Son los sueños puertas abiertas para otra razón?
una salida onírica, vestigios de un yermo deseo,
esa callada esperanza con los ojos cerrados,
ver más allá de la frontera que marca el miedo,
en un mito ávido por despertar del propio sueño.
Son los sueños una respuesta no condicionada?
desvío de la mirada que no teme enfrentamientos,
ese deseo latente que nunca precisa identificarse
un abstracto diluido en las entrelíneas del cuento,
un mensaje cifrado que difícilmente sale a la luz.
Son los sueños la razón para seguir durmiendo?
el habitáculo de un dogma aún más confortable,
una idealizada fantasía que recrea los hechos,
perdidos como estamos en una sublime indecisión,
que no sabe bien que habrá después del sueño.
Son los sueños una forma desvariada de libertad?
quijotesca aventura por mares nunca navegados,
tormentoso océano metafórico sin más fronteras,
avanzar sin salir del lugar: voluntario exilio íntimo,
viaje frustrado por la luz oscura de nuestras dudas.
Son los sueños, sueños y nada más que eso?
válvula de escape para un carnaval no solicitado,
un desesperado grito que vive su íntima catarsis,
la paz o la guerra que se vive con ojos cerrados,
en una serenidad que después no no pasa factura.
JIJCL, 17 de agosto de 2024. |