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Un sol mentiroso de mayo reverbera sobre los rieles, mientras nosotros, echados sobre los durmiente esperando que pase el tren flecha sur de las tres y media de la tarde con destino a la estación central, somos cuatro gatos que a falta de comida nos la rebuscamos de lo que cae del tren, al caminar a un costado de la línea provocamos que los pasajeros nos lancen algún trozo de pan o hueso de pollo, pero no lo hacen con la intención de alimentarnos, sino por probar puntería, para nosotros es un riesgo, pero, siempre se logra algún bocado. Una pareja de ancianos recorre de vez en cuando este tramo de las vías encerrado entre murallones de ladrillos manchados de humo, recogiendo huesos, vidrios, y trapos viejos que luego convierten en algunas monedas para el pan diario, siempre viene gente a botar basura a la orilla de la línea y otros a escarbar entre los desperdicios, la basura de algunos es el pan de otros.
Nos hemos acostumbrado a vivir junto a las vías del tren y conocemos hasta los horarios, por ejemplo, antes de que pase el expreso del sur.- día por medio.- hace su entrada el interminable tren de carga de casi cincuenta carros con los distintos productos para el comercio de la capital, desde lejos se comienza a sentir el vibrar de los rieles y el bufar de la locomotora que viene pintando el cielo con humo negro y vapor blanco, haciendo sonar el silbato para que los pelusas y borrachos que pululan entre las vias se aparten de su camino, pasa veloz haciendo temblar los chamizos de la población callampa que está a un costado de la vía férrea, ahí es donde nosotros vivimos.
Esta población. -bueno decir población es mucho. - en realidad es un huinganal, es decir un rico tenía este paño de terreno y comenzó a arrendar sitios a gente necesitada, así se van arranchando con lo que tengan, cartones, maderas, latas, fonolas hasta que logran hacer algo parecido a una casa, no como las que yo conocí obviamente, pero sirven para protegerse del sol en verano y de las lluvias en los crudos inviernos. Es en el centro del terreno donde llegan todos los pasadizos, el lugar también donde confluyen todas las vidas, allí existen cuatro surtidores de agua que las personas usan para todo fin, allí lavan sus ropas , las ollas, los platos, bañan a los chiquillos, se lavan el pelo, y traen tarros para llevar agua a sus ranchas , en fin, ahí es donde discurre la vida comunitaria, se comenta, se discute, se pelea y se puede uno enterar de las cosas más íntimas de la gente, como por ejemplo me enteré de que la hija del hojalatero está en estado interesante y se dice que el culpable es el joven que vende pan en un carretón de mano a la entrada de la población, gente habladora hay en todos lados. Las aguas usadas para todos esos menesteres escurren por una acequia barrosa entre las febles construcciones, el ambiente se torna nauseabundo, sobre todo cuando el sol calienta la tierra y los pozos negros exudan sus aromas, eso unido al olor del zanjón llamado de la aguada, que arrastra las aguas servidas y residuos industriales de una parte de la ciudad , el tufillo aceitoso de las fonolas de los techos, el humo de los braseros y el olor a parafina, crea el olor a pobreza, que se impregna en la piel , en la ropa, en el alma y hace el vivir aquí más deprimente aun, pero la gente a todo se acostumbra. La que nunca se ha acostumbrado soy yo , creo que es hora de que me presente, mi nombre es María Jesús, soy una gata de lomo negro y pecho blanco, mis amigos me dicen majechu solo por molestarme, lo claro es que yo no pertenezco a este lugar, seguramente debo haber caído desde algún auto, de esos elegantes que pasan por la avenida, tengo la esperanza de que mis antiguos amos algún día vuelvan por mí y me lleven lejos de estos andurriales, mientras tanto, vivo en casa de doña Eduvigis, dama un tanto extraña, por su silencioso vivi, y lento andar, es viuda, siempre viste de negro o de gris con polleras muy anchas y largas como las sotanas del señor cura, ese anciano que solo se aparece por estos lados cuando hay algún finado o enfermo muy grave, y para la fiesta de cuasimodo cuando le trae la hostia a doña Esmeralda la mujer más mal hablada de por aquí, cuando llega el señor cura es una santa, si hasta habla bajito, apenas el señor cura se va , de una esquina a otra se oyen sus herejías retando a su pobre marido que la atiende con paciencia de santo un su camastro donde vive postrada
Bueno como decía doña Eduvigis usa vestidos largos porque es evangélica, en un rincón de la población han construido con una mediagua un pequeño culto, donde se reúnen a cantar sus canciones y a leer la biblia, ella no se pierde reunión, ni la escuela dominical, cuando vuelve a casa sigue feliz entonando sus cantos religiosos, cualquiera diría que esta señora es una santa, siempre está dispuesta a ayudar a quien lo necesite, el pequeño espacio de terreno que le queda libre lo usa como jardín para cultivar las más raras yerbas, que sirven según ella, para todas las dolencias conocidas. La gente le trae las guagüitas para quebrarles el empacho, o bien para santiguarlas, sea la hora que sea ella se da el tiempo de atender a los vecinos, pero los días quince de cada mes se levanta muy temprano, ordena las escasas pertenencias, en el viejo balde de latón acomoda platos y tazas para ir antes que nadie a lavar al pilón. Todo el día es un remolino dentro de la casa, sacude, humedece el piso de tierra de las dos piezas, las barre, ordena, jardinea y cuando ve que todo está ordenado y limpio se sienta a la entrada de la casa a tejer hasta cuando el sol empieza su ocaso , a esa hora entra y deja la puerta un tanto entreabierta, yo aprovecho y por ahí me escurro fuera de la casa cuando me voy a recorrer la población, un día miércoles de esos, no tuve ganas de salir y subí a sestear sobre el mueble donde guarda la ropa, estaba dormitando cuando una sombra sigilosa comenzó a entrar a nuestra casa sin siquiera tocar la puerta, doña Eduvigis se llevó el índice a la boca en señal de silencio, luego la sombra y ella entraron a la pieza que es comedor y dormitorio todo junto, ahí me di cuenta que tenía ganas de salir, cuando volví muy tarde en la noche ya la sombra no estaba, me acurruqué a los pies del camastro y sentí a doña Eduvigis suspirar y roncar plácidamente
Fue un lluvioso invierno cuando llegue a este barrial, el único lugar que encontré seco fue la puerta de doña Eduvigis, ella ponía un saco papero para limpiarse los zapatos y no entrar barro a sus piezas lo cubría con una lata para que no se mojara, ahí debajo de esa lata me acurruque temblando de frio, no paso mucho rato, se abrió la puerta y alguien levanto la lata, era doña Eduvigis.
-. que haces aquí ternura, estas muertas de frio.
Me tomó en brazos y me acercó a su pecho para darme calor entramos a la casa que se sentía tibiecita porque en el brasero aun brillaban algunas brazas, me dejo en su cama , en un jarro de porcelana verde puso un poco de caldo y lo coloco sobre el fuego para entibiarlo, al rato metió su dedo al caldo para comprobar su tibieza y me lo sirvió en un plato de loza blanco a la orilla del brasero, para mi hambriento y delgado cuerpo fue un bálsamo exquisito, dejé el plato sin una brizna de comida luego me acomode y me dormí no sé por cuánto tiempo, cuando desperté y me estaba desperezando, mi nueva ama se levantó de la cama.
-. Despertó la señorita, nada como una sopita de pollo para el frio verdad.
Me acerque a su cama y por educación no quise subir hasta cuando me invitara, pasado un rato ella me seguía mirando y pensando, luego como si hubiese tomado una decisión me hablo.
