Los sueños no son de nadie si los sueños no existen,
así, los sueños deberían estar a disposición de todos,
los de aquel tal Segismundo tan angustiado e incrédulo,
los sueños con sus serpientes de mar, eternas luchadoras,
dulces sueños sin reposo para el amante más desesperado,
sueños que como los perros sin dueño duermen a los pies,
largos sueños esculpidos en una inmóvil mortuária piedra,
onírica imaginación que nos conduce feliz de la mano,
sueño de la ilusion de nuestro exclusivo dios pasajero,
sueños como muertes de nuestra diaria resurrección;
vivos sueños vivos para una cruel existencia muerta,
solitario sueño para el avergonzante empeño de verte,
realidad que rompe sueños que nunca se comparten,
sueños enredados en las redes de nuestros deseos,
los sueños poéticos que nunca se echaron a dormir,
la práctica del sueño en una despierta lírica terapia
Perdido entre los sueños, yo soñé que soñaba uno mío,
sueño que del que no precisa nunca más despertarse,
pero un biunivoco sueño me devolvió hoy a la realidad,
porque la realidad es ese sueño que vivimos despiertos,
ese sueño que sin ser de nadie nos pertenece a todos,
la vida es sueño y los sueños son solo eso: los sueños.
Gracias a todos los poetas que ayudaron con sus soñadores intertextos
JIJCL, 8 de marzo de 2025. |