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LA CLASE DEL 66

Hola Gina:

Quiero decirte que eres la más linda de la clase, cuando tú llegas a la sala no me puedo concentrar en lo que la profesora dice.
Ayer te quise tocar y me salió un empujón, es que soy demasiado brusco, perdóname.
Me gusta cuando llegas por la mañana recién peinadita, con las cintas celestes al final de tus trenzas y las mejillas rosaditas. Como me gustaría que me miraras, pero para ti no existo
Desde hoy seré el más estudioso de la clase para que me pidas que te ayude con las tareas y así poder conversar contigo, pero no sé qué te diría, me gustas mucho, quiero ser tu amigo o cosas así, aunque te escuché decir que los niños somos tontos y bruscos que no te gusta jugar con nosotros, así es que no tengo esperanzas de que me hables ni menos de que me sonrías .Solo quiero eso, una sonrisa tuya.
Este año tendremos un paseo al zoológico, sueño que me pueda sentar junto a ti en el bus para poder contarte cosas, pero creo que no seré capaz ni de mirarte
Hoy rezare para que me toque sentarme a tu lado y también rezare por ti


Adiós Gina
P.D.
Hoy te vi. Gina, 40 años después de que casi escribí esta carta, pero fui un cobarde y no lo hice, perdóname.


Adiós.-





6 de septiembre 1966
Querido diario
Hoy cumplo 12 años

Mis papas me esperaron con torta y chocolate cuando llegue del colegio,
Como todos los años, invite a algunas niñas de mi curso a tomar onces conmigo
Lo pasamos flopy jugando con mis regalos, mi tía rebe me regalo una muñeca pepona de ojos grandes y piernas súper largas, mi papa llego temprano de su trabajo y ese para mí fue el mejor regalo, porque siempre llega súper tarde y casi nunca lo veo, excepto los fines de semana, pero hoy no se quejó de que venía cansado y jugamos también con él.
¿Sabes amigo diario? todo era perfecto para estar feliz, pero hay algo que parece que me falto. Hay un compañero de curso, él es crespo, de ojos grandes tiene una sonrisa que me gusta mucho porque se le hacen hoyitos en la carita cada vez que se ríe, lo malo es que él juega solo con niños y debe estar enojado conmigo, porque el otro día paso por mi lado, me toco y yo hice como que me caí para que el ayudara a pararme pero, se puso rojo y salió corriendo ahora ni me mira ¿habré hecho mal? Yo solo quería que me ayudara y verlo sonreír de cerca porque siempre él está lejos de mí, parece que no le gusto
Ayer fuimos de visita al zoológico, yo hice como que me dolía la cabeza para no sentarme en el bus con las niñas que son muy bulliciosas, la profesora me dijo que viajara en un asiento aislada y al niño que me gusta como es bien calladito lo sentó a mi lado. Yo en la noche había rezado por mis papas y mi abuelita que está una poquito enferma, pero también pedí para que él se sentara conmigo en el bus. Parece que las oraciones resultan cuando se pide con el corazón, .en todo el camino no hablo casi nada solo me pregunto si yo me peinaba sola o lo hacia mi mama yo le dije que no se hacerme las trenzas y en eso mi mama me ayuda
Él dijo que se peinaba solo porque tenía el pelo corto y que ya era grande
En el zoológico volvió a juntarse con sus amigos, yo quería tener la oportunidad de invitarlo a mi cumpleaños, pero no pude, porque de vuelta él se sentó con sus compañeros de juegos y se rieron todo el camino del susto que nos daban a las niñas algunos animales
Bueno querido diario prometo que para navidad le daré un regalo y seremos amigos