-. De donde viene usted señorita, a de ser de una casa de rico porque está limpiecita, a ver venga aquí súbase a la cama veremos si no tiene malas juntas
Bastó que golpeara dos veces la cama con su mano para yo entender que me podía subir, hurgueteó todo mi cuerpo hasta comprobar que no tenía pulgas o lo que ella llamaba malas juntas, así fue como llegue a casa de mi ama Eduvigis y a esta población a orillas del Zanjón de la Aguada. Los días siguientes después de haber llegado me di a la tarea de conocer el entorno buscando algo en que entretenerme. Un día de esos raros en que no llovía me allegue al pilón, estaba sobre el tejado concentrada mirando a las vecinas lavar sus cosas cuando siento una pata que aplasta mi espalda.
-. Que hace aquí usted espiando.
Diablos sí que me asuste, nunca ningún gato me había tocado, brinque y de un salto quede engrifada frente al desconocido
-. Quien te dio permiso para tocarme.
-. Tranquila niña solo quiero ser amistoso.
-. No me toques (Arrastre las palabras)
-. Ya, ya. No seas tan esquiva, nadie quiere hacerte daño, solo que llamaste mi atención, estoy siempre aquí en esta acacia, llega más el solcito en invierno, me llamo Momo.
De a poco me fui calmando y mirándolo bien, Momo tiene cara de chico bueno,
-. Hola Momo, lo siento solo que me asustaste, me llamo maría Jesús
-. Huy que nombre tan elegante, Umm no se lleva con el entorno, tendremos que buscarte otro.
-. Búscate otro nombre para ti Momo ¿quién se llama así? es muy raro, mi nombre es María Jesús y no quiero otro
-. Está bien chiquilla rebelde dejemos eso así por ahora
-. Por ahora y por siempre. Se entendió
-. Algún día te contare la historia de mi nombre y entenderás porque lo llevo con tanto orgullo.
No lo volví a mirar a pesar de que él dijo algo más que no alcance a oír y me concentre en el quehacer de las vecinas en el pilón, ya las conocía por sus nombres, y ellas a mí, porque van a nuestra casa por yerbas. Son entretenidas las tardes en el pilón es ahí donde se oyen los más sabrosos chismes y uno se entera de las últimas novedades, no es que yo sea chismosa, podría decirse que me gusta estar enterada para no ser sorprendida.
Pasaron los dias y en mi mente aun daba vueltas lo que momo habia dicho sobre su nombre, hasta que un dia se me dio la oportunidad de hablar con la perra de don Morales, y ella me conto que momo llego un verano muy caluroso hacia ya muchos años a arrancharse entre unas maderas pudridas y latas torcidas en un rincon de la poblacion vagaba por los techos y se alimentaba de lo que podia robar o encontraba entre los rieles de la linea del tren, cierto dia en que este gato sin nombra ni amo sombreaba bajo la acacia noto que desde la casa de carlitos un joven oligofrenico que vivia siempre tirado en un jergon en una pieza pequeña que compartia con su abuela comenzaba a salir humo este gato sin nombre entro por la ventana y vio que se habia inflamado la cosina a parafina y las llamas aunque pequeñas aun, estaban quemando el jergon donde carlitos dormia, el gato ubio sobre el pecho del joven y le comenso a amasar la cara con sus patas con el afan de despertarlo como no lo lograba saco sus garras y lo rasguño en las manos con el dolor el joven desperto y trato de arrastrarse y salir de la casa el gato lo tironeaba de la ropa y carlitos comenzo a grita momo , momo, momo. la abuela que venia del pilon penso’ que el animal estaba atacando a carlitos y comenzo a gritar, pero los vecinos ya se habian dado cuenta de lo que pasaba , el niño queria decir humo, humo, humo, entre todos controlaron las llamas que solo lograron quemar el colchon de carlitos, desde entonces Momo obtuvo una familia cariño, respeto y un nombre Momo que para los vecinos significa humo.
Días atrás hubo alboroto a la entrada de la población. Resultó que Dago el hijo de doña Charito, por subirse a un camión lleno de cajas de tomates para robar, se cayó al pavimento y estuvo varios minutos inconsciente, algunos vecinos salieron a defender a Dago, atacando el camión, cuando el chofer vio que se le venía la turba encima, subió a la cabina y arranco con sus tomates, al muchacho al parecer lo llevaron al dispensario y en un par de horas, volvió a su casa con un brazo enyesado, doña Charito vino en la noche a pedir a doña Eduvigis algunas yerbitas para el dolor del brazo de su niño.
Al día siguiente en el pilón no se hablaba de otra cosa sino de la caída de Dago, algunas señoras le llamaban pelusón callejero, otras ladrón, y que no había que descuidarse cuando anduviera cerca, porque era capaz de robar a sus vecinos, decían que hasta lo habían visto fumando, y que doña Charito le tapaba todas sus maldades. Doña Charito lo único que quería es que hubiese otro evento para que olvidaran la caída de su regalón. Pero las actividades del muchachón eran siempre tema de habladurías.
Un día domingo muy temprano es decir como a las diez de la mañana comenzamos a oír canciones rancheras cerca de nuestra casa, sabíamos que ninguno de nuestro vecinos inmediatos tenía radio así es que me dio por investigar, salí a deambular por los tejados aledaños, siguiendo la música llegue hasta la casa de doña Charito, cuando asome la cabeza por la ventana vi sobre un cajón de té que cubierto con un pañito tejido a crochet servía de aparador, una radio Giannini con un verde ojo mágico, a todo volumen tocando canciones mexicanas, y la doña cantando a todo pulmón, era divertido oírla cantar pues no lo hacía mal, luego de un par de rancheras apago la radio y tomo los baldes con la loza para lavar, me adelante por los tejados para llegar antes que ella al pilón y buscar una buena ubicación para oír los comentarios de las demás vecinas, cuando llegue ya estaba el chisme servido .
-. La Charito tan temprano que prendió la radio, mi viejo se acostó tarde anoche y ahora ella lo despertó con su música
-. Pero si la Charo no tiene radio
-. Bueno, pero hoy tiene, yo no se la he visto pero de su casa salía la música.
Al llegar la Charito al pilón se produjo un silencio incomodo, ninguna de las que estaban ahí hizo algún comentario, excepto por mi ama que llego segundos después y pregunto.
-. Buenos días. Charito como está el brazo de Daguito
-. Bien señora Eduvigis, le hicieron re bien las yerbitas que me convido.
-. Al parecer si porque usted está de temprano celebrando con buena música
-. Si mi niño se encontró hace tiempo una radio por allá por la línea no lo prendía porque tenía malo un cable y anoche él se puso e intrusear y lo arreglo, hasta el ojo mágico prende fíjese.
-. Qué bueno Charito, pero no lo prenda tan fuerte porque me desperté asustada en la mañana.
-. No se preocupe vecina si fue por la novedad no más, pero no volverá a pasar
La Charito un poco amoscada por el comentario de mí ama, lavo sus trastes lo más rápido que pudo y volvió a su rancha. Las demás mujeres habían oído todo el dialogo en absoluto silencio, solo cuando la doña entro a su rancha se formó el corrillo de murmuraciones de nuevo.
-. Miren que niño con más suerte e inteligencia si hasta con un brazo enyesado arregló la radio de su mamita, esta cree que la gente es lesa.
-. Yo anoche volví tarde del restaurant donde trabajo y delante mío por la calle venia una persona con algo al hombro, como una caja envuelta en frazadas se metió por la primera entrada, yo seguí hasta la segunda y cuando estaba abriendo la puerta de mi pieza veo al bulto entrar a la casa de la Charo.
Doña Mercedes dueña de una voz ronca y pastosa a causa del cigarrillo. Y que tiene la costumbre de meterse en la vida de todos abusando de su edad para decir lo que nadie se atreve sin miedo a ser increpada.
