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Inicio / Cuenteros Locales / Yvette27 / EL PERRO SIN NOMBRE

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El negro Silvano hizo una mueca de disgusto y dijo que el vino estaba aguado. Pepe, que lo había traído contestó que era mejor del que él había comprado la semana anterior. Ya se iban a trenzar en pelea cuando un perro salió del bosquecito de eucaliptus.Venía cojeando y al acercarse notamos que tenía sangre en el hocico. Parecía exhausto.
El Chueco dijo “me ocupo yo” y lo arrastró hasta la bomba de agua, le limpió el morro y lo dejó beber hasta saciarse. Le tiramos unos huesos con bastante carne y nos quedamos mirándolo.
No es que fuera raro ver un perro, pero éste venía del bosque y según Silvano, había aparecido como el Chueco cuando volvió de la cárcel; así de cansado, hambriento y claudicante.
_Igualito- dijo- a que éste también mató a alguien.
Pepe y yo nos pusimos un dedo sobre la boca. Lo que faltaba era que lo oyera. Recogimos las cosas y nos preparamos para volver a trabajar.
Hacía mucho calor pero estábamos contentos, nuestro capataz era estricto, pero puntual en la paga y fue el único que aceptó al Chueco.

El perro se puso a dormir.
_ Si nadie lo reclama, me lo quedo…-dijo el Chueco como para sí mismo.
_¿Cómo lo vas a llamar? Rey es un buen nombre- dijo Pepe.
_No, no…. Lo tengo que pensar…además para qué … lo van a venir a buscar…

Al día siguiente aparecieron unos policías. No les importaba nada del perro, estaban buscando al que había matado a su dueño.
Nos interrogaron a todos y se ensañaron con el Chueco. Parecía que pensaban que un asesino es siempre un asesino por más que haya hecho treinta años de cárcel.
Los policías fueron y vinieron hasta que después de una semana una mujer declaró que el muerto había sido su compañero. Dijo que se emborrachaba y la molía a golpes y que esa noche la hubiera matado si el perro no lo atacaba haciéndolo caer contra un reborde de piedra.Al verlo inmóvil tuvo miedo y se fue a esconder en el bosque.

Cuando el Chueco estuvo seguro de que el perro podía ser suyo, dijo que lo iba a llamar Val, por valiente.
Estamos por terminar el edificio y el capataz nos contrató a los tres para trabajar en otra obra.
El Chueco y Val no se separan. Esos dos comparten un secreto.


Texto agregado el 29-10-2018, y leído por 112 visitantes. (20 votos)


Lectores Opinan
27-03-2020 Simplemente, es un buen cuento. Y es, porque tira al dócto lector hacia senderos que insinúa el narrador. Y éso es bueno para el género. Te felicito. peco
27-06-2019 Miy bueno, muy bien escrito ! elbulon
05-03-2019 No voy a ofenderte diciendo que se parece mucho a este o que me recuerda a este otro Eso puede que sea cierto o no, da lo mismo Lo que si es cierto, es que me da muchísimo gusto conocerte Y leerte Podría pasarme una buena tarde leyendo estos relatos Mis felicitaciones Randal-Tor
02-03-2019 Volví a leerlo y a disfrutarlo. MujerDiosa
25-02-2019 lo vuelvo a leer y me produce el mismo placer. Abrazo y rosas. sendero
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