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Hay una historia que desconozco si es ficticia o no, pero sin embargo es muy contundente y esencial para entender lo que vivimos.

Cuenta la leyenda acerca de un joven Einstein rebatiendo los argumentos de su profesor. Lo resumiré, para evitar comentarios que no son sustanciales; sin embargo he extraido desde el punto en que el relato se vuelve sobre lo esencial (desde la página en que rescaté la anécdota), sólo corregí algunos errores ortográficos.

Decía el profesor a su clase:

“-El mal está en todas partes y Dios lo creó todo, ¿no?- el chico se limitó a asentir con su cabeza -Entonces ¿quién creó el mal?- el profesor preguntó centrando toda su atención en la reacción del muchacho- si Dios ha creado todo, entonces Dios creó el mal, por lo tanto si nos basamos en el principio que dice que nuestras acciones nos definen, Dios es malo- el estudiante se quedó sin palabras por lo que el profesor continuó- hay enfermedades, odio, egoísmo entre otras cosas en el mundo, ¿no?.

-Sí- afirmó de nuevo.-¿Quién las creó entonces?- el estudiante seguía sin una respuesta clara por lo que se giró para preguntarle a otro estudiante- ¿Crees en Jesucristo?

-Sí, lo hago- exclamó el alumno.-La ciencia dice que tenemos cinco sentidos que usamos para identificar y observar el mundo que nos rodea pero, ¿has visto a Jesús?- preguntó con una media sonrisa.-No, nunca lo he visto- admitió.-¿Lo has escuchado? ¿Sentido? ¿Olido?- siguió preguntando- ¿Has tenido algún contacto con él?-No señor- negó el chico.-Y aún así crees en él, de acuerdo con las leyes de la física y las pruebas, la ciencia determina que Dios no existe, ¿qué opinas?- explicó el profesor.-Nada, yo sólo tengo mi fe- dijo el chico.-Exacto, fe- dijo el profesor que por fin estaba sacando conclusiones- ese es el problema que la ciencia tiene con Dios. No hay pruebas, sólo fe.-Profesor, ¿existe el calor y el frío?- preguntó el estudiante por sorpresa.-Sí- dijo el profesor como si fuera obvio.-No, no existe- el profesor se quedó sorprendido por dicha respuesta- el frío es tan sólo la ausencia de calor, no existe el frío como tal. El calor se mide en unidades de energía pero el frío no, porque el frío no es lo opuesto del calor sino su ausencia- el estudiante expuso su razonamiento y decidió continuar un poco más- ¿existe la oscuridad?-Sí, ¿qué sería de la noche sin oscuridad?- se rió el profesor.

-Se equivoca de nuevo señor, la oscuridad es la ausencia de luz, puedes regular la luz pero no la oscuridad, no puedes hacer la oscuridad más oscura pero sí la luz.-¿A dónde quieres llegar?- preguntó curiosamente.-Su teoría trabaja siguiendo la premisa de la dualidad- explicó el chico- dices que hay vida pero también muerte, un Dios bueno y uno malo. Está mirando el concepto de Dios como algo finito, que se puede medir. Señor, la ciencia no puede explicar un pensamiento. La ciencia usa la electricidad y el magnetismo pero nunca lo han visto y mucho menos entendido. Ver la muerte como lo opuesto a la vida es un error, es la ausencia de vida – el profesor siguió esperando las conclusiones- Profesor, usted enseña que vinimos de los monos, ¿cierto?-Si te refieres a la teoría de la evolución, sí, lo hago- respondió el hombre.-¿Ha visto la evolución con sus propios ojos?- preguntó el chico y el profesor sólo negó con la cabeza- ya que nadie ha visto la evolución en sí misma y no se puede tocar, ¿nos está enseñando lo que usted piensa? ¿Es usted un cura?- toda la clase se quedó en completo silencio- Siguiendo lo que usted ha explicado antes, no podemos ver su cerebro, ni tocarlo o sentirlo por lo que no podemos saber si existe o no así que cómo podemos confiar en lo que usted nos diga.-Supongo que simplemente tenéis que fiaros de mí- dijo el profesor.-¿Fe?- preguntó el alumno y vio como el hombre asentía- Por lo tanto acepta que la fe existe, ¿hay mal en el mundo?-Por supuesto, lo vemos todos los días- respondió el profesor.

El mal no existe profesor, el mal es la ausencia de Dios. Es como la oscuridad o el frío, una palabra que el hombre ha creado para describir la ausencia de Dios. Dios no creó al mal, es el resultado de lo que ocurre cuando un hombre no tiene el amor de Dios en su corazón. Es como cuando el frío llega porque no hace calor o la oscuridad aparecer porque no hay luz a nuestro alrededor."