-. Mmmm, Restaurante le llaman ahora
-. Claro que es un restaurante pues señora, gente ociosa que no tiene na que hacer y hablan de una porque se viste bien y sale a trabajar de forma decente.
Así se convirtió en novedad el hecho de que nuestra vecina ya tuviese radio. Viniera de donde viniera.
Nuestro grupo. (Por no decir pandilla que suena mal para una señorita como yo) está compuesto por cuatro amigos que son lo mejor de por aquí, obviamente está Momo, un gato completamente plomo que ha corrido medio mundo, es buen proveedor, siempre llega con algún trozo de panita, guatitas, menudencias o patas de pollo que dice que encuentra en alguna cocina, lo que me intriga de él y lo hace interesante es que de vez en cuando aparece todo magullado y con algunos cortes en el rostro, dice que es porque no ve bien y se golpea al saltar de los techos.
El otro integrante de nuestro grupo es el ñato Jorge, personaje misterioso a veces nos juntamos y él no dice palabra en todo el rato, solo saluda cuando llega con un “que tal”, y cuando se va con un “nos vemos” es suficiente para él , pero otras veces es un parlanchín super entretenido para contar historias, no sé si serán de verdad o las inventa el caso es que nos reímos mucho con sus ocurrencias (a veces, claro).
Cierto día luego de estar desaparecido casi una semana entera llego el ñato Jorge con ganas de hablar.
-. Supieron lo que paso en la casa de Don Miguel la semana pasada.
-. No, dijimos a coro
-. Fue ese día que llovió arto y el frio calaba los huesos. El viejo como siempre prendió carbón en el bracero, lo tuvo un rato en el patio, y cuando comenzó a anochecer lo entro, lo puso al medio de la pieza que usan de comedor, sirvieron la once y el viejo comenzó a contar sus historias interminables de aparecidos , fantasmas y gabelas similares, su audiencia eran sus cuatro nietos, su nuera, su señora Doña Ester, la hija de Doña Violeta, y yo, el cuento estaba en su apogeo con el diablo y una animita incluida, los niños con ojitos asustados miraban al viejo que iba hilando la historia, hasta yo estaba oyendo con mucha atención, fue en ese momento que me dieron ganas de evacuar me salí por la ventana y no fui muy lejos para no perderme el desenlace de la historia, cuando volví, al entrar por la ventana, esta se abrió demasiado y boto la vela que estaba en la palmatoria y cayó sobre la cama, como vi que la vela no se había apagado la tome entre los dientes y la lleve donde Doña Ester para que la apagara, cuando aparecí en la pieza en penumbras con la vela prendida en el hocico, la nuera de don Migue que fue la primera en verme grito , “el diablo” y todos salieron arrancando, se dio vuelta el brasero con la tetera encima el agua levanto la ceniza y era difícil ver, Doña Ester casi se desmaya, hasta Don Migue salió de la casa, con todo el escándalo la vela se apagó así es que la solté y hui de nuevo por la ventana, para que no me descubrieran, por eso andaba alejado de acá.
Nos reímos mucho imaginando el griterío que se debe haber armado al ver la vela en el hocico del ñato, por curiosidad fuimos todos al tejado de don Migue por si aún quedaban restos del desastre y efectivamente a la entrada de la casa aún quedaba ceniza del bracero que se dio vuelta, siempre el ñato llega con historias de ese tipo, bueno cuando quiere hablar. El otro integrante de nuestro grupo es Jacobo es un panzón de pelaje blanco y extrañamente tiene solo la cola negra, para nosotros es el alcalde, porque siempre llega con las últimas novedades, dice que vive al lado de la municipalidad y por eso sabe tantas cosas, pero Momo nos contó que Alcalde vivía en un quiosco de diarios y lee todos los días los encabezados de los periódicos por eso estaba enterado de todo, pero como es nuestro amigo le seguimos diciendo Alcalde.
Días atrás estábamos esperando el paso del tren y alcalde suspiro diciendo
-. Que todo lo bueno tenga que terminar
Pregunté
-. ¿De qué hablas gordito?
-. En la municipalidad se habla de que la población se terminará y que a toda esta gente la trasladaran
Momo comento.
-. Claro, cuando llegue un temporal como el del año pasado y se desborde el zanjón ahí sí que se terminará todo esto.
-. No Momo hay rumores de que sacaran a todos de aquí para llevarlos a otro sitio
-. ¿y usted sabe dónde señor alcalde?
Intervine
-. Ya Momo tú sabes que Jacobo está enterado de cosas que nosotros ignoramos
-. Si Maguechu estuve investigando un poco y leí un decreto alcaldicio que dice que el gobierno implementara algo que se llama algo así como operación sitio, apenas tenga más claridad les contare.
Momo con sonrisa pícara quiso replicar, pero el traquetear del tren que ya hacia su entrada a nuestro callejón apago sus palabras
Han pasado los días y el comentario de alcalde aun resuena en mi cabeza, como y a donde podrían llevar a toda esta gente, las ranchas no se pueden desarmar por lo precario de su estado y cada familia tiene más de cuatro chiquillos, que claro, ahora viven bajo fonolas y latas que han ido acomodando de acuerdo con el espacio mínimo necesario, pero no me las imagino llevando eso a otro lugar y armarlo nuevamente. En fin, Dios dirá
Dormía acurrucada a los pies de mi ama cuando me desperté sobresaltada por unos gritos lejanos, levante la cabeza para oír mejor, mi ama también se sentó en la cama con el oído atento , se sentía el crepitar de maderas y el griterío de las gentes pidiendo agua y gritando fuego, fuego, rápidamente subí al tejado solo para ver el dantesco incendio que arrasaba las casuchas que estaban más cerca del zanjón, las llamas gigantescas aumentadas por el viento amenazaba con quemar toda la población si no se hacía algo pronto, todos corrían de un lado a otro con baldes o lo que sirviera para acarrear agua , mi ama mientras clamaba a su dios se perdio entre el caos el humo y el barro para ir a ayudar a sus vecinos , en pocos minutos llegaron los bomberos con sus mangueras que metieron por los pasadizo entre las ranchas hasta que lograron controlar en parte las llamas, las vecinas lloraban y gritaban llamando a sus chiquillos y a sus maridos, en fin el caos y la confusión hizo presa de todos Fue la noche más atroz que me ha tocado vivir, nos invadía una tristeza que conmovía el alma ver a esas personas que perdieron lo poco que tenían, llorando amargamente, al día siguiente llovía torrencialmente haciendo más triste el escenario donde se desarrollara la tragedia, lo que no se había quemado ahora era inservible por culpa del agua, uno que otro vecino escarbaba entre los escombros buscando algún plato, taza o algo que aún se pudiese usar.
Llegaron a la población periodistas y algunas autoridades para enterarse in situ del drama, a algunos de los damnificados los llevaron a un refugio municipal donde les dieron colchonetas y frezadas de abrigo, la iglesia llevo comida y algunas mercaderías de primera necesidad. Por la población hubo un peregrinar de gentes muchos venían solo a curiosear, sin ser ningún aporte nada más que por el morbo. Nosotros cuatro fuimos a hablar con los perros de don Narváez que son grandes y bravos para pedirles que no dejaran pasar a ningún desconocido por los pasadizos, así fue como logramos controlar el merodear de los intrusos por nuestra pobreza.
