La vida de Lady Carlota.
A la hora señalada como hacía mucho tiempo, el conductor de un Uber llegaba a la casa de Lady Carlota.
Ella era una mujer alta muy elegante y de mirada perdida, su sencillez la hacía más atractiva aún a pesar de sus tantos años.
Lady Carlota, como así solían llamarla sus conocidos, vivía en una elegante casa con una empleada que más que eso era una amiga, Lourdes y un mayordomo como solía tenerlo en su época tanto de niña como de su juventud y dos perros que la adoraban.
Lady Carlota luego de saludar al chofer subió en la parte trasera del auto y pidió que fuera lo más rápido posible al destino que bien conocía Gastón por haberla llevado tantos años al mismo sitio, sin saber a ciencia cierta qué era lo que la mujer hacía durante la hora que allí se encontraba.
El sitio era extraño, una capilla era lo primero que se veía, pero tras la misma había una especie de sanatorio muy pequeño del cual salían y entraban personas, enfermeras y doctores.
Gastón nunca preguntó qué era aquel lugar, su clienta no era de las que acostumbran a hablar durante la trayectoria de una hora y media que duraba el viaje y él era un hombre respetuoso que jamás lo hubiera hecho.
Los domingos era el día elegido para dicho viaje, siempre en el mismo auto y siempre el mismo chofer.
Quizá deba contar algo más de Lady Carlota para que el lector pueda llegar, a través de mis letras a conocerla mejor.
Se decía que Lady Carlota era una duquesa inglesa que había nacido en cuna real debido a que sus padres pertenecían a la realeza y también por haberse casado con un duque.
Siendo muy joven aún, se enamoró de un millonario que a pesar de ser un hombre mayor que ella al que todos suponían muy enamorado. Al poco tiempo Lady Carlota tuvo su único hijo, un hermoso niño rubio de facciones angelicales que parecía ser un pequeño principito al que la madre adoraba, pero al que el padre no le daba importancia, su manera de ser era distante con el hijo.
Lo malo fue que ese duque, no era lo que todos creían, le gustaban las mujeres a las cuales conquistaba para abandonarlas pronto y volver con su mujer y por si esto fuera poco también era adicto a la bebida y fue así que cuando Marcelo el hijo de ambos cumplió diez años, su padre decidió llevarlo a un parque de diversiones sin su madre, decía que era para que estuvieran más unidos.
Por supuesto que no irían a dicho parque, sino que lo llevó a casa de una mujer demasiado joven que lo esperaba, pero no al niño y mientras estaban en la casa, Marcelo sin saber qué era lo que hacían allí, le pidió a su padre para que lo llevara a donde le había prometido, el problema fue que para cuando lo hizo, Eduardo, su padre, estaba tan borracho que al ir manejando perdió el dominio del auto, cayendo desde un barranco al río. La joven que iba con ellos pereció al instante, pero Marcelo y su padre fueron rescatados con vida, Eduardo apenas tenía un brazo roto mientras que su hijo llevó la peor parte quedando ciego y quizá por el susto o el mismo golpe jamás pudo volver a hablar.
Esto destrozó a Lady Carlota que denunció a su esposo e hizo que lo sentenciaran a veinte años de prisión.
La vida de la mujer cambió totalmente en un segundo, a pesar de su gran fortuna, pensaba lo inútil que sería su vida, aunque se llevó a su hijo y se prometió a sí misma cuidarlo y amarlo mientras viviera. Y fue así que compró la casa donde vive, pero que a pesar de los cuidados que le brindaba a su hijo, desde hacía algunos años, el muchacho requería cuidados médicos y de enfermeras debido a las secuelas que le habían quedado en el cuerpo y al no poder brindarle ella el tratamiento adecuado lo internó en aquella clínica.
Marcelo era casi un vegetal, no podía moverse, ni ver, ni hablar y su cuerpo estaba cada vez más deteriorado debido a lo cual el médico le propuso desconectarlo de la máquina que lo había mantenido con vida durante tanto tiempo ya que el muchacho sufría sin que los medicamentos le hicieran nada, había que dejarlo descansar, ya era hora.
