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Inicio / Cuenteros Locales / jaeltete / EL SEÑOR ODOÑEZ Capitulo 12

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P or la noche al llegar al comedor lo atendió la mesera, doña Amalia.
-Dime mujer, tú conoces a Julia Iriarte, que puedes decirme de ella además de estar casada con Preshe.
-Que se casó con el siendo viudo, con dos hijos, que los niños la quieren. No sé si esto ya se lo dije, no sé qué más quiere saber.
- ¿Y cómo son sus días? Que hace ¿Tiene amigas?
-Si usted quiere saber más porque mejor no va al confesionario del pueblo.
- ¡A la iglesia! ¿Hablar con el cura?
-No, a la peluquería. Allí las mujeres le cuentan todo a Helenita.
- ¡A si! ¡No me diga! ¿Usted cree que Helenita me querrá contar?
-Y si no lo intenta, no va a saber.
Se quedo boquiabierto con esta mujer - ¡Pero si tiene razón! -pensó

A la mañana siguiente llego a la peluquería. Espió por el vidrio del ventanal y se dio cuenta que había un hombre. Entonces, entro.
- ¡Buen día! ?dijo
- ¡Buen día! ¿Usted no es de acá? -pregunto Elenita
-Así es. No …no soy de acá.
-Termino con el señor y lo atiendo
-Sí, trabaje tranquila.
Se sentó. Leyó el diario. Observó como la mujer lo miraba. Atendió lo más rápido posible al hombre.
-Dígame, si se va a cortar, afeitar, usted dirá.
-Nada de eso. Vengo a hacerle unas preguntas. Soy inspector de policía. Estoy por el caso Ordoñez. Ahora también por lo sucedido con Lili Colman y su padre
- ¡A caray! Siéntese
-Mire esto no es un interrogatorio. Solo que busco a Julia Iriarte y no la puedo encontrar
- ¿Fue a su casa?
-Sí, pero allí no esta
- ¡Qué raro! ¿No le preguntò a su esposo?
-Señora Helena, dígame ¿Cómo es la vida de Julia?
- Ella es toda una dama. Paso de ser la niñera a la patrona. Ahora tiene mucama, doña Coca, y que le puedo decir, es una buena mujer.
- ¿Noto algo extraño en ella? ¿La vio preocupada? ¡¿Le comento algo? Le pregunto esto porque es importante para la investigación. Es rara su ausencia. Lo que usted me diga nadie lo sabrá.
-Créame que si yo supiera algo se lo diría. Pero con todo lo que ha pasado es verdad yo a Julia hace unos días que no la veo. Sinceramente no sé qué decirle.
-Y doña Coca ¿Dónde vive?
*************************
Era un barrio bastante retirado, casi a la salida del pueblo. Golpeo las manos, unos perros le ladraron. Lo atendió una muchacha joven.
-Busco a doña Coca ¿Puede avisarle?
- ¿Y de parte?
-De Sáenz, del inspector Sáenz.
La cabeza de la mujer se asomó por la puerta, era evidente que estaba escuchando,
-Soy yo señor, que se le ofrece
-Soy el inspector Sáenz, necesito saber del paradero de Julia Iriarte. Usted trabaja con ella,
-Trabajaba, hace unos días fui despedida,
-Así y cuando fue eso ¿Y por qué?
-Cuando ocurrió la tragedia. El señor no me dio ninguna explicación
-Y dígame ¿Quién cuida los niños?
-Pero como voy a saber, si yo no trabajo más allí
- ¿Y cuándo fue la última vez que vio a Julia?
-Y haber déjeme pensar, si, el día anterior a la tragedia.
- ¿Y cómo estaba ella?
-Bien señor… yo la vi bien-dijo la mujer...
-Gracias señora.
Subió a su coche. Era evidente que Preshe no quería testigos y esta mujer estaba presionada para no decir ni el más mínimo detalle. Así era todo allí, silencio, nadie sabe nada y a nadie le pasa nada.
Ingreso a su oficina. Tenía las manos vacías.
-Señor tengo que decirle algo. El policía, en aquella época renuncio y se fue del pueblo. Nadie sabe nada, se lo trago la tierra.
-Se lo tragaron los Colman querrás decir, debimos suponer algo así,
-Además estuve hablando con el dueño del bar. Me conto algunas cosas del pueblo.
-Como que…
-La peluquera, era la amante del viejo Colman. Hasta que los engancho la mujer, se armó un escándalo. Dice que la arrastro a la calle de los pelos, que el la mantenía, le había comprado el coche, eh… ¿porque me mira así?
-Haber puterio de pueblo no. Lo que me faltaba, qué ahora te vuelvas una vieja chismosa.
-Pero… la peluquera ¿Sabrá algo? Los amantes les cuentan secretos a sus mujeres.
-Si puede ser-comenzó a reír a carcajadas-Eres increíble chico. Creo que este caso te está dando vuelta la cabeza. De todas maneras, lo más importante sigue sin aparecer.
Pensó en lo que le había dicho Julio. Quizás tenía razón, la peluquera tendría tantas cosas que contar de los Colman. Obviamente no diría nada, seria perder el tiempo. Lo que le preocupaba era Julia, no la había visto nadie en el pueblo, hasta dudo, quizás, no aparezca nunca.
Fue al bar. Don Cayetano le había contado la historia de la peluquera a Julito. Se sentó como quien no quiere la cosa, sintiéndose un canalla porque no pudo con la tentación de saber más ya que el mismo lo había hecho callar a su asistente, pero era una buena información.
- ¡Buen día don Cayetano! Sírvame un café,
- ¿Como está usted inspector? Su ayudante anduvo por aquí, gauchito el muchacho.