Cuando el clima lo permitió los vecinos se reunieron cerca de pilón para hacer un resumen de la tragedia y planificar los pasos futuros. De esta manera fue como nos enteramos de que se quemaron setenta casas, entre éstas la del pastor y el culto evangélico, la casa de Momo y la del ñato Jorge, sus amos no han vuelto a la población aún. En esa especie de mitin donde todos opinaban y dando soluciones para sobrellevar la tragedia fue cuando por segunda vez oí la noticia del traslado de la población. Y de la operación sitio que estaba impulsando el gobierno. Pidieron a don Narváez que encerrara a sus perros porque comenzarían a venir visitadoras sociales para empadronar a toda la gente de la población y no querían que sus perros las asustaran. Se acordó también que junto al pilón algún maestro hiciera una tarima pequeña de un metro cuadrado y un metro veinte de alto donde la familias que les quedara comida la dejaran en ese lugar para que otras personas necesitadas pudiesen recogerla , se lavaron muy bien seis tarros aceiteros y se pusieron sobre la plataforma, cada persona que tomara un tarro con comida debía devolverlo limpio para volver a usarlo, y ahí comenzó el más solidario de los ejemplos de unión en la desgracia de todos los vecinos, pronto la plataforma no dio abasto para tanto, ya no eran solo tarros sino que bolsas de malla con ropa usada, zapatos y utensilios de cocina que la gente compartía, fue necesario poner algunos clavos alrededor del poste para colgar lo que no cabía en la parte alta, al anochecer comenzaba el desfile de gente para sacar los tarros , los llevaban a sus casas y ahí los cargaban con la comida que quedaba del día u otras personas los llevaban para saciar su hambre. Era digno porque uno veía a las personas trasladar los tarros, pero no se podía saber quien llevaba o traía comida, nosotros jamás fuimos ni siquiera a oler los tarros, no nos permitimos tal intrusión. Fue una noche de luna llena , yo estaba inquieta con una sensación rara en el cuerpo sentía que los perros ladraban mucho, subí al tejado, me fui al pilón y encontré tres gatos desconocidos tratando de trepar a la plataforma con los tarros, maullé llamando a Momo y este salió de entre la ramas del único Acacio de sector, le hice señas para que viera lo que estaba pasando y Momo salto sobre el más grande de los gatos y le dio una tunda a ese y a los otros dos los hizo poner las patas en polvorosa y nunca más los volvimos a ver, ahí entendí el porqué de las cicatrices del rostro de Momo, es muy buen peleador
Se anuncia la primavera con los primeros brotes de las parras, en realidad de la única parra que mi ama tiene en su estrecho jardín, las noches no son tan frías y el sol calienta un poco más.
La municipalidad limpió el terreno del incendio y trajo mediaguas y cocinas a parafina de un plato, y vajilla de plástico color verde para las familias que lo perdieron todo, la ama de Momo y los amos del ñato han regresado a la población, y todo ha vuelto a nuestra triste normalidad.
Nuestra rancha es visitada casi a diario por el pastor evangélico que está reuniendo madera para construir de nuevo el culto, él fue uno de los favorecidos con mediagua a pesar de que es viudo y vive solo, mi ama se hizo pasar por su familiar ante la visitadora para que le dieran la opción. Días atrás los oí conversar y don Oscar que así se llama el pastor le proponía a doña Eduvigis que se fuera a vivir con él, que la casita era suficiente para los dos, mi ama quedo de pensarlo. Ahora entendí quién era la sombra que entraba furtivamente a nuestra casa los días quince de cada mes,
Cierto día a mediados de septiembre llego el pastor muy bien arreglado a visitar a mi ama, ella también se había puesto un vestido de color distinto al que usaba comúnmente, era de un color rosado con un lazo alrededor de la cintura y escote bote que dejaba ver la piel de sus hombros , es bonita mi ama cuando se toma el pelo en una trenza que le llega a media espalda, de hermosos ojos color canela y cuando sonríe un par de margaritas se asoman en su carita, es viuda de un ferroviario y cada mes recibe su pensión lo que le permite vivir sin grandes sobresaltos, ella es una de las que va a buscar tarro para aportar, de echo cocina en las tardes algún guiso especialmente para llevar al pilón. Cuando entró el pastor se sentaron frente a frente en la tambaleante mesa que mi ama usa de comedor, el estiró la mano para tocar la de ella, mi ama reticente al comienzo poco a poco fue aceptando la cercanía
-. Vengo por su respuesta hermana Eduvigis, para que la casita se convierta en hogar falta una mujer como usted, nos haremos compañía mutuamente, usted sabe que mis hijos se fueron y nunca más supe de ellos soy viudo y tengo una pensión del estado porque fui empleado fiscal muchos años, la suerte no ha sido nunca mi amiga, pero creo que con usted todo estará mejor
-. Tengo miedo don Oscar la gente es tan veleidosas y mal hablada que temo ser el comidillo del pilón y que eso nos afecte a usted y a mí.
-. Nada nos puede afectar si usted y yo estamos juntos Edu, confiemos en nuestro señor, pidamos su bendición para que nos ayude a llevar esta unión.
-. Está bien Oscar acepto su ofrecimiento. Pero tengo que llevar mis cositas y mi jardín, además de la parra.
-. Ya pensé en eso tengo un pedacito de tierra preparada para su jardín y como está empezando la primavera no será problema trasplantar la parra, además que sus cosas las podemos llevar en el carretón de mano del hermano Luis, ya se lo tengo medio hablado.
-. Mañana hablaré con la visitadora para que la mediagua que me iban a dar se la entreguen a otra familia más necesitada, de todas maneras en su sitio no cabría.
La solidaridad es la mejor característica de mi ama doña Eduvigis del Carmen Gonzales viuda de Morales

Así fue como don Oscar y mi ama comenzaron una vida juntos obviamente yo obtuve un mejor rincón para dormir, mis amos con papel de diario y engrudo forraron toda la mediagua así que no había por donde entrara el frio, con viejos ladrillos recogidos en alguna demolición mi amo emparejo el piso y mi ama lo mantiene limpito con la nueva escoba de ramas recién comprada, se ve bonita nuestra casa. El culto poco a poco se fue construyendo con maderas salvadas del incendio y la cooperación de los hermanos, antes de fin de septiembre fue inaugurado para alegría de mis amos. El mismo día de la inauguración llego la noticia de que el gobierno ya había comprados los terrenos donde serían trasladados los habitantes de la población, junto con los de otros campamentos de Santiago, eso levanto los más disimiles comentarios en el pilón
-. Se dan cuenta nos quieren sacar de aquí y llevarnos quizás donde, para mezclarnos quizás con que gente
-. Pero señora Herminia donde sea vamos a estar mejor que aquí a orilla de este zanjón maloliente y lleno de guarenes.
-. Sí pero quizás con que gente nos van a juntar pues Laurita
-. Gente como uno pues, pobres igual que nosotros.
-. Quizás de dónde vienen, que costumbres tienen, en fin , todo eso da miedo
-. Mire Herminia hay mucha gente en esta ciudad que esta aún peor que nosotros, y todos tenemos derecho a un pedazo de tierra donde poner cuatro palos y hacer una ranchita, pero que sea de uno y no se preocupe por los vecinos que nos vayan a tocar, uno tiene que vivir puertas adentro, pero dispuestos a ser solidarios con el que tiene menos.
-. No, si yo digo no mas mire que hay tanto cambio por aquí ahora, si hasta la viuda Eduvigis agarró hombre.
-. No sea tan hablantina doña Herminia, el pastor es viudo también, que mejor que estén juntos para que se cuiden.
-. No si yo digo no más, en estos tiempos una no haya que esperar imagínese que dicen que hasta el diablo se apareció en la casa de don Migue días atrás, desde ese día la Dorita, su nuera no se pierde reunión en el culto
Doña Herminia es tan discriminadora y la hemos visto ir al “árbol de los suspiros”, (así le pusieron a la tarima del pilón) cada noche por un tarro de comida y lo devuelve limpio. Tal vez no quiere que se sepan sus carencias por eso habla de las personas para desviar la atención.
