste.



Texto agregado el 02-04-2025, y leído por 29 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
02-04-2025 Hermoso relato ***** vaya_vaya_las_palabras
02-04-2025 Me gustó leer esta historia. Saludos buhonero
 
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