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RIO TRABAQUE

(I) PASADO GLORIOSO

A la nobleza de Castilla te abrazaste
y tu sino te llevó a feudos de Albalate.
No sería necedad, no debería ser dislate,
entonar a coro que del pueblo te prendaste.

Naciste del monte y, llegado al labrantío,
bañaste a zarzamoras, musgos y quejigos.
Pronto tus níveas burbujas fueron testigos
del sudor del labrador, de mieses, de plantío.

En el eterno espacio del andar sin prisas,
esculpiste hornacinas, fraguaste hocinos
y sereno, dichoso, tenaz, casi divino,
viajaste cediendo espuma, frescor y brisas.

En la Hoz de tu nombre, dragaste torcas
y queriendo hacer un alto en el camino,
usaste con tino el cincel de tu destino
labrando hermosas esculturas en las rocas.

Surgieron multitud de diseños caprichosos
y en las venas de las piedras retorcidas,
quedaron hermosas siluetas esculpidas.
Huellas perennes de tus pasos tortuosos.

Al amparo de huertas, viñas y olivares,
erraste ahíto de visiones, de quimeras,
y aspirando ser eternas primaveras,
fuiste hervidero de música y cantares.

Apagaste la ardiente sed del viandante,
refrescaste la quemazón de tierra arada
y tu agua limpia, transparente, serenada,
enjuagó los heridos pies del caminante.

La maleable difusión de remolinos,
el estallido armonioso de cascadas,
los hervores de abundancias nacaradas,
anhelaron sustentar a peces y molinos.

Era efímero el destino de tus aguas;
al comienzo, no poseías gloria ni nobleza;
tu corriente estaba exenta de grandeza
y raudo acudiste al seno del Escabas.

En torbellinos de más fondo, dislocado,
cegado, confundido, perdido ya tu nombre,
creciste venturoso logrando más renombre.
Llegaste al Guadiela radiante, enajenado.

Tú, antes humilde, te sentiste gigante,
alcanzaste el Tajo y lejos de Albalate
saltaste embravecido y, si bien distante,
pregonaste que este pueblo fue tu amante.

Fuiste, al fin, océano azul verde cobalto
y te disolviste en olas del Atlántico,
en efusión de derrame, música y cántico.
Lisonjas para Albalate llenas de boato.

(II) PRESENTE SOMBRÍO

Mas noto que algo te lastima, ¿qué te hicieron?
¿Quién tus aguas agota, duerme o las apresa?
¿Por qué ya no escucho el ruido de la presa?
¡Ah!, ya veo. Los que amarte dicen, te hirieron.

Dicen: es inmortal, perenne, inagotable
e irreflexivos, exprimen tus entrañas.
Pozos artesianos y decenas de artimañas,
merman y arruinan tu caudal que fue notable.

Ingieres sedimentos de tierras abonadas
e inhalas nitratos, toxinas, plaguicidas.
Te hacen respirar pestilentes herbicidas,
y tus aguas quedan turbias e infectadas.

Alguien justifica este desmán y clama:
la ciencia, la globalización; es el progreso.
Y tú, mermado, dolido, en el cauce preso,
vagas sitiado en fango, escoria y lama.

¡Ay!, río Trabaque; siento desazón y no sonrío.
En el momento, cuando tu nombre esbozo,
lo hago triste, desconsolado, sin alborozo.
Dime: ¿vas a morir?, ¿dejarás de ser un río?

¡Ay, río Trabaque, cuánto te evoco y ansío!
¿Por qué en la atroz y cruel desesperanza,
tu nombre me causa dolor y remembranza?
¿Será porque te adivino, cauce vacío?

Y protesto lanzando un aviso y amenaza:
parad, parad, dejad que sus llagas cicatricen.
¿Es que no notáis que sus aguas nos bendicen?
¿O es que preferís escoltarlo en su mortaja?

Y suplico con ardor: ¡por Dios, preservarlo!,
que en sus venas sólo queda lodo y telarañas,
que no respira, que hay veneno en sus entrañas,
que no debe morir, que tenemos que salvarlo.

(III) SUEÑO Y DESEO DE FUTURO

Hoy vuelvo al cauce fiel que tú colmaras
y sueño que aún no estás decapitado,
que no eres tumba seca ni mueres enlutado,
que serenas el mar y el fuego apagas.

Sueño que ruiseñores, pardillos, tortolillas,
zarcerillos, petirrojos y otras avecillas,
revolotean y saltan recorriendo tus orillas.
Trinan, beben y buscan insectos y semillas.

Sueño que tu savia retorna enamorada,
que los niños se ven en tus fuentes asomados,
que reverdecen chopos y sauces desmayados,
que tu ribera renace de flores adornada.

Sueño que mi desesperanza se atenúa
pues veo que tus llagas están cicatrizadas.
Sueño que tu agua me bendice hipnotizada
y siento que mi atracción por ti se acentúa.

Sueño que estás libre de lodo y telarañas,
que vuelves a vislumbrar nieve y rocío.
Sueño que no estoy solo, que ya no siento frío,
en el inmenso panorama de montañas.

Y todos al unísono: ¡Albricias!, lo logramos;
que de nuevo muelen las piedras del molino
y en sus claras aguas se agita un remolino.
E, hipnotizados, te bebemos, te admiramos.

Texto agregado el 12-04-2015, y leído por 249 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
10-05-2015 LINDA ESCRITURA. VOLVER ES HERMOSO, MAS CUANDO TODAVÍA HAY AMIGOS QUE TE ESPERAN. BESOS Y MILLONES DE* NILDA yo_nilda
18-04-2015 Amigo Noguera, siempre es un placer leerte, sabes que digo la verdad. Pero es mayor mi placer al saber que no te has ido de aquí, de la página. Un abrazo.+++++ crazymouse
12-04-2015 Flores, aplausos y vítores para precioso poema que no desemboca en un mar, si no en ese tu río. Enhorabuena. Un abrazo hipnotizado. delaida
12-04-2015 ¡Cuánto extrañaba tus letras, querido!!! Bienvenido nuevamente. Un fuerte abrazo. MujerDiosa
12-04-2015 Profundo y emotivo, mucho. Qué gusto, amigo, que hayas vuelto a escribir. Te abrazo con inmenso cariño. SOFIAMA
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