Los niños del zanjón con sus miradas tristes, sus caras y manos sucias del barro usado como juguete se reúnen cerca del pilón y juegan en las acequias de aguas aceitosas, bajo la escasa sombra de la única acacia y un viejo sauce generoso de hojas amarillas que cubren el suelo hasta pudrirse, ahí su inocencia los hace felices no importando el estómago vacío, cualquier juguete roto encontrado en la basura se transforma en un tesoro para compartir, cualquier rueda aunque chueca se transforma en un volido que sirve para correr por la avenida, única calle pavimentada del sector.
Los jóvenes desde los quince años ya se integran al trabajo, ya sea en la construcción o en algún oficio que les permita ganarse el pan diario. No hay dinero para más educación que aprender a leer y escribir, la escuela queda a varias cuadras de la población y mezcla niños de varios sectores, a veces se producen conflictos entre grupos lo que deriva en guerras a pedradas en plena avenida que no acababan hasta que la juanita (furgón policial) hace su aparición.
Un día a mediado de septiembre estábamos los cuatro encaramados en el muro que separa la línea férrea de la vecindad cuando vimos venir por la avenida a Dago y sus amigos, siempre que ese grupito anda junto es señal de problemas, comenzamos a sentir que en el muro cerca de nosotros golpeaban piedras , eran ellos que para entretenerse nos apedreaban , uno de los peñascos dio de lleno en la cabeza del ñato Jorge , cayo del muro aturdido y quedo tendido entre los durmientes, saltamos para ayudarlo, apenas respiraba, lamí su herida que no era muy profunda pero detrás de la cabeza, poco a poco fue recobrando el sentido quiso incorporarse pero aún estaba mareado los malhechores se reían a mandíbula batiente de su gran hazaña y seguían lanzándonos piedras , nos refugiamos entre los durmientes apegados al ñato hasta que termino la andanada, momo fue el primero en asomarse y vio que los pelusones corrían tratando de subirse a un camión que llevaba futas obviamente para robar, cuando a Jorge se le quito el mareo nos fuimos a la población sin esperar el tren
-. No se preocupen chiquillos ya me siento bien, pero algún día nos vengaremos.
Eso lo juramos no sabemos cómo, pero lo haremos
El amo Oscar es muy preocupado con doña Eduvigis siempre atento a sus deseos que se dan tiempo hasta para jardinear juntos, y ella asiste a todas las reuniones del culto, donde canta los himnos con mayor devoción que antes; bueno ahora sé que las canciones de ellos se llaman himnos.
Como en la población las callejuelas son estrechas no entra un vehículo, el carretón del hermano Lucho es el que hace todos los fletes a los vecinos. Por lo mismo que nos ha llamado la atención que ya varios días la juanita ha venido a estacionarse en una de las entradas y un par de carabineros entran y recorren los pasadizos, hasta el pilón, llegue ahí justo en el momento que se iban y las vecinas comenzaban a comentar
-. Quien de ustedes conoce a ese tal chirigua que andan buscando los pacos
-. Es un amigo del Dago la semana pasada andaban juntos por aquí
-. ¿Y porque lo andarán buscando?
-. El sargento no dijo, pero algo grave hicieron estos badulaques
De vuelta de la línea del tren los cuatro andábamos sobre los tejados y alcalde pidió que lo siguiéramos pues quería mostrarnos algo, nos llevó sobre la casa de doña Charito mamá de Dago y con asombro vimos un bulto sobre el tejado cubierto con una vieja frazada nos escurrimos entre los pliegues y vimos que era la radio que antes estuviera dentro de la casa, no entendíamos nada. Estábamos aun curioseando cuando vimos llegar al sargento con cuatro carabineros y traían esposado al Chirigua, el sargento llamo a la puerta de doña Charito y pregunto por el Dago
-. Mi hijo está ocupado ahora
-. Señora traiga a su hijo en este momento sino la llevaré a usted a la comisaria
-. Dagoberto lo buscan
Grito con voz temblorosa doña Charo hacia el interior de la rancha
Salió Dago con cara de asustado y el sargento lo tomo de la camisa y lo entrego a un carabinero
-. esposa a este ladrón
-. Mi hijo no es ladrón sargento esto es un error
-. El chirigua dice que aquí está la radio que este par robó de mi casa señora
Doña Charo con los ojos llorosos abrió la puerta
-. Pase usted y vea si su radio esta por aquí sargento
El entró sin vacilar reviso por todos lados y obviamente no encontró la radio, nosotros en el tejado nos miramos y supimos que teníamos que hacer , comenzamos a empujar el bulto para que cayera del techo nos costó un mundo moverlo pero una vez en movimiento se resbalo fácilmente cayendo con gran estruendo dentro de la artesa vacía de doña charo, todos sorprendido miraron al techo y los cuatro miramos a los ojos al chirigua y al Dago y nos fuimos de ahí, oímos a lo lejos los gritos de doña charo mientras subían a los dos pelafustanes a la juanita blanco con negro, y las risotadas del sargento con su radio en la falda mientras el cabo Riquelme manejaba el furgón
Nosotros suspiramos al unísono diciendo dulce venganza y cada uno se fue a su casa.
El tiempo transcurría lento en la población, los sueños de la gente se hundían en el barro o se iban arrastrados por el agua que escurría entre las casuchas y se perdían en el tiempo. Hasta que la gente se hizo cargo de su vida y no mucho después del incendio se organizó un comité de vivienda para dar la lucha por conseguir un lugar donde construir sus hogares, si bien hubo gente que no creyó en el proyecto otras en cambio fueron impulsoras de las esperanzas de sus vecinos. Mí amo Oscar presto el culto para que los viernes hagan sus reuniones, pero eso sí ni una gota de alcohol puede entrar a ese templo de dios, que, aunque pequeño siempre está limpio, si hasta enceran las tablas del piso. Doña Herminia ha dicho
-. Uf, si no enceraran las pulgas y las chinches se los comerían vivos.
Pero ella es así cruel y chismosa , en todo caso no deja de tener razón las tablas fueron recogidas luego del incendio, y la combinación madera y tierra suelta es ideal para que lleguen las pulgas .Cuando hace mucho calor me voy a sestear bajo las bancas del culto, más de alguna ves e tenido que irme a ahí por la cantidad de pulgas que hay pero la pobreza tiene esos inconvenientes que de a poco uno va asumiendo como normales, es normal ser pobre y tener hambre , es normal parchar la ropa que se ha roto, es normal en la pobreza zurcir los calcetines con una ampolleta por dentro pero no debiera serlo. Lo normal sería ser feliz tener las necesidades básicas cubiertas.
Los niños y jóvenes fueron los únicos favorecidos con el incendio, como algunas familias recibieron sus mediaguas y se fueron con ellas a otros sectores de Santiago quedo un espacio baldío donde con trabajo comunitario de padres e hijos se habilito una cancha de futbol con desvencijados arcos de madera y sacos viejos como mallas quedo apegada al pilón así es que las mamás mientras lavan ropa pueden ver a sus hijos divertirse. Se han creado un par de clubes deportivos para organizar a los chiquillos y se siente un ambiente de amistad entre los vecinos.
Nuestra vida como gatos observadores nos ha enseñado que cada familia es un mundo, días atrás vagando por los tejados oí una conversación entre don Florencio un hombre grande minero nortino que cuando le dan ataques de tos termina encorvado afirmado de cualquier cosa tomándose el pecho de dolor, su esposa es bajita muy morena y trabajadora, su rancha la mantiene limpiecita hasta tiene un tarrito con hoyitos para regar el piso de sus habitaciones antes de barrer, sus muebles son cajones manzaneros puestos unos sobre otros y en cada espacio pone pañitos tejidos a crochet hechos por ella
-. vieja creo que es hora de que nos endilguemos pal norte de nuevo, allá esta mi familia y la casa de mi taita es grande.
