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EL UMBRAL DE NIETZSCHE.
(Indiscreciones de una mano.)
(Cuento corto) Serie Negra.
Por DANIEL O. JOBBEL.


Una mano: Busca amor, no lo encuentra. Una mano toma un fruto, lo condena a prisión, la otra lo aleja, le dá libertad. Esa otra ahuyenta, prende la antorcha, hace gestos, repliega dedos, rasca el hoyuelo de la pera, toma un lapicero, esa mano escribe cartas de amor, y equivoca su camino hacia los sueños. Equivoca su siamesa prueba de injurias, y bendice con una y amenaza con la otra. Pinta un lago una mano diestra, ejecuta una lista, lo mancha, lo ahoga en tinta la siniestra.
Es difícil que una mano hable, porque no tiene boca, lengua.
Pero con sus gestos imagino el diálogo.
- ¿Vos no tenés gente para nominar y suprimir?
En la imaginaria de mi lista dije que fantaseaba con algunos nominados que asemejaban monstruos de pacotilla y otros enseres. Disfruté hasta la última gota, tratando escrutar en el fondo, donde se pierden las miradas, gestos, y hacia donde va esa mano.
- ¿Todos tienen una lista? ¿Vos no?
Y dije no.
- ¿Para qué?, pregunté.
Una mano traza un pájaro, otra lo enjaula. Como un Maltés, hay una mano negra con luz en su falda que construye escaleras, una de sombras que afloja los peldaños azucarados de azúcar negra. Peldaños que lo llevan a una dimensión desconocida.
-Sabés, tengo una bala con un nombre.- me dijo.
Ruleta rusa de la hipocresía.
A menudo se despertaba en el sillón mullido, y como tenía el sueño no tan pesado desconfiaba como una gallinita y salía a cacarear con revólver hacia la noche mirando la nominada lista sin decir nada, observando fijamente el papel como si fuera una pared blanca; loca, dije, pobre loca. Había otras noches en que se esforzaba y cerraba sus falanges; solo aferraba la culata, el gatillo sigiloso y la mano por la mañana se iba a su lecho mareada, y por la tarde retornaba borracha, llena de hastío y de alcalóides. Se sentía valiente, jugada, abandonada a su suerte. Sin embargo, a pesar de tanta impunidad, y de armas, esa mano tenía cierto miedo, y un presentimiento atroz, constante y comprensible de una mujer sola. Alguna vez soño con dar amor. Esperaba una caricia en un desayuno, llevarle la cucharita con miel a su boca, y cuando era necesaria ser útil para el trabajo digno. Extraña el sueño y las ganas de dormir, como se debe, relajarse en una cama de sabanas limpias, donde a través del polvo de oro nace una mariposa del capullo agusanado. Imagina un sol que brilla hasta donde se acaba la vista. Nunca se pregunto porqué quiso ser mano. Develando un recuerdo, de sexo sucio, de amores falsos, de múltiples prontuarios, tocando los barrotes de una húmeda celda, de pasajeros saludos, de trabajo mal remunerado, de piel agrietada por el esfuerzo, a esa mano la vencían a veces aquellos irresueltos avatares. Buscar una excusa, eso era. El detonante de un sueño loco. Salvar el pellejo por nada. Solo por desahogo. Comiéndose las uñas. Debía sí estar alerta: al primer descuido, chau. Se sentía espiada, enloquecida, nerviosa, salía a la puerta de los bolsillos con sigilo. Entonces la persiana apenas abierta, y apenas si se movían las hojas de los árboles, a lo lejos algún esporádico ladrido de perros, la exaltaba. En el elástico del portaligas portaba el revólver cerca de ella, esa inquieta pierna diestra. Y el silencio es su cómplice nocturno. Ella inventa, inventa una venganza desfachatada, el dedo en el gatillo, el percutor inquieto y yo que le impulsé a gatillar. Se dibujó una mordaz expresión y la revancha satisfecha. Un disparo que sobresaltó hasta los escuerzos en la zanja. Un sonido seco, sordo sonó y un color bermellón manchó el cuerpo desplomado. ¿Importó acaso el diálogo?, ¿donde había sucedido? ¿O quizás el peor castigo y condena era que le hubiesen hecho escribir cien veces "no debo...?"
- Te dije que tenía una bala con un nombre.
Siempre pensé que la ausencia de malicia estaba más allá de la locura. No llegar a ese límite. Por unos segundos me sentí dañado, pero no loco.-

Texto agregado el 12-11-2012, y leído por 217 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
17-11-2016 ¡Querido amigo, la boca no habla pero piensa! Eso lo aprendí de Martin Heidegger. Reivindicación de la mano. Solo quien tiene mano y no garra, pezuña, o cualquier otro miembro delantero, es capaz de crear todo lo que el ser-en-el-mundo ha creado y en primer lugar, el lenguaje, símbolo por excelencia. Marthalicia
26-04-2013 Todo lo que puede ocultar un mano?? Inventiva salvaje, inquisidora, intrigante. Toda intriga basada en un solo elemento. Esa mano de alguien desesperado. Realmente ¡¡Bueno!! criterion
20-11-2012 Gran inventiva la tuya. Me tuviste en suspenso con la mano. Un saludo. Yasmine
14-11-2012 Excelente cuento, tienes una tremenda creatividad, que permite imaginar como actúa tu personaje , la mano. Quien puede imaginar que una simple mano puede ser tu musa?. Hermoso. Aliciacometa. Aliciacometa
12-11-2012 Que puedo decir? quedé sin palabras...magnifico cuento! silvimar-
12-11-2012 Siiiiiiiiiii, la mano, mejor dicho. el dedo sabía lo que quería. Genial, amigo Daniel. Genial. Me encantó. Está de colección. Un abrazo. SOFIAMA
 
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