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Reto Ganadores Nº 3, participación.

RINCÓN de CORRECCIONES de NÍNIVE 6

http://www.loscuentos.net/forum/9/4024/

Había llegado el gran día, la final del recital de canciones organizado por la empresa Del Solar Ltda. que se llevaba a cabo desde hacía cuarenta y cinco años. Todos podían participar, gerentes, ejecutivos, técnicos, secretarias, empleados, obreros y familiares.

Seleccionados los seis finalistas, se designaría el primer, segundo y tercer lugar, el premio invitaba a participar; una suma de dinero importante y una semana de vacaciones para el ganador.

Luciano Campos, (Campito para sus compañeros de trabajo) era obrero de la empresa desde los dieciséis años, había comenzado a trabajar como jornalero y a sus cincuenta y nueve años era capataz de obra. Cantaba desde niño en la parroquia de su barrio, tenía una hermosa voz con registro de tenor con la que deleitaba a quién quisiera escucharlo.

Su repertorio era variado, “Júrame” de José Mojica, “El día que me quieras” de Carlos Gardel, su gran hit, por nombrar los preferidos, pero su pasión eran las arias de ópera y sus entusiastas auditores debían aceptar escuchar una que otra sin dejar de bromear: -¡sáquele primero la telaraña, compadre!- pero él no se inmutaba, era el precio que debían pagar sus amigos para que él también disfrutara, no les causaba ninguna molestia escuchar música de ópera mientras saboreaban una parrillada con cerveza y vino tinto.

Luciano se perfilaba como el favorito, un jurado calificado determinaría el ganador o la ganadora y en ésta oportunidad la Gerencia había contratado una orquesta para que acompañara a los concursantes.

El día establecido para el gran festejo, Luciano despertó muy temprano, algo nervioso, su mujer ya tenía su frac y camisa planchados, su corbata de lazo impecable, los zapatos muy bien lustrados y sus calcetines nuevos, nada había quedado al azar, a la hora indicada se dirigió al evento con su esposa, sus hijos, su suegra y sus nietos.

Se dio inició a la competencia, el jurado en primera fila con sus blocks de apuntes y el ceño fruncido, daban así el toque de solemnidad y rectitud que el certamen merecía.

Luciano, con dedicación de profesional, vocalizó quince minutos antes de su participación para calentar la voz, se sentía seguro, más aún, ya se
sentía ganador. Interpretaría una canzonetta napolitana.

Escuchó su nombre por los parlantes, decidido y muy seguro se ajustó la corbata, acomodó su pelo, su espesa barba y bigote con las manos y sonriente Se detuvo frente al micrófono, la orquesta inició los cuatro compases de introducción.

En el preciso momento en que debía comenzar a cantar lo distrajo algo confuso, ¿qué sería eso tan extraño que tenía puesto en la cabeza una de las damas del jurado?, la orquesta recomenzó la introducción, Luciano inicia su interpretación “¡Che bella cosa na jurnata 'e sole!” … era un sombrero ¿de algún corsario abandonado?, tal vez ¿una reproducción disminuida del bicornio de
Napoleón, un diseño británico de antiguas décadas?, Luciano desde su estupor intenta continuar: “n'aria serena dopo na tempesta” la dama en cuestión con su sombrero y gruesas gafas lo observa expectante, como el resto del jurado, “Pe´ ll'aria fresca pare gia` na festa” Luciano intenta calmarse “che bella cosa na jurnata 'e sole, ma n'atu sole cchiu` bello, oje ne', 'o sole mio …, siente que un nudo le oprime la voz e irrumpe en un ataque de risa incontrolable, le duele la barriga y hasta siente un dolor agudo en las costillas, suelta la carcajada, se dobla en dos, corren lágrimas por sus mejillas, el público se contagia y comienza a reír, la orquesta deja de tocar, los espectadores aplauden, aumenta el volumen de las carcajadas. Luciano se retiró del escenario retorciéndose de la risa.

Descalificado, fue el veredicto de los miembros del jurado; poco a poco el ambiente volvió a la calma y prosiguió la competencia.

- ¡Inoportuno como siempre! - exclamó la esposa, -el papá no tiene perdón, perdimos el premio, perdimos las vacaciones, ¡es un irresponsable! ¿qué le habrá causado tanta risa?, pero no importa, ustedes y yo sabemos que era el mejor, ¡vamos a casa! cuando él llegue ya verán que se le acabó la risa, sabemos que es un artista y los artistas son así, ¡impredecibles!, siempre lo supe desde aquel día
que lo conocí y cambió mi vida.

Cuando yo esperaba un ramo de rosas él llegaba con un gato esmirriado que había encontrado por el camino, si lo esperaba vestido con elegancia para ir al cine, él llegaba vestido con un overol, si yo quería que cantara una canción de Camilo Sesto, él me cantaba La donna é mobile de la ópera Rigoletto o en el mejor de los casos una canción popular italiana, y yo, maniática de la facha y esclava del ¡que dirán! aprendí que la vida es una y decidí vivirla con él, un hombre leal, franco, romántico, imprescindible e impredecible-

http://www.youtube.com/watch?v=d_mLFHLSULw&feature=player_embedded






Texto agregado el 11-12-2011, y leído por 164 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
09-12-2012 Qué buena historia, te felicito. Un abrazo!! gsap
04-09-2012 Tiene temperamento el escrito, los diálogos así lo demuestran, con una fuerte preponderancia al aspecto emocional de la trama, es un sondeo en los estados anímicos, así me lo pareció, en fin, no me aburrí, encontré su narrativa seductora con respecto a su velocidad y detalles. Se agradece. nonon
26-04-2012 ¿Cuando esperabas rosas te llevaba un gato? No cambies ese hombre. De esos ya no hay! PAULINA_RUBIO
11-03-2012 Muy buen relato. Mis felicitaciones. Todas las estrellas para ud.-María.- maria-del-mar
14-01-2012 Pobre luciano!! me encantó este texto, es sensacional e impredecible! Felicidades, escritor!! Niebla-Peregrina
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