-. si pero también están sus hijos que me odian y usted con esa tosedera no podrá trabajar
-. no, no si los cabros ya se fueron de ahí, están en Iquique trabajando, mi taita está solo en Michilla , usted sabe que el tiempo cura todo, ya van quince años que nos vinimos ya todo ha de estar olvidado y podremos criar algunas cabras para el sustento
-. si usted cree que es para mejor yo lo sigo como siempre
-. Vea Hilda a fin de mes cuando nos paguen el montepío agarramos algunos bártulos y nos vamos de esta miseria lo demás lo dejamos para otra familia que le falte.
De nuevo la solidaridad en la pobreza, me llamo la atención con la libertad y valentía con la que dos personas ya mayores tomaron una decisión tan trascendente para sus vidas.
Otro día sobre el tejado de Jorge estábamos los cuatro tomando sol haraganeando cuando comenzamos a oír
-.vieja dicen que nos tenemos que ir antes de que comience el próximo invierno a un sitio que tiene baño, agua , y luz ¿Cómo será vivir así? Tendremos que desarmar las piezas con arto cuidado ´para después volver a hacer la casa
-. hay viejo yo no quisiera irme de acá, son tantos años con las amistades y conocer gente nueva como que me da miedo.
-. pero Violeta mira toda esta pobreza, como no vas a querer algo mejor para los chiquillos , que vayan a una escuela bonita, para que aprendan cosas que le sirvan para ganarse la vida. Yo también estoy medio asustado, pero por los cabros tendremos que ponerle el hombro a lo que venga.
.- lo sé viejo, lo sé, es que me da un poco de miedo el cambio, pero en fin que sea lo que dios quiera; a propósito vino ayer la visitadora al culto y avisaron que estaban anotando a los chiquillos porque les van a dar zapatos fui y metí a los cuatro chiquillos y a la niña, ojala que sea verdad y llegue, dios dirá, los zapatos que mi comadre le trajo a la Lucy ya no le quedan bien y están como nuevos los voy a llevar al árbol de los suspiros por si a otra niñita le sirven.
De nuevo la solidaridad en la pobreza, y planificando el futuro confiando en que todo mejorara para los hijos
Hemos vivido tantas cosas en este lugar que habría tema para escribir un libro , recuerdo que un invierno de esos con temporales de viento y lluvia torrencial, el caudal del zanjón venia correntoso a punto de desbordarse , las aguas lamian las tablas de la casa que estaba mas a la orilla, me fui de curiosa a mirar, entré a la casa de doña Raquel estaba fría y con olor a pobreza como todas. En un jergón sobre un somier con patas respiraba con dificultad la pobre anciana con la cabeza cubierta con un gorro de lana de color indefinido para capear el frio y la humedad, sentada a su lado en una banca de madera la señora lucia rezaba. Yo comencé a husmear por si encontraba algo para entretener la tripa , pero no encontré nada de nada , una vecina trajo un poco de parafina y otra llego con carbón, esquivando la lluvia lo prendieron sobre una lata redonda y aun a medio prender lo entraron a la pieza, la anciana al poco rato comenzó a toser luego se quedo en silencio , me subí a su pecho para saber si estaba viva , si lo estaba, pero respiraba de una forma rara como si tuviese la boca tapada, cuando las vecinas se fueron la mujer que rezaba se saco la ropa y se vistió con un pantalón de hombre, una blusa roja y una chaqueta de mezclilla en la que se podía leer “maestranza” en la espalda, saco de un cajón una cuerda larga y camino por la orilla del zanjón contra la corriente , ató un extremo de la cuerda a un tronco de la orilla y siguió avanzando contra el caudal, llovía aún más fuerte que en la noche anterior, la mujer se sacó los chancletas y se lanzo al cause atada a la cuerda, desapareció de mi vista por un momento, y volvió a asomarse casi frente a la casa pero cerca de la otra orilla , con mucha dificultad trepo por entre la zarzamora y logro sentarse en el barro, gateando como una pantera se metió al gallinero de la gente del frente agarro una tras otra dos gallinas que sin ruido mato y las introdujo en un tarro lechero que encontró, luego recogió los huevos que pudo meter en el tarro, le puso la tapa y se dispuso a volver, metió uno de sus brazos por entre el haza del tarro, y se lanzó de nuevo a las oscuras aguas asida de la cuerda, le costó un poco más acercarse a la orilla porque el agua la arrastraba como queriendo llevarla pero ella lucho como una fiera contra el zanjón hasta que logro salir del agua, el pantalón rajado y sus piernas rasguñadas la gruesa mezclilla había protegido sus brazos, tiritando de frio se desnudó junto al bracero y se puso ropa seca, la anciana había despertado
-.que andaba haciendo vecina.-
-. comprando pollitos para hacer una sopita mamita Raquel deme un momento a estará lista.
Tenía que apretar los dientes para no tiritar frente a la anciana puso una olla negra de humo sobre las brasas y salió a conseguir algunos aliños con las vecinas, cuando volvió se dio a la tarea de pelar las gallinas con agua caliente cuidando que ninguna pluma cayera al suelo, en una paila de aluminio echo plumas y desperdicios y furtivamente mirando a todos lados lanzo las pruebas del delito a las cómplices aguas del zanjón, al poco rato ya se sentía el olor a la sopa en toda la casa,
Compartieron en silencio la comida, recuperada del frio doña lucia salió de la casa de la anciana, cruzo un pequeño pasadizo y entro a la suya fría y húmeda, como todas, subió a la cama, se acurruco y cuando agarro calorcito con una sonrisa se durmió pensando en que el hambre de su anciana vecina y la suya propia había sido saciada, inspiración de tamaña aventura y conseguir la comida que hacía varios días no probaba , es malo robar, pero esto era solidaridad. Quedaban menudencias sobre un plato, pero no fui capaz de llevarme nada, aunque tenía hambre. Uno aprende a respetar el valor de las personas sabiendo lo que son capaces de hacer por el otro, Sali de la casa a conseguir mi propia comida.
en el vecindario nuestro, como en todos lados hay gente buena y gente equivocada en el vivir, no digo mala porque cuando veo un niño jugando sin egoísmo con otros y compartiendo sus tesoros no puedo creer que ese niño venga malo, la vida y las circunstancias lo van haciendo equivocarse cada día un poquito y si no hay nadie que lo corrija esas equivocaciones las asume como normales, es normal robar porque tengo hambre, es normal asaltar porque yo no tengo trabajo, es normal ser violento porque no tengo suerte y nadie me da nada todo me cuesta el doble que a los demás, pero no es capaz de valorar el hecho de que el vecino que asaltó se levanta todos los días a trabajar y que en la tarde llega cansado a su rancha , no es capaz de ver que si busca trabajo podrá mejorar un poquito su vida sin arriesgar ir a la cárcel, sobre el tejado de don mateo el zapatero estábamos alcalde y yo comentando lo del Dago y El chirigua cuando oímos
-. De donde saco esos pantalones José Luis
-. Venía por la calle de la población del frente y como había arto viento vi que volaban unas cosas por sobre la pandereta un amigo se llevó una chaqueta y yo me traje estos pantalones
-. Y usted cree que su mamá es tonta, primero ayer hubo viento pero no tanto como para hacer volar ropa mojada porque esos pantalones aún están húmedos , y si vieron de donde voló esa ropa lo correcto es que la hubiesen lanzado por sobre la pared de nuevo hacia adentro, yo creo que me está mintiendo José Luis
-. Pero mamá si están re bonitos los pantalones, por eso no los devolví
-. Me sigue mintiendo José Luis, pueden estar muy bonitos pero no son suyos , la persona que los perdió también los encontraba bonitos y ha de haber trabajado con mucho esfuerzo para poder comprarlos.
