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Inicio / Cuenteros Locales / Koke_Vejete_2001_2016 / Tierra de Campeones (Escrito 23/02/2008)

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Domingo 17 de Febrero 2008
Estadio “Tierra de campeones”
Seis y media de la tarde.
Iquique Chile.


La columna de personas pareciera que avanza un par de metros cada diez minutos, el calor es insoportable y sólo me queda como consuelo estar muy cerca de la ventanilla que distingue la diminuta y arruinada garita; pequeño lugar de venta de boletos para el ingreso al coliseo deportivo.
Miro a los costados para salvaguardar mi mente durante los minutos que restan de espera. Largas hileras humanas se empujan e insultan en una demencial cacofonía por lograr buenas posiciones dentro del estadio.
Busco distracción entre el hábitat circundante; Observo parejas de enamorados, niños, ancianos, y adultos, todos por igual arguyendo por el lánguido ingreso. Muchas personas visten la camiseta del club de fútbol de la ciudad, el color celeste domina el entorno, y cada vez el mar de gente se expande asombrosamente por el constante arribo de atrasados individuos.
Los primeros fuegos de artificio explotan en un océano de ensordecedores ruidos. Dan la bienvenida a los verdes pastos de la cancha al equipo local. Aplausos y gritos atronadores se pueden escuchar a varias cuadras de distancia a la redonda.
Cuando estoy comprando mi entrada suena el teléfono móvil, había olvidado que lo traía en el bolsillo.
_ ¿Dónde estás huevón?_ Juliano vocifera esperándome dentro del coliseo.
_ Casi listo, ¿en donde estas tú?
_ En marquesina. Elevado el costo, pero poca gente, buenas butacas, y dominas todo el campo deportivo.
Mi hermano tiene razón, pocas personas en la localidad, la mayoría son familiares de los jugadores, y disfruto de un cordial e inmenso toldo que nos baña con su refrescante sombra. Los asientos a pesar de ser plásticos invitan a una placentera comodidad, haciendo que la anteriormente apestosa tarde cambie radicalmente de polo.
Puedo sentarme donde quiera, cuento cerca de cincuenta butacas en su totalidad, más habemos sólo unas treinta personas en el exclusivo recinto.
El partido es una lástima, entre bostezos y aburrimiento pasan los primeros 45 minutos del primer tiempo. Ambos equipos demuestran por que siempre están peleando por no caer mas abajo en la tabla de posiciones. Me acomodo estirando mis grandes extremidades hacia el desocupado lugar que me antecede. Dormitando placidamente, mirando un segundo tiempo colmado de tedio absoluto.
La vibración del pequeño celular me trae de vuelta al mundo de los vivos.
_ ¿Dónde estás?_ Cada sílaba es antepuesta por una dulzura que embriaga mis sentidos.
_ No me vas a creer, salí del claustro para venir al estadio. Aburridísimo el juego, pero contento por hacer algo nuevo, y ahora más por tu llamada._ Sonrisas de distintos colores nuevamente visitan mi rostro después de un tiempo de oscuridad que pareció interminable.
_ ¿Sabes? Va a sonar algo tonto, pero llame para decir que yo te…_ Pasan algunos segundos envueltos en un perdurable silencio.
_¿Tú, qué?
_ Trata de entenderme un poco. Me es difícil volver a decirlo después de tres años sin saber de ti, después de todo lo que nos pasó, para terminar aceptando que lo vivido se haya marchado, perdiéndose en la nada. Jorge, trata de comprender lo que quiero decir.
_ No, no entiendo nada._ Ambos reímos.
_ ¿Has escuchado la canción "Una mañana" de Café Tacuba?
_ Si el grupo tienen pacto con Satanás seguramente si. _Volvimos a reír con ganas
_ Desperté cantando esa canción. Me trajo de vuelta el aroma de tu piel, nunca me ha abandonado.
Me quedo en silencio, viajando a un lejano pasado. Pensé que nunca volvería a retomar sensaciones ya empolvadas por las brisas del olvido.
_ Es increíble que al escuchar sólo tu voz; sienta la confianza de relatar parte de mi vida, contarte cosas y sensaciones que marcan lo que soy. Nunca con nadie he sentido esa confianza, ni siquiera con las parejas que he tenido en todo este tiempo; donde no sabía de ti, donde estuvimos ausentes. Te extrañe mucho.
_ No sé que decir. _Respondo con un hilo de voz.
_ No tienes que decirme nada Jorge, tan sólo siente y respira de cada palabra lo que te obsequio.
_Te quiero mucho Paola. Gracias por estar aquí junto a mí, cuando más necesita de alguien en quién confiar, en quien creer.
_¿Crees en las coincidencias? _ Ambos sonreímos, aun cuando no estoy viéndola sé que así es.
_ No, no creo en las casualidades, sabes bien lo que pienso de ellas._ Le digo con mucha seguridad.
_ ¿Te veo el lunes mi amor?, Como en el pasado el tiempo nos vuelve a alcanzar, queda muy poco y nuestro camino vuelve a separarnos, nuevamente te voy a dejar solo; eso me da mucha tristeza.
_ Al final no has completado la frase con la que comenzó esta llamada. ¿Me llamaste para decirme qué?_ Le digo con picardía intentando alejarla de la tristeza. Ambos volvemos a reír.
_ ¿Te lo digo mañana al oído mientras te abrazo? Ternura baja con cada sílaba.
_ Esta bien, tendré que esperar hasta mañana entonces.
_ Un besito mi amor._ Ríe, despidiéndose.
_ Un beso para ti._ Me despido apagando el teléfono móvil.
_¿Terminó su romance el galán? Vamos a tomarnos unas cervecitas para celebrar el empate_ Dice mi hermano burlonamente. Recién me doy cuenta que el partido de fútbol hace rato que llegó a su fin, no sé cuál fue el resultado final y no me interesa. Sonriéndole a Juliano le digo que esta vez yo pago las cervezas.


Texto agregado el 28-09-2015, y leído por 111 visitantes. (3 votos)


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