Quien no entiende este concepto, no entiende la diferencia entre Fighter y Combatant.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? No lo voy a explicar con mis palabras, pero esto demuestra su sutil importancia y cómo afecta la transmisión correcta de una idea y como puede ser percibida al no atender a sus diferencias.

Según diccionario de Cambridge:

Fighter:
a) someone who fights in a battle or in a physical fight against an opponent.
(alguien que pelea en batalla o en una lucha física contra un oponente).

b) someone who continues to try hard and will not give up easily when things are difficult.
(alguien que insiste arduamente y no se rinde cuando las cosas son difíciles).


Combatant:
a) a person who fights in a war.
(una persona que lucha en una guerra).


Para más rigurosidad, utilizaré el diccionario de la RAE para ambas palabras:

Luchador:
1. adj. Tenaz en el esfuerzo para sacar adelante su propósito.
2. m. y f. Persona que lucha.
3. m. y f. Persona que se dedica profesionalmente a algún tipo de lucha deportiva.

Combatiente (no pondré todas las acepciones porque esto no va del estudio de los animales):
1. adj. Que combate. Apl. a pers., u. m. c. s.
2. m. y f. Cada uno de los soldados que componen un ejército.


Las palabras no sólo son herramientas para la comunicación, sino que contienen ideas, que si el destinatario no sabe decodificar de forma correcta puede terminar en un mensaje muy disímil.

En comunicación se llama "ruido"; término que engloba lo que hace que la transmisión de un mensaje no llegue a destino tal como es el propósito del emisor.

En términos prácticos, el desconocimiento del lenguaje, la falta de información, la falta de entendimiento (o sabiduría), el exceso de atención sobre sí mismo y su importancia son “ruido” en la comunicación y finalmente en el entendimiento correcto del mensaje.

Todos debemos estar familiarizados de una situación como esta: cuando una persona interrumpe lo que vas a decirle y no te deja hablar, suponiendo que lo que le dices no es relevante en la conversación. Cuando expones tus razones a veces la persona corrige su percepción acerca de lo que tenías que decirle, pero no es poco frecuente que ni siquiera le preste atención, porque está interfiriendo ese “ruido” constante al que la persona ha entregado su poder personal y que le hace esclavo como si fuera una droga, de negarse a sí mismo la sabiduría por una recompensa trivial como la de no dar su brazo a torcer o mostrarse infalible.

¿Me pregunto contra quién se combate?
El mundo insiste en no acabarse como lo ha hecho en otras oportunidades, sin embargo esto parece no ser mensaje suficiente para encarar la realidad.

Cuando no hay conexión alguna con esa realidad se vive en un run-run y un monólogo eterno, en que se forma una pared indestructible y se vuelve combativo frente a esa realidad, tal como si fuera un enemigo.

Como si la realidad fuera mala o buena en esencia por no ajustarse a sus ideas de acerca cómo debe ser y por tanto, por defecto debiera producir un rechazo abyecto. En contraposición la irrealidad y la percepción bloqueada completamente a la realidad, como si fuera un bien en sí mismo se vuelve el objetivo diario y a eso le llama consecuencia.

¿Contra quién luchamos entonces?
Ya lo sabemos, pero insistimos como en el ejemplo en desoír la realidad y la verdad:

“Efesios 6:12-13 Nueva Traducción Viviente (NTV)
12 Pues no luchamos[a] contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.
13 Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes.

En contraposición un luchador (Fighter) como concepto considera el hecho que lucha contra la adversidad o tiene una lucha contra un oponente, sin embargo un combatiente es alguien que lucha en una guerra."

¿Esta es una guerra?

Me encontré con este interesante artículo, que es muy clarificador:
“El término guerra es comúnmente utilizado para referirse al altercado estratégico entre una nación y otra. Es un conflicto socio-político, mientras que una batalla consiste en un conflicto físico entre dos o más entidades. En la batalla se emplea la táctica por encima de la estrategia.
Una batalla es un combate entre dos o más fuerzas armadas, una alternancia física entre dos o más ejércitos. En la guerra son importantes las estrategias políticas que tomen cada uno de los países involucrados. Por lo general, las batallas son cortas y muchas batallas constituyen una guerra. En el caso de ésta última, suele ser más larga y menos frecuente; además, la violencia se introduce por intervenciones políticas.

La historia es rica en guerras y batallas, las cuales en su mayoría ocurrieron a causa de que una nación quizo conquistar a otra. Todo esto dio lugar a muchas batallas entre dos o más de estas naciones. En la historia de la humanidad hay dos guerras que han marcado enormemente a todas las naciones del mundo: la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial”.

Para que haya una guerra que combatir, debe necesariamente haber al menos una nación contra otra y un objetivo estratégico. Por tanto, los soldados o combatientes de esta guerra no son neutrales ni pretenden beneficiar a todos los bandos.