En eso apareció don Mateo en la puerta de la pieza con un grueso cinturón de suela envuelto en la mano
-. A ver mi amigo su mamá dice que no le mienta y usted continua con su historia quiere que le saque la verdad yo.
.-. No papá lo que pasa es que mi amigo saltó la pandereta de la casa que tiene parrón yo creí que iba a sacar uvas pero el tiro varias cosas que estaban colgadas secándose y me regalo los pantalones él se llevó lo demás.
Dos correazos sonaron en el espinazo de José Luis han de haber dolido porque con dieciséis años lo oímos llorar de dolor
-. Ahora va a ir con su mama y aunque sea por encima de esa pandereta va a devolver eso que no es suyo, entendió, yo me descresto trabajando y no es para tener un hijo ladrón, nunca más va a traer a esta casa algo que no sea suyo, ya vio lo que le paso al chirigua y a ese tal Dago
-. Perdón papá
Salió doña violeta no sin antes darle una taza de agua a su hijo para que dejara de sollozar y caminaron a devolver el pantalón, alcalde comento
-. Ojalá hubiesen más don Mateos en la población, hombres dignos en la pobreza
El árbol de los suspiros cumple su misión casi bien porque a veces con el calor la comida se avinagra y queda inservible los que ganan son los perros de don Narváez que día por medio los alimentan con lo que sobra, mi amo Oscar en el pulpito del culto sugirió que algún hermano de buena voluntad hiciera una ramada con las ramas del sauce para que no le diera tanto sol a la comida además que las vecinas llevaran los tarros ya caída la tarde con la fresquita, a los pocos días la ramada era una realidad y en el culto dieron gracias a dios por eso.
Toda la semana se han oído martillazos y crujir de maderas resecas y cerca de la cancha una fogata consume fonolas rotas y listones inservibles esto comenzó el día después que vinieron algunas autoridades a reunirse con los dirigentes del comité de vivienda para informarles que temprano el día lunes vendrían los camiones militares para iniciar el traslado de los enseres de los vecinos a la nueva población, cada quien con más esmero y cuidado se dio a la tarea de desarmar sus ranchitas y atar las maderas para poder usarlas en armar la nueva vivienda
Con mis amigos como todos los días de sol nos juntamos sobre el murallón al borde de la línea, estábamos contando a Momo y a Jorge lo que había pasado en la casa del zapatero cuando un ruido pesado nos llamó la atención, en un momento pensamos que el tren se había adelantado pero al mirar hacia la avenida vimos que era una caravana de camiones del ejército que se paró a la entrada de la población, Corrimos curiosos a saber qué pasaba y un oficial hablaba con los del comité de vivienda recién ahí nos percatamos de que era lunes y comenzaban las mudanzas, sacaron las dos viviendas que estaban desocupadas para dar entrada a los camiones a la cancha de futbol, los jóvenes militares comenzaron a cargar con respeto y cuidado los atados de madera y planchas de lata, encima ponían los muebles que generalmente consistían en cajones de té o de manzanas que con la creatividad de la mujer esforzada se convertían en mesas o aparadores para guardar ropa, ollas o la escasa loza de uso diario, en cada camión una familia con sus chiquillos, sus gallinas , los perros y todos sus integrantes
En los ojos de los vecinos que antes de subir al camión daban una última mirada, vi sentimientos encontrados, era una sensación de felicidad por abandonar tan triste lugar, mesclada con la incertidumbre de lo desconocido por no saber quiénes serían sus nuevos vecinos, y que tan lejos los llevarían, solo un papel en sus manos decía población San Gregorio comuna de la granja sitio número tanto manzana número tanto, desde ahora esa sería su nueva dirección.. todo el mes fue un continuo ir y venir de camiones militares trasladando familias y de tristes despedidas de las vecinas en el pilón cada vez que terminaban de cargar una casa las vecinas venían hasta el lugar donde tantas veces se encontraran para compartir penas y novedades, cada día eran más escasos los adioses cada día quedaban menos vecinas para despedirse. Como la casa de mis amos estaba al final de la población fuimos de los últimos en ser trasladados. Cuando se fueron Momo y el ñato Jorge también nos fuimos despedir al pilón nos subimos a la plataforma del poste de los suspiros y lloramos los cuatro esa noche con luna, algún vecino se molestó con nuestro llanto y más de un tarro viejo cayó cerca del poste, pero era nuestra manera de demostrarnos todo el cariño que sentíamos y la pena por tener que separarnos., alcalde era el más afectado.
.- ustedes donde van tienen la posibilidad de encontrarse en algún momento, yo en cambio me quedo para siempre sin ustedes, no será lo mismo esperar el tren, me faltará tu ternura majechu , la ironía de Momo y las historias divertidas del ñato Jorge, no, no será lo mismo.
No pudimos argüir nada para aplacar su pena , era cierto, a él no lo volveríamos a ver, nosotros con suerte tal vez. El día anterior a nuestra mudanza vino Jacobo a mi casa,
.- majechu vengo a despedirme, mañana iré a la estación central y me subiré al primer tren que salga, vaya donde vaya, estaré mejor que aquí viendo los restos de lo que fue nuestra amistad, no quiero morir de pena, buscare otros amigos otros paisajes pero a ustedes jamás los voy a olvidar.
Esa fue la última vez que supe de mi gran amigo Jacobo.
Fue un domingo de sol cuando los militares llegaron a nuestra puerta y junto con el amo Oscar comenzaron a cargar nuestra mediagua en un camión gigante, los tableros las fonolas que se salvaron del desarme y luego nuestro cajones mueble, mi ama con tarros había preparado maceteros para sus yerbas y mi amo con tablas viejas del culto improvisó un cajón macetero para la parra los militares ordenadamente subieron todo al camión, doña Eduvigis a la cabina y mi amo atrás junto con nuestras pertenencias yo miraba desde abajo esperando que alguien me subiera , pero nadie se fijaba en mí, el vehículo comenzó a rodar y yo a caminar a un costado , ya casi corría cuando un muchacho que iba en la cabina se fijó en mí, algo le pregunto a doña Edu y sentí que me llamaban majechu , majechu tontuela casi te quedas , el lindo muchacho me tomo en brazos y me subió al camión donde viaje en la falda de mi ama , que susto haberme quedado.
Durante el largo trayecto repase todo lo vivido en la población callampa del zanjón de la aguada y mientras más me alejaba la encontraba más linda, no por la infraestructura sino por la gente, tal vez las casas eran feas y sus pasillos olían a las aguas del zanjón , tal vez faltaba de todo y má, pero lo que nunca faltó fue solidaridad, desde el cruce del zanjón de doña Lucy , para alimentar a la anciana señora Raquel , hasta el árbol de los suspiros, todo habla de personas dignas y buenas.
En la cabina
durante el viaje el lindo muchacho pregunto
-.como se llama la gatita
: - María Jesús, pero es más corto majechu y entiende igual
.- Es muy bonita, quisiera tener una así en mi casa
Yo me había lamido mi cara y patas todo el día anterior sin tener nada que hacer
-. está acostumbrada con nosotros. pero cuando tenga crías le guardare uno para usted
Dios mío, verdad que soy hembra y algún día pariré, que miedo que tenga que suceder eso
-. ¿tiene el papel con su dirección?, pasaré alguna vez para recoger a mi gatito
-. si por aquí los tengo
Me tuve que mover para que mi ama revisara los bolsillos de su bata y sacara un papel grande con un escudo en la parte de arriba se lo paso al lindo muchacho y este anoto sitio 1631 manzana 74.
