La esperanza vivía en su vientre, todo hecho de dulzura. Nada vivo y con la amargura, de su añoranza colosal.
Viene a la vida; al mal, un pequeño y su inocencia; premia con la adolescencia, su figura escultural...
Flores del jardín oscuro, de rosas negras y amapolas grises, son los dolores y matices,
que el parto siempre ha de dar;
Es la espera una tortura, y la impaciencia colma la cuna,
siempre bajo la luz de la Luna.
Es el amor en carne, el único en el cual creer; es la sangre que corre por sus venas, la que tu misma has de tener.
Pero no llora el amor, no hay suspiros en primavera, no hay silencios que superan, la mirada de aquel bebé
No despierta, no respira, no responden la pupilas de aquel amor dormido,
Yace entre silencios y ruidos, su alma pura y su sonrisa inquieta,
es el amor muerto el que ha nacido, porque existe, pero no ha vivido.
Se escucha el llanto; se opacan los colores tersos, es el viento en el Universo, y la vida y la muerte en versos |