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Cuento de Navidad

Muy cerca del Polo Sur existe un lugar llamado Apopea, cercado de bosques de pino y eucaliptos, vísperas de la noche buena las familias se reúnen a cantar villancicos que ellos mismos componen. Los niños no esperan que llegue Papa Noel pero hay una anciana que los anima, diciéndoles que esta vez lo verán con su trineo, renos y bolsa de regalos; les cuenta historias de cómo era él de niño, de cómo consiguió a los renos y como fabrica los juguetes para los niños año tras año. Todos la escuchan salvo Andrés, de 8 años que tiene la mirada y sonrisa desconsoladas.

Él hace unos días perdió en los bosques a su mascota, un hurón, por eso sale en las tardes a buscarlo llevando comida en una manta para abrigarlo pero regresa a su casa apenado sin él pero la anciana se ha percatado porque el niño no sonríe y le dice que encontrara a su mascota entonces el niño se alegra, sus ojos brillan pensando que está cerca de hallarlo.

La casa de Andrés tiene un refugio para Mosh, el hurón, en uno de los árboles del patio muy cerca del rio. Cuando regresa de la escuela él mira que todo esté en orden con el hurón, después hace sus deberes de la escuela luego juega con su mascota o sale a jugar con sus amigos pero siempre lleva consigo al hurón que se mete en su abrigo cuando ve al sr. Banclu, un anciano con el ceño fruncido, muy alto y con bastón que no duda en golpear a quien encuentre en su jardín.
Él cree que fue el sr. Banclu quien dejo suelto a Mosh para que se escape a las montañas, pobre ha de estar solo temblando y con hambre, piensa el niño.

A la semana que se perdió su mascota organizó una búsqueda con sus amigos; esa tarde de diciembre irían al bosque, hacía frio pero ellos no le temen a nada. El grupo partió por el camino abundante en pinos hacia la montaña, llevan linternas, silbatos para llamar al hurón, mantas y porciones de comida. Seis niños: Esteban, Jairo, Lipe, Tomás, Andrés y la pequeña Arliz, estan decididos a hallar al hurón y llevarlo a casa. Gritan ¡Mosh! ¡Mosh! pero ni ven sombra de él y se les ocurre separarse en dos grupos: Lipe quien es más grande los lleva por el sendero junto al rio, en tanto Andrés va por el antiguo camino al bosque y deciden encontrarse en la enorme roca con forma catedral dentro de dos horas.

Lipe, Tomas y Esteban llaman al hurón pero solo encuentran plumas entre las piedras gigantescas, ellos gritan tan fuerte que escuchan después el eco de su voces, llegan a un paso sobre unas rocas en medio del rio y ven a un hurón, se alegran y lo siguen pero el hurón es esquivo y huidizo, Esteban resbala de la roca pero Lipe lo sujeta y no cae entonces continúan el sendero. Mientras Andrés, Jairo y Arliz están llamando a Mosh por entre los árboles, se alejan del camino sin darse cuenta, ven golondrinas en los arboles de eucaliptos pero un viento helado cruza el bosque y la pequeña Arliz se asusta. Los tres amigos continúan el camino pero está oscureciendo, en su desesperación Andrés y Jairo quieren treparse a un pino pero no se dan cuenta que el pino esta seco y hueco y al subir empieza a ceder, arqueándose con el peso de los niños entonces la pequeña Arliz grita tan fuerte que Andrés da un salto al suelo y empuja sacándola de la dirección de la caída del árbol, en tanto Jairo al saltar se golpea la frente. Arliz quiere regresar, Jairo está confundido pero Andrés quiere quedarse hasta encontrar a Mosh.

El grupo de Lipe ha cruzado el rio por entre las rocas dejando comida para el hurón, entonces ven una cueva cerca del rio, nadie les había hablado de ese lugar, entran y se topan con una familia de hurones que al verlos se escabullen por las piedras, unos troncos que dan al rio. La noche ha oscurecido todo, Tomas quiere regresar pero Lipe dice: Acaso vas a dejar a Mosh solo por regresar a tu casa? que será de Mosh?, de Andrés?, él siempre me presta su honda, su bate, cómo voy a pedirle otra vez si Mosh no regresa con nosotros. Entonces Tomas calla y Lipe continúo: no te preocupes presiento que él está cerca.

Jairo estaba sintiendo frio, comienza a decir: Vámonos me estoy helando! a lo que Andrés responde: si quieren váyanse que yo solo buscare a Mosh, ¡vamos! ¡Largo no los necesito! pero la pequeña Arliz hizo un gesto con su boca como de pescado y luego los tres echaron a reír. Está bien! nos quedamos pero hace frio y tengo hambre dijo ella buscando en su morral una barra de chocolate.

En la cueva a pesar que Lipe imponía autoridad y fuerza los tres amigos discuten por quien debía regresar primero. Tomas y Esteban tenían mucho miedo nunca se habían alejado tanto de casa pero Lipe les gritaba que no fueran asustadizos pero ellos decían: Vámonos, vámonos, hace frio, mamá me castigara si no llego ahora. Pero Lipe no escuchaba... continuara


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La parte II esta en camino desde Apopea ... para la pagina azul.

--- continuara



Texto agregado el 05-03-2017, y leído por 111 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
05-03-2017 Me gustó la historia. Espero continúe, ya que veo que es la uno. ***** grilo
05-03-2017 Tu cuento metafísico, (es como estar en un cuarto oscuro buscando un hurón negro que no está ahí) me deja desconcertado pues tengo la impresión que no concluye. ¿Será que tengo que ir a Apopea a preguntarle a Lipe por el final? De todas formas me gustó un chorro. Felicitaciones. -ZEPOL
 
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