Mece la cuna. Escucha su latir frágil y sutil. Por primera vez crees, cuando ríe. Su risa es vida. Su pequeña mano te toma, estremece tu alma. Lágrima de amor, sutil caricia de dios. Sueño irreal, trémulo capullo. Fuego de tu hoguera, retoño de tu alma. Libre y real. Indomable sensación que invade tu pecho. Es vida y amor, es Dios niño sagrado.
Texto agregado el 03-09-2014, y leído por 130 visitantes. (1 voto)