Hasta pronto GINA
Querido diario:
No te imaginas la emoción que sentí cuando te encontré y volví a leer la única página que escribí en ti hace ya 40 años, justo el día de mi cumpleaños número 12, son tantos los recuerdos de aquella ocasión; mi papa que no está; mis amigas a las que ya había olvidado; mis compañeros de colegio, Dios mío, son tantas cosas que me vienen a la memoria.
Hoy llueve en Santiago hace muchos años que no veo esta ciudad así, me parece hermosa, me imagino que después de esta lluvia veré la cordillera nevada, eso me pone melancólica.
Me produce pudor nombrarte “querido diario”, pero me quiero sincerar contigo. Será porque no me vas a criticar, ni tampoco a contestar, ni a hacer preguntas que no quiero aclarar. Quiero contarte parte de mi vida que no has visto desde la última vez que escribí.
Después que termine mi educación media entre a la universidad a estudiar sociología, me enamore como todas mis amigas, y a los 19 años, inicie un romance con un chico que era medio hippie. Yo también enganche con eso, íbamos a recitales, nos fumábamos algunos pitos, como se le llamaba en ese entonces a la marihuana, y participábamos en cuanta concentración se daba en contra de la guerra en Vietnam, viví la generación de las flores a concho. Luego nuestras protestas fueron más comprometidas con lo que sucedía en el país, hasta llegue a militar en un partido político, que era el camino lógico que teníamos los jóvenes que sentíamos que era tiempo de cambiar lo establecido por el sistema imperante.
En la universidad, todo estaba revuelto por la lucha social y había que tomar bando. Participe en trabajo voluntario ayudando a las comunidades más necesitadas del sur, en fin, mi compromiso era con los oprimidos. ¿Idealista?... si creo que sí.
Así llego el golpe de estado. y quedo la grande. En esta parte mis recuerdos se bloquean, fue una vorágine de hechos. Lo único claro que tengo, fue una llamada de mi pololo que me decía que había que resistir hasta el final... no lo vi nunca más.
Lo otro que tengo muy grabado, fue cuando anunciaron, como a las tres de la tarde, la muerte del presidente. Te juro que llore como nunca lo había hecho, Después de algún tiempo, uno o dos meses, salimos del país con mi familia hacia argentina, y de ahí, a los tres días, a Francia. Donde después de algunas vicisitudes, reinicie mis estudios de sociología en la universidad Dauphine de Paris, hí conocí al que fue mi marido por largos diez años, él era estudiante de antropología. Después de un romance al estilo parisino y mientras nos apoyábamos en todo, emocional y económicamente, terminamos nuestras carreras y comenzamos nuestra vida laboral. No tuvimos hijos, porque según el aun no era tiempo, privilegio el trabajo y el dinero, eso me hizo sentir que estorbaba en su vida, yo quería ser madre, tener a quien acunar y proteger durante sus largas ausencias. Me sentía poco sensual, opacada, incompleta, algo dentro de mí pedía la maternidad, así que un día en unos de sus interminables viajes, tome algunas cosas y me fui a vivir a Marsella, cerca del mar, donde comencé a dar clases en el instituto superior. Y de mi marido, no supe nunca más nada.

Llore muchas noches en la soledad de mi habitación, sobre todo en víspera de navidad.
Mi papa, falleció al poco de llegar a Francia y mi mama regreso a chile, según ella, para luchar contra la dictadura. Y yo, sola en un país que si bien me acogió como a muchos exiliados, no era el mío.
Conocí a mi segunda pareja, después de estar dedicada a mi trabajo por casi tres años, se llamaba Samuel, era colombiano, un hombre tierno, amoroso, preocupado de mí en todo momento, y lo mejor, nuestra hija Anabel, de la que ya te contare en otra ocasión. Con Samuel viví los quince años más lindos de mi vida. Y hablo en pasado, porque hace un año y en menos de dos meses, lo perdí a causa de un cáncer. De nuevo sola, con una hija maravillosa, con una gran pena, en un país que no era el mío.
Desde chile mi madre me instaba a volver, pero siempre por una u otra razón la vuelta al país de mis raíces, se iba posponiendo. Eso hasta dos meses en que me decidí, y llegue a Santiago, mi mama me cedió la casa en que vivimos siempre y ella se mudó a un apartamento más pequeño. Y aquí estoy, querido amigo de papel, dispuesta a iniciar mi historia a partir de mis recuerdos.
Ha! Se me olvidaba, ayer veinte de septiembre, Salí por primera vez sola al centro después de volver, como te puedo describir lo que sentí, fue una sensación de tierna acogida, sentí como antes el olor a pan tostado de las mañanas santiaguinas, y pensé, estoy en casa de nuevo.
Miraba las caras de la gente, todas con gesto adusto, apurados, como enojados con los demás. Pero entre ellos no sé si fue idea mía, me pareció ver un rostro conocido, me miro y sonrió, y se le marcaron dos hoyitos en sus mejillas, cuando me volví, el apuro el paso y lo perdí de vista.