Ese domingo, Lady Carlota demoró más de lo previsto en la clínica y al salir, Gastón la notó diferente, erguida y sin demostrar sus verdaderos sentimientos, pidió disculpas a Gastón por la demora y le dijo que esa sería la última vez que vendrían, pero que el miércoles catorce de ese mes lo volvería a llamar para que la llevara a otro lugar, aunque esa vez sería un viaje sólo de ida ya que la pasarían a buscar.
Gastón le preguntó por primera vez si se sentía bien debido a la palidez de su rostro a lo que ella apretando entre sus manos un corazón de oro en cuyo interior guardaba un mechón de cabellos rubios, le dijo que estaba bien sin volver a pronunciar palabra alguna durante todo el viaje.
Al entrar a su casa Rosa, la empleada la notó extraña y al ser tan amigas le preguntó el motivo de su palidez, Lady Carlota le contó a su empleada y amiga lo sucedido ya que era su confidente desde hacía muchos años cuando la encontró en la calle casi al borde de desmayarse y se la llevó con ella, la mujer la consoló diciéndole que Marcelo debía descansar y que ella debía hacer lo mismo, habían sido muchos años de dolor, era hora de que viviera su vida.
Lady Carlota se recostó y le pidió al mayordomo que le trajera papel de carta y una lapicera, Nelson, el mayordomo lo hizo y la dejó sola.
Luego de escribir unas cartas le pidió a Nelson que las llevara al correo el día siguiente lo cual el hombre un tanto extrañado, lo hizo. Ella no acostumbraba a escribir cartas, estaba sola en el mundo, sin familiares ni amigos.
Unos días después, justamente el catorce de ese mismo mes, aparecía en su puerta Gastón con su Uber.
La mujer saludó y se sentó como siempre en el asiento trasero del auto, más pálida que nunca, al llegar al lugar donde deseaba, le dijo a Gastón que se fuera ya que a ella la vendrían a buscar y el hombre, aunque muy extrañado se fue.
Apenas unos minutos pasaron desde que Gastón se retirara cuando un hombre mayor, cuyo rostro a pesar de los años aún podía reconocer, salía con un bolso en la mano.
Cuando las rejas fueron abiertas, Eduardo salía de la prisión luego de pagar su pena de veinte años.
Ya no era el hombre que había conocido hacía tantos años y al verlo sintió repugnancia y más segura que nunca se le acercó.
Cuando lo vio caer en un charco de sangre Lady Carlota no se movió, sabía que los guardias la estaban mirando y que de inmediato se la llevarían y esto en realidad era lo que esperaba, tantos años de sufrimiento, tanto de ella como de su amado hijo no podían quedar en el olvido, veinte años no eran suficientes para pagar la vida de dos seres que la perdieron debido a él.
Lady Carlota fue acusada de asesinato de su ex marido.
No lo negó ya que esa no era su intención, sabía que la enfermedad que durante años le carcomía los intestinos, la llevaría muy pronto y a los dos meses ella también partía al lugar del cual no hay regreso.
Las cartas fueron entregadas de manos de un abogado a sus destinatarios.
Gastón sintió mucho la muerte de Lady Carlota, la consideraba una amiga, muy callada, pero amiga fiel al fin y más sorprendido quedó cuando en la carta Lady Carlota le pedía perdón por no haberle hecho más placentero los viajes, pero que quería compensarlo dejándole una cabaña que tenía la cual había puesto a su nombre para que la disfrutara con su mujer y sus hijos.
La otra carta fue entregada a Rosa, su empleada junto con los títulos de la casa y la nombraba heredera de sus bienes pidiéndole que cuidara a sus perros a los cuales sabía que los quería mucho, que tratara de hacer su vida más placentera en la casa que siempre había cuidado como si fuera propia.
La tercera carta era para el mayordomo, le dejaba algún dinero y un consejo, sabía que estaba enamorado de Rosa y que ella también, pero que por lealtad y porque la quería mucho, Rosa había querido permaneces junto a ella. Ahora era libre y nada le agradaría más que fueran felices.
La vida de Lady Carlota no había sido tal cual ella la hubiera querido, pero al partir, se fue contenta, haría felices a las personas que más quería y con el pensamiento de encontrarse con su hijo, se fue feliz.
Omenia
20/3/2025
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