-. Que bueno, ahora tengo la dirección para venir a recoger a tu hijo majechu .
Lo miré fijo y moví dos veces la cola-. Creo que le gusta la idea
Dijo doña Edu
A media mañana llegamos a unos grandes portones que daban la entrada a la población, mis amos bajaron del camión para registrarse en la portería y recibir indicaciones como llegar a nuestro sitio, el conductor recibió algunos papeles y reiniciamos la marcha esta vez más lento y cuidadoso. A los veinte minutos sentí el sonar de los frenos y por primera vez el conductor habló
-. ya señores este es su sitio, vamos a esperar un momento que venga una patrulla y les ayude a descargar sus cositas, el lindo muchacho se quedó con nosotros mientras el amo Oscar y doña Edu se arrodillaron en la entrada de su sitio y oraron dando gracias y pidiendo salud para disfrutar ese regalo del cielo. Mientras el joven me tenía en brazos y también dijo amen al terminó la oración, cuando me puso en el suelo, porque había que ayudar a la patrulla de descarga, entré al lugar que seria nuestro sitio , había una caseta de ladrillo , me escurrí por la puerta que mi amo había dejado entre abierta y encontré una cosa blanca como un balde pegado al piso, quise ver que tenía adentro pero era muy resbaloso y no pude trepar , también habían tubos pegado a la pared y más arriba algo blanco como un paraguas pero puesto al revés . en el techo una de esas cosas en que se cuelgan las ampolletas, todo era tan raro, por fuera pegado al muro de la caseta había otro paraguas, pero jaspeado de blanco y negro además de una llave como las del pilón, pero más pequeña y justo debajo de ella un cuadrado de cemento con una rejilla que tapaba un hoyo, cuando mi amo me vio husmeando dijo
-. quieres agua majechu
Abrió la llave pequeña llave, un chorro de agua fría mojo mi cabeza, siguió saliendo agua de la llave por un rato pero el depósito no se llenaba, me di cuenta que el agua se iba a través de la rejilla quizás a que parte, pero investigare. Fue un día de sorpresas el del cambio, al mediodía mientras todo el mundo trabajaba levantando las casas en la parte de atrás de los sitios según indicaciones recibidas de los funcionarios que andaban supervisando , un movimiento llamo mi atención, de varias casas que habían llegado días antes que nosotros salían señoras con ollas y se reunían alrededor de vehículos militares que traían en una especie de acoplados fondos de aluminio llenos de comida, el militar a cargo preguntaba a la señora
-. cuantos son en su casa
-. cinco señor, tres niños mi marido y yo
Y él contaba cinco cucharonadas de porotos con tallarines humeantes en la olla de la señora y así cada una recibía lo que necesitara para su familia mientras los hombres atareados en construir sus hogares
Mi ama también acudió con una ollita a recibir el almuerzo, cuando el gordo soldado le pregunto lo mismo que a toda mi ama contesto sonriendo
-. somos mi esposo yo y nuestra gata
El oficial también que sonrió puso dos cucharonadas y un poquito en la olla
-. ya señora que tengan buen provecho los tres
-. Gracias oficial.
todos los días y durante un mes se repitió esa rutina a la hora de almuerzo

Los sitios estaban dividido solo a los costados y al fondo por una reja de alambre y postes de madera, en la parte delantera mi amo planto un par de palos de los más firmes que traía, clavo sobre ellos unos travesaños, con listones hizo una reja y una puerta que de bisagras tiene dos trozos de goma de neumático y un alambre para asegurar que quede cerrada, muy curioso mi amo, todo lo solucióna con ingenio. A los pocos días de haber llegado a San Gregorio así se llama esta población; ahora si esto es una población, porque tiene algunas calles pavimentadas los sitios son amplios y no hay malos olores. Sali para deambular por el barrio, desde el centro de la calle donde está nuestra casa se ve inmensa la cordillera nevada , que imagen más hermosa, cuando la vi por primera vez me emocioné, cada vez que puedo salir a la calle me detengo a mirarla. Bueno como decía, Sali a deambular y me encontré con uno de los perros de don Narváez nos saludamos como amigos y me conto que días atrás vio pasar a Momo sobre la carretela de su nuevo amo don Morales, el cree que no vive muy lejos de nosotros me prometió que cuando lo vea le dará mis saludos. Saber de mi gran amigo Momo lleno mi corazón de alegría.
Tenemos tres piezas en nuestra casa una es el dormitorio , otra el comedor y la mas chica es donde mi ama cocina , ya no hay olor a comida por toda la casa porque mi amo Oscar con un pedazo de hule y unos listones improviso una puerta para la pieza de la cocina, como he dicho, él es muy ocurrente, las otras dos habitaciones tienen piso de madera y mi ama le pasa lo que ella llama el chancho que no es más que un cuadrado de madera con un fierro encima para que tenga peso y un palo de escoba para moverlo, debajo del chancho ella ha puesto un pedazo de frazada y. eso ayuda a pulir el piso que hasta refleja la luz del sol en las tardes, está hermosa nuestra casa. El patio que es inmenso está lleno de plantas y flores de todas layas, mi ama a hecho caminitos por entra las matas y una pequeña acequia para regar , desde la pileta con un pedazo de manguera deja caer el agua a la acequia y esta recorre todo el sitio hasta llegar a los árboles de damascos y duraznos que mi amo plantó a un costado de la casa aún están muy nuevitos para producir pero este año están cargaditos de flores que aroman el patio, la parra que trajimos se ha convertido en un parrón hermoso mi amo hizo una especie de techo y la parra trepó y cubrió todo de hojas y verdes racimos, hemos visto que ya van apareciendo nuevos brotes así es que pronto tendremos más parras.
Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a nuestra nueva vida, los inviernos aunque crudos no son lo mismo que alla en el zanjon
nuestra casa esta toda forrada por dentro con papel de diario y cartones gruesos se mantiene tibiecita, mi ama a la hora de oracion prende el brasero y sobre él pone la tetera con agua para cuando llegue don oscar y preparar la once, toda comida en esta casa se bendice asi sea una sopita de pan o alguna exquisitez todo se agradece a dios y a eso entiendo se debe que nunca falte pan en nuestra mesa
Se a iniciado la autocontruccion de las nuevas viviendas, vinieron del gobierno midieron los sitios e indicaron donde debian hacerse los cimientos de las casas, la caseta del baño obviamente quedara dentro de la casa, se han plantado unas estacas para nivelar los terrenos y cada dueño de casa tendra que contruir su cimiento, para eso se han unido todos los vecinos de la manzana y despues de llegar de sus respectivos trabajos vienen a trabajar a la casa de turno una semana se demoran en cada casa mi amo Oscar llega a casa se cambia de ropas y se va a trabajar junto a los vecinos , es un bonito ambiente donde entra el sonido de las palas revolviento el cemento y los martillazos de los carpinteros se oian las risotadas felices de los hombres que aunque cansados son solidarios cuatro meses se demoraron en estar listos los radieres de toda la manzana, luego llegaron los materiales para contruir las casas , algunas con paneles aglomerados otras de madera cortada en trozos del porte de un ladrillo y que se usaban de la misma manera, algunas de ladrillos y cemento, esa parte de la contruccion la hicieron trabajadores del ministerio de vivienda. asi nacio la poblacion San Gregorio.

















Texto agregado el 16-04-2021, y leído por 39 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
17-04-2021 Buena la historia de la construcción de la población San Gregorio, como tu forma de narrarla. remos
17-04-2021 Me gustó, envolvente de principio a fin. Saludos Atayo
 
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