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Inicio / Cuenteros Locales / gcarvajal / EL LADO OSCURO DEL AMOR - Capitulo Final

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De pronto entró Patricia al carro casa y encontró a Horacio recostado en la cama, en una actitud como de meditación y sin pensarlo dos veces, llevada por el intenso calor, se quitó toda la ropa que traía puesta y se acomodó a su lado y empezó a acariciarlo y a besarlo.
Horacio olvidó su dialogo con Daniel y rápidamente se entrelazaron él y Patricia en un estrecho abrazo, en medio de besos, caricias y frases románticas al tiempo que se quitaba él también la pantaloneta que traía puesta, mientras se dedicaban a las tareas del amor.
Entre susurros y caricias y sin ver lo que hacía, Horacio tomó un preservativo de la mesita que había al lado de la cama, rompió la envoltura y a ciegas trató de ponérselo en medio de juegos y risas apremiantes, sin percatarse que lo hizo mal y que el látex se había escabullido entre los movimientos para quedar relegado en un pliegue de las sabanas sin haber cumplido su objetivo.
Daniel se quedó en el vehículo con la esperanza de que Patricia volviera a salir de allí, cuando terminaran de hacer el amor, para reanudar la comunicación con Horacio y empezó a recorrer el tráiler con mucho detenimiento, observando las cosas de Patricia, sus libros, su ropa, el neurótico orden que mantenía, la meticulosidad con que doblaba las toallas y las ordenaba de mayor a menor, al igual que los pocos platos de vajilla que tenía formando una especie de cono con los más grandes en la base y los más pequeños en la cúspide y cada una de las cajas de comida procesada, junto con los comestibles y las latas de las bebidas.
No existía el menor indicio de desorden ni de suciedad. Todos los objetos estaban libres de polvo y no se veía ni un solo insecto muerto a pesar de que en esa región abundaban, como tampoco se veían telarañas.
No había ni un vaso que estuviera sucio y ni siquiera se podían encontrar basuras en los basureros, dando la impresión de que cada vez que arrojaba alguna basura al cesto, de inmediato lo vaciaba para que no estuviera sucio.
En medio de los soplidos, suspiros, quejidos y gritos contenidos, que inequívocamente anunciaron la culminación sincrónica de la pareja, Daniel empezó a sentir cómo en la medida que ellos se relajaban y hacían más suaves sus caricias mientras quedaban tendidos boca arriba para retomar aliento, todas las cosas que estaban en su entorno comenzaban a girar lentamente a su alrededor, como si estuviera en un carrusel inverso en el que él mismo estuviera fijo en el centro y el resto del mundo girara en torno suyo y asoció esa sensación con el mareo que sentía en vida cuando había tomado alguna bebida alcohólica.
No podía comprender lo que ocurría pues era la primera vez que le pasaba y por más esfuerzo que realizaba no podía detener ese cada vez menos lento girar.
Poco a poco fue sintiendo como si ese movimiento produjera una especie de fuerza centrífuga que en la medida que iba aumentando la velocidad formaba algo parecido al cono de un pequeño huracán que lo iba atrayendo del centro hacia las paredes y lo mantenía fijado a ellas por un efecto de inercia y sin lograr entender de momento cómo esa fuerza física lo podía atraer a él que era un ser etéreo y entre la confusión y ese girar que cada vez iba adquiriendo más fuerza, en un momento se sintió que formaba parte del cono y que sin control giraba al unísono con él en la parte más ancha y cómo en la medida en que la velocidad aumentaba, el cono lo seguía absorbiendo lentamente hasta la parte más angosta, como si se encontrara en un gran embudo en el que tarde o temprano iría a parar en el centro.
Era consciente que todo aquello era una manifestación cada vez mas física y que inexplicablemente el estaba siendo parte de ella, aunque Patricia y Horacio no percibían la menor perturbación por ese movimiento.
Cuando pudo asimilar lo que ocurría en su entorno se vio a sí mismo metido en un huracán de energía que se había formado dentro del carro casa que giraba vertiginosamente, y que a la vez se mecía lentamente sobre su eje que estaba apoyado exactamente sobre el vientre bajo de Patricia.
Daniel pudo notar que en la medida que el cono se iba haciendo más pequeño, como si se estuviera consumiendo dentro de sí mismo, todo el conocimiento que hasta hacia poco poseía, lentamente se iba haciendo difuso y le costaba recordar lo que antes le era claro hasta que su memoria quedo en blanco, al punto de no tener consciencia de lo que había ocurrido en el instante anterior.
Esa fuerza inexplicablemente lo estaba llevando en ese girar vertiginoso hacia el cuerpo de Patricia, quien reposaba plácidamente tomada de la mano de Horacio, ignorando por completo lo que ocurría.
Cuando el cono de energía se consumió por completo sobre el vientre de Patricia, dando origen al milagro de la vida, Daniel comprendió que su tiempo como espíritu había terminado a la vez que se iniciaba uno nuevo que empezaba desde cero en todos los aspectos.

Texto agregado el 15-05-2015, y leído por 79 visitantes. (7 votos)


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