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El detective Klotz entró a toda prisa a la mansión Cromwell acompañado de la policía. Morris había escapado robando un arma a un oficial y se presumía que volvería a la mansión para asesinar a sus hermanos. Era preciso resguardar a Jessica y a Liam de su enfurecido hermano. Nada se sabía acerca de Amanda, quien había sido dejada atrás por su esposo en prisión.

La policía rodeó toda la mansión esperando que el fugitivo apareciera para realizar la captura una segunda vez. Dentro de la mansión Jessica era resguardada por su prometido dentro de su recamara mientras que tres policías custodiaban el pasillo. Liam por su parte, no sintió ninguna clase de miedo hacia la amenaza que Morris representaba, insistió en que esperaría en la sala y no quería que la policía lo molestara.
- Si Morris viene, quisiera hablar con él.
Dijo el niño obstinado mientras se sentaba en la silla de su difunto padre.

Thomas rondaba el interior de la vivienda buscando al detective, cuando lo encontró le preguntó la razón de su regreso pues éste ya estaba pagado y había encontrado al culpable.
- Jamás dejo un trabajo incompleto, hasta no dictar sentencia al culpable y hacer cumplir lo que éste documento dice, no me iré -
Afirmó, sosteniendo el testamento de Rudolph Cromwell. El jefe de la policía solicitó la presencia del detective para saber cómo obrar cuando llegara la confrontación con el fugitivo armado, ya que según él tenía experiencia en el asunto.

Cuando Klotz se dirigió a hablar con el jefe, dejó sobra una mesa el testamento, Thomas lo tomó con gran curiosidad descubriendo alguna información que deliberadamente el detective había mantenido en secreto. Había otra indicación específica en el testamento que había pasado por alto contar y Thomas lo había descubierto. El joven dejó el testamento en la mesa y se fue rápidamente a la recamara de Jessica.

Eran las seis de la tarde y el cielo se había tornado nublado, Liam permanecía sentado en la silla del que debería ser el Señor Cromwell, se le notaba pensativo, observaba absorto la chimenea que iluminaba la sala entera, recordaba cómo era su padre, jamás había jugado una vez con él, incluso lo envió al internado más lejano que se le ocurría. Su padre nunca fue así con Morris pasaban tiempo juntos y platicaban, cuando Liam estaba en casa por las vacaciones, rara vez le hablaba, sólo le repetía una y otra vez que esperaba mucho de él. A veces pensaba cómo sería su madre con él, según le contaban sus hermanos, jamás sonreía pero el día en que nació sonrió con la alegría de su corazón.

De pronto un ruido que parecía provenir del bosque en la parte trasera de la casa, eran disparos, Liam se estremeció pero permaneció en su sitio sin intención de moverse aún cuando cada vez más, los disparos se escuchaban más cercanos y sus manos temblaban. Una torrencial lluvia comenzó a caer sobre la ciudad, taladrando los nervios de Liam.

Se escuchaban gritos, Jessica permanecía asustada en su habitación pero Thomas decidió salir a ver ya que incluso los policías que custodiaban la entrada de su recamara se habían unido a la persecución de Morris.
- Ve a la sala y trae a Liam, ¡ese tonto no puede quedarse ahí solo! - lloraba Jessica

Thomas la dejó bajo llave y se corrió a la Sala donde ya se encontraba Morris en frente de Liam. Klotz caminaba lentamente a la sala y se detuvo a observar el cuadro familiar una vez más.
- Hazlo - murmuró, se escuchó un disparo, Klotz permaneció inmóvil - Completa el trabajo - dijo en voz suave y un segundo disparo resonó por toda la mansión, seco, frío, desgarrador.

Klotz irrumpió en la sala y observó a Liam con una bala en el pecho, inmóvil en la silla de su padre. Thomas estaba herido en el brazo, se retorcía del dolor en el suelo mientras que Morris sostenía inmóvil el arma. Klotz se la quitó sin que éste pusiera resistencia y fue arrestado de nuevo por la policía.

Thomas miraba con gran ira a Klotz, pero éste ni siquiera lo miró, hizo que Jessica bajara las escaleras y viera el cuerpo de su hermano sangrando en la silla, Thomas se opuso, pero tanto Klotz como Jessica insistieron. La joven vio a su hermano menor, trató de acercarse, pero no pudo caminar, se sentó sin quitarle la vista de encima.
- Diez años, tan solo eso - decía llorando - ¿Porqué él y no yo como mi madre lo hubiera querido?
- No digas eso Jessica - susurraba Thomas mientras la abrazaba.
- Debo hacerlo, nuestra madre siempre tuvo la razón, siempre nos recordaba las leyes “Invita al ajeno a la familia y verás la desgracia” decía, cuánto me querría ella a mí muerta antes que a él.

Klotz ordenó que lo sacaran y lo prepararan inmediatamente “No debemos desobedecer las leyes aún más ¿verdad?” dijo como si se burlara del sufrimiento de la familia de la cual la única que quedaba en pie era Jessica. Era seguro que por parricidio y fratricidio no merecía menos que una pena de muerte, los horribles crímenes eran demasiado nefastos como para ser benevolente o piadoso con el fiscal Morris Cromwell.

Luego de que removieran el cuerpo, Jessica se sentó en la silla cuando nadie la veía, manchando sus manos en sangre.
- ¡Yo lo maté! ¡Yo lo maté! ¡Yo lo maté! - Gritaba llorando como una posesa - ¡Yo lo maté! ¡Yo lo maté! ¡Llévenme a mí! ¡Su sangre está sobre mis manos! ¡La sangre de los Cromwell nunca debe caer en manos de ajenos! Debo ser castigada ¿Verdad señora Cromwell? - balbuceaba mientras ya entre muchos trataban de arrancarla de la silla a la que se aferraba - Sí, debo ser castigada por quitarle todo lo que usted quería.

Thomas intentó calmarla pero fue inútil, llamaron a un doctor quien terminó por sedarla y ordenó urgentemente a un hospital de salud mental. Thomas se negó, dijo que tal decisión era exagerada, acababa de ver escenas que alterarían a cualquiera, dijo que la cuidaría una noche y si aún persistía en sus delirios entonces haría caso al consejo del médico. Klotz apoyó la idea y el médico aceptó. La policía dejó la casa y solamente quedaron Jessica y Thomas, solos en la gran mansión. Klotz tomó el testamento y dijo a Thomas:
- Luego hablaremos de esto, ya que Morris me dio el derecho de encargarme de los trámites legales, que pasen una noche tranquila y cuide mucho de la señorita.
Thomas no contestó y Klotz se fue bajo la tormentosa lluvia.

Will se acercó a Crimson para preguntarle qué ocurría, pedía explicaciones para dejar a Freed hacer semejante cosa ¿Estaba mostrando una ilusión o estaba generando tales horribles escenas en la realidad del mundo de abajo?
- El final viene ya - contestó Crimson - Ya he visto esta historia, te agradará analizar los datos de cómo terminará.
Will confió en Crimson como siempre y esperó paciente la última parte de la melodía. La cuarta parte se terminaba y Freed comenzaba a tocar la culminación de su obra.

Texto agregado el 17-04-2013, y leído por 88 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
17-04-2013 Truculento y llena de misterio este capítulo, a mi también me gustaria saber como terminara todo esto. Un abrazo hermano cuervo. Cinco aullidos yar
 
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