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Inicio / Cuenteros Locales / jaeltete / EL SEÑOR ODOÑEZ Capitulo 9

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L loviznaba, ya no había tierra, pero hora, el pueblo era de barro. Salió a caminar por el lugar como pudo ya que el tiempo no lo acompañaba. Llevaba puesto un piloto y su inseparable sombrero. Había dejado a Julio en las oficinas de la comisaria, porque quería saber algo más. Alguien tenía que decir algo. Sabia el nombre de una mujer de la que solo la mesera había hablado. Entró al viejo bar que se encontraba en una esquina en la parte más antigua del pueblo, parecía olvidado, pero sin embargo allí estaba, de pie, recibiendo a los pobladores, solo hombres. Como en los viejos tiempos pensó. Los parroquianos que iban a beber, jugar a las cartas, a pasar el rato. Lo atendió don Cayetano, su dueño.
- ¡Usted no es de acá! -le dijo, un tanto sorprendido.
-No por supuesto que no, estoy buscando a una mujer, Julia Iriarte ¿la conoce?
-Si, quién no la conoce en el pueblo. Hace unos días que no la veo. También con lo que ha pasado. Y, ella es la mujer de Michel Preshe, el abogado de los Colman. Si usted es recién llegado no debe saber que a esa familia se le mato la hija y su padre. El pueblo está alborotado.
El hombre con su hablar sencillo, ingenuamente lo había informado y coincidía con el relato de la mesera. Salió de allí y camino por las veredas altas de ladrillo. Fue a la plaza y vio la iglesia, había unos arbustos enfrente, pensó que el asesino de Ordoñez, seguramente disparo de allí, luego camino por las dos cuadras de la peatonal, muy ocurrente en un pueblo, pero por lo menos allí estaba más cómodo. Se sentó en unos de los bancos, lo único que tenía era un pueblo en contra de los Colman, tres muertos, una epidemia y una mujer.
Más tarde fue junto a su asistente a la casa Colman, comprendió que había mucho poder en aquella familia, bastaba ver la mansión y sus alrededores.
En la sala, esperaba y observaba el lujo, Julio también estaba impresionado y desde sus anteojos observaba cada detalle.
Claudio Colman lo recibió.
-Creí que estaba todo dicho detective.
-No para mí, me temo que nos veremos las caras seguido señor, dígame, Julia Iriarte, donde puedo encontrarla, fui a su casa y no me atiende nadie, tengo entendido que es la esposa de su abogado,
-Como puedo yo saber dónde está la mujer del abogado de la familia.
-Sin embargo, tengo entendido que su hermana discutió con ella antes de suicidarse, no le parece que a usted más que a nadie le debería importar que fue lo que sucedió.
-De dónde saca usted esas cosas, mi hermana estaba enferma hace muchos años, eso fue todo y ahora retírese por favor.
Así fue como el detective se marchó y efectivamente tal como lo dijo Claudio Colman, debía hablar con el esposo de la mujer al que citó de inmediato.
El abogado ingreso a la oficina, se lo veía nervioso, un tanto preocupado.
-Michel Preshe, abogado de la familia Colman -dijo Sáenz- dígame como está formada la familia.
-La señora, su hijo Claudio, Catalina, Andrés y bueno Lili y el esposo, usted ya sabe que paso con ellos.
-Si debido a eso estoy aquí, de hecho, los dos primeros se negaron a colaborar, espero que con los otros no sea así.
-La familia no va a hablar, al menos con sus abogados.
-Bien, ya veremos señor Preshe, ah debo informarle que debo hablar con su esposa.
- ¿Que tiene que ver ella?
-Discutió con Lili Colman ¿no es así?
-Las cosas personales de mi esposa no tienen nada que ver en todo esto.
-Personales dijo ¿su esposa tenía problemas personales con Lili Colman?
-No señor, dije cosas, el trato…
-Quiso decir que, si discutieron, señor Preshe, puede retirarse.
El interrogatorio duro menos que un suspiro, lo cortó así de repente, es que a Sáenz se le estaba terminando la paciencia.
Michel salió a la calle más nervioso aun, ya sabían lo de Julia, pero ella no estaba en la casa, hiso una llamada y subiendo a su auto se dirige rápidamente a la finca

