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Los enanos.


Los enanos salen a caminar por las noches en la ciudad donde vivo. Durante el día permanecen ocultos bajo las mesas, las camas, escondidos en los placares y roperos, detrás de las puertas, tras las cortinas.
Por las noches, cuando la mayoría de los mortales descansa, ellos salen a divertirse por las calles, ocupando plazas, parques, y lugares que según dicen (y muchos creen) desolados una ves que se pone el sol y sale la luna (ésta también puede ausentarse).
Una vez, en un bar que solía frecuentar, un parroquiano me comento de su existencia, la cual en cualquier otra circunstancia hubiera rápidamente desconfiado. Me decía que el los veía a menudo, que en un primer momento les había tenido miedo, pero que luego de varios intentos infructuosos por acercarse a uno de ellos, un DIA en circunstancias por cierto poco felices (el yacía junto a una planta en una plaza del pueblo), por error del "enano" que vino a esconderse al hueco del árbol (habitualmente durante el día se ocultaba ahí) no se dio cuenta y se encontró con él. No se cruzaron palabras pero el enano llamo a otros enanos para ayudarlo a levantarse, de muchos lugares salieron como diez enanos que lo reincorporaron rápidamente y le enseñaron el camino a casa.
Ese relato me pareció algo tierno en un primer momento, un enano que ayudaba a quien necesitaba pararse.
Después Enrique (ese era el nombre del parroquiano compañero de barra) me siguió comentando la estrecha relación que tenia con los enanos, tiempo mas tarde tuvo serios problemas, cayó en un asilo para rehabilitarlo de su "problema" con el alcohol, ahí lo envió la familia que le quedaba (eso se los debo para otra historia).
Concurro asiduamente a visitarlo, si bien hace varios años de la vez que el me comentó esto, y también hace un tiempo considerable que el esta preso en ese lugar horrible, hago un esfuerzo y le voy a visitar, Enrique está ausente, sus ojos ya no brillan, no emite palabra.
Me gusta siempre quedarme hasta tarde, hasta que termine la hora de visita y más, producto de una vieja relación que tengo con alguien que mueve palancas en el asilo, me quedo a comer junto a los que están en la misma que Enrique, son gente muy callada, casi no hablan, a no ser cuando tienen hambre o frío, o cosa por el estilo. Enrique permanece callado... siempre.
Luego me dirijo al bar que esta enfrente, me pido un Vino con Soda y converso con alguno que otro que anda suelto por ahí. Nadie me cree esto de los enanos. Por eso intento no hacer demasiada alusión del tema. Igualmente se que yo digo la verdad, yo se que es cierto, porque Enrique me lo dijo, pero por sobre todas las cosas se que es cierto, porque todas las noches, al salir del bar y emprender camino por las calles desparejas del barrio del Asilo, son varios los enanos que se acercan para preguntarme por el cuerpo de Enrique, y por sus antiguos cuerpos, mucho mas esbeltos que sus actuales fachas, mucho mas lejanos, mucho mas callados, pero por sobre todas las cosas... mucho mas tristes.

Texto agregado el 13-10-2004, y leído por 160 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
19-10-2004 Muuuuuy bueno!! me gustó mucho, espero no tener esa capacidad de encontrarme con los enanos.Felicitaciones. neftali
 
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