Llego Anabel con mi madre, te guardare como mi tesoro más oculto, otro día volveré para contarte de mi hija.
Chau. Chau, Gina.





Querida Chantall

Hoy he leído el mail en el que me comunicas el sensible fallecimiento de tu padre, mi inestimable amigo el Flaco Hurresty. Te confieso que me he quedado largos minutos frente a la computadora sin saber qué hacer, es la última noticia que esperaba leer, me imagino tu dolor y el de tu madre., se cuan unidos eran ustedes tres.
He decidido contestarte por carta, porque me da tiempo y espacio para contarte lo que fue nuestra amistad y además siento que escribir a mano esta respuesta me hace
estar más cerca de ustedes y de la memoria de mi amigo.

Con el flaco fuimos como tú sabes amigos desde el colegio, Vivimos todos los procesos de la adolescencia, y la juventud juntos, también vivimos los procesos sociales y políticos que convulsionaron nuestro país, os educamos políticamente haciendo labor social o trabajos voluntarios como se llamaba entonces a la participación en labores como educación de adultos, tareas de alfabetización etc.,
Al él le gustaban los mítines y concentraciones donde según el “El pueblo se
expresaba” yo jamás participe en esos mítines porque no me gustan los gentíos por eso es que él iba con su compañera, a la que nunca conocí, porque ella estudiaba sociología en la misma universidad en que el flaco estudiaba ciencias políticas y yo, al otro extremo de la ciudad ingeniería hidráulica en la Universidad Técnica del Estado.
Recuerdo que una de nuestras mejores locuras fue ir al festival de Piedra Roja que con el tiempo se convertiría en un icono de la juventud de aquellos años, los grupos de moda eran: Agua Turbia, Los Jaibas, Lagrima Seca, etc. Fueron tres días de música, cerveza y otras yerbas (tu entiendes).
Después del golpe de estado, debe haber sido en el mes de octubre, tu padre llego a
mi casa con dos compañeros poco antes del toque de queda, se veían muy cansados
así y todo nos quedamos hasta tarde haciendo recuerdos y analizando el momento
político que estaba viviendo el país, para ellos no existía otro camino que la resistencia
armada, yo no sé si por cobardía o porque era más realista, encontraba que con el
poder de las armas que tenía el ejército era casi un suicidio enfrentarse de igual a igual
siempre pensé que pronto volveríamos a la democracia. Hasta hoy no se cual posición era la más adecuada, pero, tal vez la pérdidas humanas hubiesen sido aún mayores
en un momento de la conversación tu padre pidió usar el teléfono e hizo una llamada muy corta, puesto que siempre existía el miedo a que los teléfonos estuviesen
intervenidos. Me contó luego que había llamado a su compañera (polola) para despedirse, a la mañana siguiente se fue y no vine a saber de él hasta septiembre del 76, en que me avisan que el Flaco estaba detenido en Ritoque, campo de concentración para presos políticos. Con algunos contactos hicimos todo lo posible para sacarlo de ahí, la embajada de Francia fue de mucha ayuda en eso y luego de dos meses de trámites y entrevistas que más que eso parecían interrogatorios una noche de noviembre nos avisan que será deportado y que de la prisión lo llevarían directamente al aeropuerto para sacarlo del país, todo esto en horario de toque de queda. Saque a escondidas la citrola de mi padre y me estacione entre los árboles del camino al aeropuerto para ver despegar el avión que se llevaba a mi amigo, a pesar del frio y la lluvia de esa noche, me sentí feliz cuando vi. que el Caravelle de Lan chile despegaba con mi amigo rumbo a la libertad.
Los años ni la distancia pudieron acabar con esta amistad, de vez en cuando recibia indirectamente noticias de mi amigo así supe que se había casado y que tenía una hija, me costó mucho saber su dirección en Francia, pero un día alguien me empezó a hablar de un tal Hurresty, yo dije que conocía a alguien con ese apellido y por las cosas que me contaba nos dimos cuenta de que estábamos hablando de la misma persona, así fue como conseguí el teléfono de tu casa en Marsella lo demás es historia conocida por ustedes, el día que lo llame nos quedamos largo rato al teléfono fue ahí cuando me invito a tu fiesta de quince años. No podrías imaginarte la emoción con que inicie aquel viaje fueron 22 días maravillosos los que pase en vuestra compañía, forman una familia preciosa. Lo que más recuerdo es lo linda que te veías en tu fiesta de 15 con tus compañeras de colegio. Recuerdo también que asistió una chica que era hija de una chilena y de un colombiano el que estaba enfermo según me contó tu papá, también me contó que no conocía a su mama porque no hacia vida social, ella era muy reservada, esa niña me quedo en la memoria porque usaba el pelo tomado en trenzas y con cintas celestes y me recordó a una compañera de curso de hace ya muchos años.
Bien Chantall esperando que tengas la conformidad que el saber que el ciclo humano
es corto y que el recuerdo eterno lo dan nuestras acciones y que tu padre vivirá
eternamente en el nuestro, me despido con un gran abrazo.
Dentro de poco viajare a Marsella para llevar una flor a la tumba de mi gran amigo el
Flaco Hurresty.
Creo que fue buena idea escribir esta carta, he tenido tiempo de recordar, sonreír y
Lagrimear con los recuerdos de mi gran amigo.
Un abrazo y recuerdos para tu madre una mujer extraordinaria, la mejor compañera
para el gran hombre que fue tu padre
P.D.
La última carta que escribí hace más de cuarenta años
Jamás la envié. Ésta, mañana estará en el correo.
(Cuando nos veamos te contare esa historia)
Les quiere vuestro amigo Polo