Sáenz había citado a Catalina y a Andrés también a Julia. Presintió que harían lo imposible para que no vinieran, por eso se aseguró de que recibieran la citación y fue él personalmente a la finca, como le negaron la entrada, lo hiso público en la radio del pueblo.
Catalina no tardo en enterarse y se presentó Junto a su hermano. Desenfadada como de costumbre, fue ella quien hablo antes que Andrés.
-Usted dirá detective ¿era necesario citarnos por la radio?
-Así es, ya que su familia se negó a recibir la citación ¿sabían eso?
-No, no lo sabía, pero no me extraña -el muchacho seguía sin decir una palabra
-Bien señorita Catalina, hablaremos usted y yo, su hermano puede esperar en la sala. -
La muchacha se sentó frente al investigador con su desenfado habitual.
- ¿Es verdad que su hermana discutió con Julia Iriarte?
-Si señor yo estaba en la casa,
- ¿Y sabe por qué?
-No, no lo sé.
-No quiero ser grosero, pero su hermana se llevó el secreto.
-Mi hermana la seguía mucho a Julia. Ella frecuentaba la casa. Pasábamos muchos tiempos juntos. Yo pinte un retrato con su rostro, no sé qué más quiere que le diga,
La muchacha no era como el resto de la familia, se notaba que quería colaborar, pero cuanto podría saber.
- ¿Sabe porque estoy aquí? Por el caso Ordoñez. El detonante fue la pérdida de su padre y su hermana, si a eso le sumamos le epidemia. Aquí han pasado cosas lo suficientemente extrañas por decirlo de alguna manera, como para que me enviaran a investigar este pueblo. Catalina, la muerte de Ordoñez jamás fue investigada, usted lo sabía.
-Lo supuse. En realidad, después que paso aquello, yo estuve un año en Europa y después en la ciudad. Aquí vine hace unos meses.
-Bien, Catalina, como el pueblo
-Sí señor,
-Cuénteme de usted, si no le incomoda.
-No sé qué tendrá que ver, pero seguramente se dio cuenta que soy distinta al resto de la familia,
-Veo que nos vamos entendiendo.
- ¡Soy alcohólica!
- ¿Y qué más?
-Artista plástica
- ¿Porque su adicción?
- Será para escapar de una familia de mierda como la que tengo. Así me dijo mi psicóloga. Quizás me di cuenta de muchas cosas y las tapo con la bebida.
- ¿Como cuáles?
- ¡La ambición, el poder, la soberbia, la frialdad, demasiado dinero!
- ¿Y todo eso le molesta tanto? Hay mucha gente que vive así y….
- ¡Usted sabe que no! Si uno no es igual, a la larga algo pasa, irse es una solución, escapar…
-Julia Iriarte. ¿Cómo se lleva con su esposo?
-Bien, por lo menos, creo que si
- ¿Tiene idea de donde puede estar?
- ¡No! Porque lo pregunta
-En su casa no me atienden y usted me dice que son amigas.
-Insista otra vez, seguramente ya habrá regresado a su casa.
-Sabe creo que el esposo no quiere que ella hable conmigo.
-Él es abogado de mi familia
- ¿Que me quiere decir?
-Mire mi familia tapa todo. Siempre hay negocios de por medio y estas cosas lo entorpecen, imagínese, mucho dinero en juego, y un suicidio, un accidente, los clientes huyen.
-El caso Ordoñez también. ¿Qué sabe usted de eso?
-Ya le dije que yo no estuve en la investigación. Pero cualquiera se da cuenta, o usted acaso no lo pensó, hasta el más mínimo detalle.
-Mande examinar los cuerpos de sus familiares. Mañana les serán entregados, y podrán recibir sepultura. Usted podrá despedir a su hermana como debe ser,
-Entiendo que usted hace su trabajo,
-Sé lo que está pasando señorita, discúlpeme, pero este trabajo mío tiene estas cosas. Puede marcharse, no le quito más tiempo.
Cuando se iba, giro desde la puerta y le dijo.
-Si veo a Julia Iriarte, le digo que usted quiere hablar con ella. -y se marcho
Entonces se dio cuenta que la muchacha estaba asustada. Toda la vida lo había estado. Seguramente sabía mucho más de lo que aparentaba. Le había dejado saber entre líneas que era mejor estar lejos, que ella tapaba, que ella huía. ¿Pero qué sabia Catalina Colman?
Julio vio al muchacho que se estaba por poco durmiendo en el banco, cansado de tanto esperar.
-Señor, afuera está esperando Andrés Colman, hace rato que se fue su hermana.
-Hazlo pasar, hazlo pasar. Con todo esto y la muchacha, que pase, si-murmuro un poco apesadumbrado por la incertidumbre que reinaba en el lugar...
El muchacho entro refregándose la frente y los cabellos. Era obvio que se había quedado dormido. sentándose miro al hombre que tenía enfrente. Le costaba despertarse, noto que estaba angustiado seguramente por su hermana, había llorado y a él le dio una imagen de un joven rico desamparado, solo, en medio de tanto poder.
-Ponte cómodo, Andrés Colman, ese es tu nombre. Se que estas pasando por un momento difícil, no te quitare mucho tiempo. Cuéntame que sabes de tu cuñado Ordoñez,
-Que murió asesinado la noche de su boda, cuando salía del templo. No se imagina lo que fue para mi hermana. Después, yo me fui a Europa, no se más.
Era obvio que ellos solucionaban los problemas enviando a sus hijos al viejo continente, bien lejos.
- ¿Estudiabas en Europa? -pregunto-
- ¡No! yo no estudie. Ni trabajo, para que, los herederos de los Colman, no necesitamos nada de eso, solo gastar el dinero.

