El dolor nos humaniza,
el ego se hace trizas,
el orgullo se revuelca,
el miedo se arrastra,
el amor es un suicida
pero su meta no lo alcanza.
La muchacha se busca la mirada
dentro de un charco de lluvia,
la gata morena se ha quedado sola
mirando el fondo de queso de la luna,
tiene a su amigo paquidermo
pero su amigo ratón de Galicia
se ha vuelto a su casa,
¡Esa casa queda muy lejos, gata tonta!
Doña muerte, es usted muy injusta,
se lo dice esta muchacha
que entendió su existencia como una trascendencia,
pero es mi amor el que la increpa
y la manda a la mierda
porque se ha llevado a un ser querido,
y me queda tanto tiempo en esta vida
que usted me ha quitado parte de mi corazón
y tendré que vivir con un agujero en el pecho
para que entre el viento invernal y la pena de Lorca.
El poema está de luto,
el verbo se ha pronunciado en deceso,
el verso se fragmentó por todo el universo,
buscándose a sí mismo,
buscando las manos que lo han parido
y le han brindado un destino.
Andrés querido, te regalo mis musas
para que te acompañen a jugar al paraíso,
cuida el trozo de mi corazón
hasta que volvamos a coincidir, descara'o amigo.
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