Querido
Polo
En este momento de tanto dolor tu carta nos ha servido de bálsamo para nuestra
pena, y nos da una idea de la inmensa amistad que unió a Papá y a ti. Aun no asumimos bien la temprana partida de quien fue el pilar de nuestra familia, creo, como tú dices que el tiempo será nuestro mejor aliado, y poco a poco nos iremos acostumbrando a estar sin él.
Muchas veces en tertulias de sobremesa Papá nos contaba de vuestras aventuras, tu
nos cuentas el otro lado de la historia, y nos podemos hacer una idea completa de lo
que fue vuestra amistad de tantos años como ves, estoy escribiendo con lápiz y no por mail, tienes razón, al decir que de este modo las palabras salen del corazón y sin filtros.
Me has hecho recordar mi baile de 15 años, hace ya 8 (como pasa el tiempo),
fue una fiesta maravillosa con Papá y toda la familia reunida, yo me sentía princesa
aunque un poco caprichosa ¿verdad?. Me llamó la atención que recordaras a Anabell así se llama la chica que tú dices tenia trenzas, la verdad es que estuve viendo el video y las fotos de la fiesta Y ella está con el pelo tomado con una cinta pero no tenía trenzas, pero si tú la viste así halla tú.
Poco después de que te fuiste el Papá de Anabell falleció, y su mama decidió
regresar a Chile, de hecho tengo fotos que nos tomamos en el aeropuerto cuando
partieron desde Marsella, recién ahí conocí a su mama, es una señora muy simpática y
de una sonrisa cautivadora se llama Gina, ya verás las fotos. Una vez al mes me
conecto con Anabell por Internet, siempre estoy sabiendo cosas de chile, así me entere
que tú y ellas viven en la misma comuna, ¿curioso no?. Bien amigo mamá te envía saludos, y yo quiero pedirte algo muy especial; sucede que estoy próxima a contraer matrimonio y me gustaría que fueras tú el que me entregara en la iglesia, ante dios, creo que Papá estaría de acuerdo con eso, ¿te parece?
Ya conocerás a mi novio lo somos desde la preparatoria, a mi fiesta de 15 no
asistió porque estaba de vacaciones con sus padres, pero me llamo por teléfono ¿tierno verdad? estoy segura te va a gustar, es un hombre maravilloso.
Ya amigo es todo lo que puedo contarte hasta ahora, cuando vengas te voy a
aburrir con mi curiosidad.
Espero que viajes pronto para que juntos llevemos esa flor a Papá.
Un beso
Chantall Hurresty
P.D.:
Recuerda. Me tienes que contar esa historia de la carta que no enviaste


Texto agregado el 17-04-2016, y leído por 67 visitantes. (0 votos)


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