Intentó ser pedante, pero no pudo. Se podía ver que estaba herido. Decía todo aquello porque era lo que pensaba todo

el mundo de él y seguramente el investigador también.
-No intentes impresionarme con tus ironías, porque sé que has venido por tu propia voluntad, pese a que tu familia no quería que declararas y eso habla bien de ti.
- ¡Mi familia ya me tiene harto! Es como usted dice, ellos ya no pueden comprar mis decisiones.
-Dime Andrés, dime todo lo que sepas, lo que piensas.
-Solo puedo decirle, lo que dicen todos, que pagaron para que no se supiera quien lo hizo. ¿Por qué? y vaya uno a saber. En aquella época había negocios muy grandes. Fue cuando se hizo más dinero. ¿Sabe que se llegó a decir? Una bala perdida ¿sabía usted eso?
-Sí, algo supe de eso. Fue una telaraña que duro poco y cerraron el caso.
- ¿Y usted vino por eso? ¿Quién lo mando? Tenía que suicidarse mi hermana ¿Vio lo de mi padre? ¿No le parece raro?¡ Dos muertes en el mismo día! ¿Qué piensa hacer inspector? Le digo que, si va por mi hermana y por mí, es muy poco lo que podemos aportar, -
-Hay muchas cosas extrañas, en cuanto a ustedes dos si ven a Julia Iriarte, le dicen que quiero hablar con ella. -apuntándole con el dedo
-Julia Iriarte, la mujer del abogado corrupto de mi familia. ¡No me mire así! ¿Usted conoce un abogado que no lo sea?
- ¿Julia discutió con tu hermana?
-Así parece. Pero no sé qué tenga que ver con que Lili se haya suicidado.
-Gracias señor Colman. ¿Puedo contar con usted?
-Si, en lo que pueda. Buenos días y gracias por el café.
Le reprochó a manera de haber sido poco amable con él.
- ¡Para la próxima chica! ¡Para la próxima

CONTINUARA

ESTELA

Texto agregado el 29-09-2020, y leído por 36 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
18-10-2020 El detective continúa recabando datos y atando cabos. Ahora me voy con sigilo, para no ser uno de los sospechosos y voy a la otra. Abrazos. guidos
08-10-2020 Solo puedo felicitarte, querida... te sigo apenas tenga otro ratito. gsap
07-10-2020 Se va cerrando el círculo. Vamos a ver cómo hace su trabajo el detective. ***** Vaya_vaya_las_palabras
29-09-2020 Sigo la historia, ¿habrá balazos y todo eso? ***** jagomez
 
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