Pues, por eso el lenguaje importa tanto y lo descubrí cuando me vi varias veces perjudicada con advertencias enredosas, que parecían sólo blah-blah, pero finalmente eran declaraciones de culpabilidad solapadas.

Así la biblia habla contundentemente “contra quien luchamos” y que esta batalla (no guerra) a veces se traspasará del plano espiritual al físico en cierto momento y la única protección que tendrás es la fe y el conocimiento que Dios te ha entregado.

¿Cuándo el enemigo no tiene una consistencia física contra qué haces la guerra?, no se puede ir con estrategia socio-política a guerrear contra la falta de sabiduría, no se puede mantener estratégicamente enfrentamientos planeados y dirigidos contra el mal.

Nadie hace la guerra en la tiniebla absoluta, sus intentos son torpes, banales e inútiles. La batalla está dentro nuestro porque nunca vas a ver a la tiniebla tomar forma y armas e ir contra ti, pero de sobra sabemos que las tinieblas se toman la vida de alguien.

Todos sabemos que alguna vez vimos al hijo del vecino que era amado y consentido, que se preocuparon de su educación y no faltaron tardes de estudio con él a su lado. No tuvo necesidades que no se esforzaron por satisfacer y le hicieron sentir como si pudiera hacer grandes cosas.

Y a día de hoy le trata como un extraño al que no le debe ni el saludo, como si el esfuerzo de su padre por salir adelante de la nada no tuviera mérito alguno, que las enseñanzas que le dio son totalmente prescindibles, que el conocimiento de otros sirve pero el de él para nada, a pesar de ser la prueba viviente demostrada con hechos y sí sólo cree que está para grandes cosas, ¡eso sí!

El amor, el cariño, la sabiduría, la paciencia, la bondad, el afecto, el respeto, la compasión, etc. son reemplazadas cada día por las tinieblas y no has visto de dónde viene ni dónde va. ¿Yo la he visto, y tú no las has visto ni pasar?, reptando por bocas y mentes ¿y tú qué haces con piedras y palos?, ¿qué es lo que dices que estás botando abajo?

Quisiera pensar que quienes lo hacen están donde están sabiéndolo y por "libre albedrío" y ¡OJALÁ! no hubiera gente que está creyendo que está haciendo un bien, salvando a la humanidad o apoyando una buena causa, pero si yo alguna vez creí con inocencia hasta que se me dio la gran oportunidad de enfrentar la verdad no puedo descartar que a alguien más no pueda pasarle y espero que si es así, ojalá tenga el tiempo y la humildad para reconocer su error.

El mal no se combate con armas, el mal es la ausencia de bien y es la ausencia del don más grande con el que Dios nos pueda favorecer: la sabiduría. Donde existe sabiduría y se ganan batallas espirituales gigantes está Dios presente, guiándonos como niños tomados de la mano que tienen mucho que aprender aún.

"Lucas 15:11-32 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Parábola del hijo pródigo
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;
26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.
28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.
31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado."


Ojalá esto finalice con un "así sea" que perdure, que haga eco de forma permanente, que no sea la lección de un día que se olvida al día siguiente. Ojalá sea la historia del hijo pródigo porque por fin se haya entendido con el corazón y mente y alma se hayan llenado de entendimiento.

Texto agregado el 24-06-2020, y leído por 66 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
24-06-2020 (2/2) En mi vida he pasado por varias etapas: creyente, ateo combativo, ateo pasivo, finalmente me quedé como evolucionista. Yo he arribado a la conclusión de que es una tontería combatir una creencia, salvo que ésta atente contra las libertades y derechos individuales en cuyo caso habría que sublevarse. Todos, sin excepción, tenemos un sistema de creencias. Los etólogos afirman que nuestra primera creencia es creer que nuestros padres son nuestros padres. Enrique_Orellana
24-06-2020 (1/2) He notado una cosa en común de todos los creyentes activos: sus explicaciones escritas son larguísimas. Creo que la razón de ello es la necesidad de imponer sus creencias. A los 13 años de mi edad me impuse la tarea de hacerme a mí mismo: abandonar toda creencia y construir todo cuanto he de saber siempre con un espíritu crítico. René Descartes hizo lo propio hace 400 años, lo explica muy bien en su obra “Discurso del método”. Enrique_Orellana
24-06-2020 Tu relato está bien, sin embargo, la ciencia se ocupa de otros temas, no de explicar la fé por el método científico. Por otro lado, en el lenguaje coloquial no nos ajustamos siempre al científico, además si a la noche le quitas la luna percibiríamos mas oscuridad, simplemente con ocultarla, cuando es de noche y está nublado, percibimos más oscuridad y así lo diríamos, está mas oscuro, noche mas oscura, como sea. Y con la fé pasa lo mismo, quienes creen en Dios, lo perciben de algún modo. SerKi
 
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