-Si ya me dijo. Pobre yo andaba cruzado y lo mande al demonio, por eso que usted le dijo…
- ¡Que yo le dije…! ¡Ah sí! Lo de Helenita y el viejo Colman ¡Pobre mujer! Ese viejo sinvergüenzada la agarro cuando era todavía una niña. Si todavía no habia cumplido los catorce, aunque ella dice otra cosa, y no sé porque. Gente humilde. La madre le tenía miedo al viejo y no la defendió. Así fue como se convirtió en su amante. De todas maneras… no le fue tan mal. Le puso la peluquería, la llevo a Europa, el auto. Es una mujer bellísima, creo que ese hombre se volvió loco por ella.
-Que se enamoró de ella, quiere decir.
-No sé si tanto así. Pero… ¡Para que le dé tanto!
-Si entiendo.
-Hasta que apareció la vieja.Lal agarro de las mechas, la saco a la calle y la humillo frente al pueblo ¿Y sabe qué? Al día siguiente, aquí no pasó nada, como de costumbre.
-¿Cree que Helena sabe algo de Colman? algo que lo comprometa, digo...
-Y eso no sabría decirle. Aunque no creo, ese viejo soberbio, no le contaría nada, pero uno nunca sabe.
-Gracias por el café¡ah! si ve a Julia Iriarte dígale que quiero hablar con ella.
- ¿Pasa algo?... con Julia,
-No la puedo ubicar, hace unos días ya.
-Mire usted… y para que, pregunto si se puede saber, para decirle si la veo
-Dígale, que necesito aclarar algunas cosas con ella que es de vital importancia.
-Se lo diré.
Se fue caminando a la comisaria -mientras murmuraba -Helenita, Helenita, la peluquera del pueblo, -cambio de idea y se fue a la peluquería.
- ¿Cómo le va señora?¡ Buen día!
- ¡Usted por acá! ¿Encontró lo que buscaba?
-No, ahora la busco a usted.
-Así… y en que puedo serle útil a un policía.
-Seré breve. No quiero ofenderla, pero mi trabajo tiene estas cosas. Usted se entendía con Colman.
- ¡Breve y directo! No se preocupe, ya todo el pueblo lo sabe no es ningún secreto,
-Bien, iré directamente a la pregunta ¿Vio algo extraño en las actividades de los Colman?
- ¡Ah ya entiendo! Colman jamás me conto nada. Solo quería sexo conmigo, después, se marchaba.
-Pero la llevo a Europa, en ese viaje tienen que haber hablado.
-No, no fue así. En el pueblo se dijo eso. Fui sola. El me pago el viaje. Sólo que el también viajo a otra parte y esa fue la confusión.
- ¡Qué lástima! Creí que usted...
-Mire inspector, lamentablemente no puedo ayudarlo. Aquí la mayoría aborrece a esa familia, porque son unos negreros, y yo también, especialmente a don Colman, solo que me fui acostumbrando.
-Gracias señora, que pase usted buenos días.
Siguió su camino con un sabor amargo que le dejara aquella mujer, contándole parte de su vida.
Llego a su oficina y Julio le pregunto
- ¿Dónde andaba?
-Caminando, para refrescar mi cerebro-no le dijo que estuvo averiguando.
- ¿Y ahora señor? -pregunto Julio, con su apariencia tranquila.
- ¡Y ahora Julito! ¿Sabes? tú eres joven, recién empiezas en esto. En cambio, yo ya llevo muchos años investigando. Cuando uno investiga no sabe a qué puerto llegara. A veces, no llegas a ninguna parte, sin embargo, algo inesperado pasa, alguien dice algo, puede ser una palabra, el ruido del viento, el abrir y cerrar de una puerta, entonces sale la luz. Entiendes lo que te quiero decir, tienes que estar atento a las cosas que pasan alrededor, ellas te llevaran a una pista segura, esas cosas simples a las que no le das importancias, esas, son testigo de lo que ocurrió.
- ¡Vaya que sí es complicado! -dijo el joven, mientras limpiaba sus gafas
-No, no lo es. La gente siempre miente, o se olvida de algún detalle, pero también es torpe, y, cuando las cosas ocurren están rodeadas de sonidos, olores, sabores…
- ¿Y qué tiene que ver todo eso con lo que estamos investigando? -pregunto sorprendido
-En que estoy esperando una señal.
Camino por el pueblo hasta llegar a la estación.
-Una señal, tan solo una señal-pensó
Se quedo mirando por donde seguramente aquella mañana llego el tren que trajo a Julia. Ella tenía todas las pruebas para ser sospechosa, pero dónde estaba
-Quizás, a estas horas ya estés en un psiquiátrico Julia Iriarte de Ordoñez o como sea que te llames -Se dijo a sí mismo, no había duda que ella molestaba y tenían que sacarla del medio. Pero Ordoñez la traiciono y ella ¿Se vengó?Aunque,para que quedarse.

Después regreso a su oficina.¡Oh sorpresa! Preshe lo estaba esperando.


Texto agregado el 29-09-2020, y leído por 29 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
12-11-2020 Excelente, Estela, me encanta cómo estás dibujando la historia y el carácter de los personajes. Me sorprende sobre todo la personalidad del inspector. Buenísimo. Vaya_vaya_las_palabras
29-10-2020 Pueblo chico, infierno grande... sigo. gsap
18-10-2020 Son mezquinos los habitantes de ese pueblo para dar alguna pista. El pobre inspector está con las manos atadas y apela a las señales de la naturaleza para que surja alguna huella. Sigo, esto va bien. guidos
 
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