La mañana es frágil
cuando sale a la calle
y el invierno le hiela
la mirada.
Va soñolienta
a calentarse al sol
mientras se sirven
tostadas y café
sobre las mesas.
El aroma del pan
recién horneado
y los niños que van
rumbo a la escuela
inundan la ciudad.
Los restos de la noche
han quedado atrapados
detrás de un árbol viejo
que se olvidó de abrir
de par en par su puerta.
Pero llegan
los sonidos del día
y de a poco se acerca
la tibieza.
Es la hora
de jugar a la mancha
en el recreo.
Una rueda
gira sin entender
qué son esos minutos
apurados que pasan.
Es la mañana
que se aleja y saluda
al mediodía.
Texto agregado el 11-03-2025, y leído por 63
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Lectores Opinan
25-03-2025
Es muy lindo tu poema, me hace recordar los días de escuela, cuando era chico. ***** vaya_vaya_las_palabras