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Por esas cosas de la vida, un día llegó a la vida de Artur Estay un lápiz mágico. Puede ser confuso relatar que "llegó a él" como si hubiera venido volando o apareciera repentinamente. Pero sin mayores detalles hemos de decir que lo consiguió sin quererlo, lo que no quiere decir que no lo quisiera y que al verlo lo hubiera rechazado. Al contrario, pensó inmediatamente las cosas que podría hacer con este elemento que pudo hacer de él un Rey Midas y con ello realidad todos sus sueños.
Pero en ese momento estaba pasando por una fase de su vida en que no tenía claridad respecto de lo que esperaba de ella.
Es por ello que en los primeros días solicitó al lápiz raciones de comidas, bebestibles, regalos para sus amigos y cosas que alguien en su sano juicio considera como baladies.
Su conciencia, turbada ahora por la presencia de esta maravillosa herramienta, no lo dejó visualizar con claridad sus ventajas y proyecciones.
Mientras pedía y observaba todo lo que recibía, no podía sino reír triunfante pensando en lo que le esperaba.
En un momento dado, era tanto el calor que deseó que las moscas que revoloteaban alrededor desaparecieran. En el acto se vio libre de ellas.
Lo mismo pasó con las hormigas de mi jardín, las palomas que se posaban en tejado y las ratas que llegaban a comer las hogazas de pan que lograba comprar.
Le pidió al lápiz que no lo dejara sin pan durante un año, pero resultó que sin haber dado órdenes claras el lápiz trajo todo el pan de una vez, lo que llevó a que la casa se repletara de ese alimento impidiendo la circulación de Artur. En todo caso, tuvo la suerte que no pidió queso y otros alimentos que consume junto al pan cuando tiene dinero.
Molesto y sin ideas claras en vez de pedir que desapareciera el pan solicitó que la casa creciera.
El lápiz calculó cuánto debiera tener de superficie una vivienda para albergar tal cantidad de pan y le hizo un pequeño edificio.
La verdad es que las cosas no estaban funcionando como pretendía. No dudaba por ejemplo, que si no se deshacia del pan almacenados en pocos días estaría lleno de moho y con nuevas ratas como inquilinos.
No quiso dar esas instrucciones para no colmar la paciencia del lápiz, creyendo que éste pudiera una personalidad irascible.
"Teniendo un poder que podría generarme grandes beneficios para mí, me encontré con efectos adversos por mi falta de un plan concreto y bien pensado", se quejaba amargamente.
Se sentó a pensar un momento para tratar de tomar el control de la situación y ver que debería hacer con este lápiz que ya había dado muestras evidentes de su capacidad. Inmediatamente calculó que debería enfocarse en pedir todas las riquezas del mundo como Aladino.
Sin embargo, no calculaba que el lápiz tenía una cantidad de tinta finita.
No supo que no escribiría más allá de sus propios límites.
Pensó que su poder era ilimitado, pero se encontró con que cuando comenzó a pedirle los número de la lotería de Estados Unidos dejo de escribir.
Angustiado, lo agitó fuertemente, como tratando de que reaccionara. Lo puso totalmente vertical sobre el papel, lo frotó, lo inclinó, qué no hizo el pobre Estay para tratar de que respondiera a su supuesto control. Pero nada ocurrió.
Estaba convertido en un objeto viejo e inservible. No podía obtener nada más de él.
Si desde el comienzo hubiera sabido que su tinta era escasa, habría desperdiciado menos tiempo en pedir cosas que no le hacían falta.
En todo caso, para salvar la situación arregló una venta de garage poniendo en venta muebles Luis XV, varias computadoras, consolas de juego, lámparas de gota, comida para perros, unos regordetes buditas y arena de gato, libros de Juan Emar una réplica a escala de un diplodoco, entre otros lujos.
El edificio, que se llama el lápiz mágico, seguramente no lo podrá vender. Un amigo le comentó que no tiene los papeles de autorización al día y es probable que en el mediano plazo sea demolido por orden municipal.
En el internado, se le aconsejó subdividirlo, crear piezas y arrendarlo a extranjeros.
"Si tuviera el lápiz mágico podría haber hecho está remodelación en un santiamén", miró angustiado a una rata que venía tímidamente a comer un pan.





Texto agregado el 23-01-2023, y leído por 53 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
24-01-2023 En la vida todo es enseñanza y aprendisaje, hay que tener un justo equilibrio. spirits
 
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