Mi primer amor. Continuación de La esquina de mi barrio a pedido de Vicente.
¡Cómo no voy a acordarme de mi primer amor si fue el único!
Me enamoré siendo aún una niña, pero lo supe desde el primer día que lo vi.
Mi nombre es Helena y ya no soy una niña, tengo muchos años y Dios quiso que Diego también se enamorara de mí.
Cuando lo conocí, él tenía quince años y yo catorce, mis padres y yo nos habíamos mudado frente a su casa y aunque sus amigos decían que era una pituca, no era cierto, pero de eso se enteraron cuando de a poco me fui haciendo amiga de ellos.
Primero fui amiga de las muchachas, estábamos en la edad en que cuando nos reuníamos la conversación era, por supuesto de moda, del liceo y sobre todo de muchachos.
También nosotras igual que los varones nos reuníamos en la esquina del barrio.
Aquella esquina que ahora está tan cambiada, pero que en aquella época era una esquina de barrio y que me trae tantos recuerdos.
Recuerdo perfectamente mis negras trenzas que me llegaban hasta la cintura y creo que fue de mis trenzas de lo que realmente se enamoró Diego, porque las otras chicas ya usaban el pelo corto y quizá eso le llamaba la atención.
Hoy precisamente al ir a despertarlo y a decirle que se levantara porque estaban por llegar nuestros nietos, me contó que había estado pensando en aquella época, cuando nos conocimos y hasta disimuló una lágrima al recordarla.
A mí me pasó igual, fue una época hermosa, no puedo quejarme, tuve la suerte de poder casarme con él, somos felices, aunque también pasamos días difíciles, esos días en que hubiera querido morir, pero que con el tiempo me di cuenta de que forman parte de la vida.
Hoy me siento dichosa y segura a su lado, ahora que los hijos se fueron, volaron hacia su propio horizonte, no me siento sola, pero trato de no pensar, ahora mi prioridad aparte de Diego son mis nietos y quisiera poder verlos crecer, pero sé que el día llegará en que como sucedió con nuestros padres, también tendremos que marcharnos.
Pero, por el momento aprovecho hasta el último día de mi vida y como le dije a Diego, esta mañana a disfrutar de nuestros nietos que pronto también volarán en busca de sus destinos.
Ahora a preparar el almuerzo, milanesas con ensalada para unos y asado con papas fritas para otros, la mesa, agrandada se va a volver a llenar de risas y alegría y volveremos a ser niños también nosotros.
Omenia
23/1/2024
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