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MIKE HAMMER Y LOS SINSABORES DE UN INGENUO DETECTIVE.
(Cuento corto) Serie Negra.
Por: Daniel O. Jobbel.


El hombre está solo y espera con un café por medio. Espera, quizás, algún encuentro fortuito siempre a punto ya de producirse. Hacía rato que se había devorado parte del tiempo. Es sabido: el café acelera el pulso. La atmósfera es lo principal. El simple hecho de estar en un ambiente amigo lleno de posibles romances y de viejos amigos con quienes nos juntamos por largas horas para hablar de cosas vitales, o quizás frívolas. Lo imprescindible es estar. Y esos sitios, son el pulso más palpable de nuestra ciudad. Al cabo, si en Rosario uno dice Capote es muy raro que no se sepa que se trata de un bar símbolo, un lugar con historias. A eso lo traje a mi amigo Mike Hammer. Un detective despistado, pero que conoce de fútbol. Je, je...
Me lo había presentado Samuel, el Guaso para los amigos de lo ajeno, (hijo fallido de un comisario retirado, hoy prófugo tras escapar de la Alcaidía de Jefatura), lo conocí, como dije, una tarde que juntamos orín en la cola del Pago Fácil, después de un par de cervezas. ¿Por qué nos encontramos en Bar Capote? ¡Que pregunta! Sherlock. El último bastión de Don Vicente de La Mata, un Capo de la redonda.
El duro de Hammer estaba allí. Con ese sombrero gastado colocado de lado, apenas pude reconocer su nariz de boxeador, los penetrantes ojos celestes y el mentón de bulldog, cortado como a hachazos. Traía su viejo perramo de solapas anchas, medio arrugado y un cigarrillo clavado en los labios. Medía cerca de un 1,80 y había allí muy poca materia blanda. Sus ojos eran grises, con fríos destellos. Sus modales bajo aquel traje gris, sugerían que era un sujeto con el cual no resultaría sencillo cambiar opiniones. Por favor, que no vaya a descubrir que suelo mentir, que lo idolatraba cuando era niño. Quisiera ser yo el que le cuente a este que la gran ciudad no dejó ninguno de su talla, ni uno vivo. Me encantan los tipos duros que se visten de negro y muele a golpes a sus rivales.
Ese tipo osco, de pura risa siniestra, pensé en Heath Ledger, ese, que compuso un Guasón extraordinario en 'El Caballero de la Noche' (2008); incluso dentro de una notable saga de grandes actores, con solo recordar a Gary Oldman y Morgan Freeman, que cada tanto pasa con por mi escritorio a saludarme, famélico, y a pedir informes policíacos sobre técnicos desaparecidos, payasos jugando al espionaje con jugadores en problemas, o charlar de bueyes perdidos, y dirigentes acusados de asesinatos en serie. Le iba a pedir que, una vez más, tocara algun acorde de la canción con esa guitarra de 'I'm Not There', donde Ledger interpretó a un actor ficticio llamado Robbie Clark, uno de los seis personajes que representan distintos aspectos de Bob Dylan. Pero no. No era Ledger. Si el verdadero Guasón viniera a buscarme una noche con esa risa sarcástica, ¿dónde mierda me escondería? Acaso el viejo Tom Waits alcoholizado, reirá tras el humo del crack si en esa redada logra salvar la vida. Es decir, no era Ledger, pero sí Hammer. O eso parecía.
"¿Qué le pasa, a usted? ¿No escribió, acaso, que el único que podía hacer de Hammer en este país era yo? Muy bien, acá me tiene. Hablemos
", dijo el tipo. Su llegada a este lugar (Capote) se debe al misterioso 'Escuadrón Merluza' asociado con bandas de la droga rosarina, que se dedican a reventar gente que no cumple. ¿Qué se sabe de la influencia del duro grupo de pistoleros en los alrededores del polígono Tiro Suizo, donde encontraron a dos chicas muertas? Según el médico forense, ambas fueron drogadas, violadas repetidas veces, magulladuras en las muñecas, de lo que se deduce fácilmente que en algún momento habían estados atadas, una o dos heridas en el cuello de carácter mortal (incisión de la carótida, en el caso de una el tajo casi la había decapitado), y golpes contusos en todo el cuerpo ¿Conocían al asesino, actuó solo, fueron por diversión y terminaron así? ¿Cómo entiende que alguien pueda hacerle eso a unas pobres pibas? ¿Que uno loco ande matando gente por la calle?
Hammer carraspeó y ensayó una defensa. " Quizás un jardinero despechado porque su hermano iría preso por reincidente. ¡Tal vez vendetta! Usted sabe lo que hace la droga. Y peor, dijo, quiere decir que no sólo puede matar, también puede mentir, ser cómplice". Mucho humor negro. Como las historias de Quentin Tarantino, esa con Woody Harrelson y Juliete Lewis ¡que pareja diabólica, en Asesinos por naturaleza! (1994) Poca gracia me hace. "Algo habrán hecho, hablado. Buchonas. Espía es una persona que se dedica a observar o escuchar lo que sucede para obtener información y que transmite a aquel que tiene interés al respecto". No me tome el pelo Hammer. A ver si se la creo. La mesa de ese sábado, por cuestiones que no se conocen bien, pero aparecen, esa mañana se había puesto poco seria...
Efectivamente, ese tipo era un Guasón perfecto, y mientras lo confirmaba él apagó su cigarrillo en mi taza de café. Oh, no. Eso me pasa por largarme a imaginar cosas sin pensar que algún día, como los sueños, pueden hacerse realidad. Traté de disimular mi sorpresa. Fue peor. Él había pedido una picadita. ¡Oh my God! "¿Espera usted, periodista, publicar el reportaje en policiales?", atinó a decir. Sonrió con ironía. ¡No joda! Mike. Como detective sabe de sitios donde el pillaje y el alcaloide es moneda corriente. Usted sabe más de lo que cuenta. "¡Déjese de bromear chabón! Ya dije lo que todos esperaban oír. Ahora hablemos en serio, ¿quiere? Si su oficio es preguntar, el mío es buscar la verdad, lo que no siempre es lo mismo. ¿Me sigue?" Lo que más me irritó fue esa horrible muletilla, ¿me sigue?, como si me hablara Lita De Lazzari. Tragué saliva e hice lo que pude. El tipo es un duro.
Mike Hammer respiró. Había atacado sin piedad la bandeja con aceitunas negras, regadas con aceite de oliva y ají molido más pimienta negra. Sin embargo, no había atacado el vermú. Esta vez su frente de batalla era otro. Tomó un escarbadientes y lo rompió por la mitad. Estaba nervioso. Hammer se despachó luego de meterse el mondadientes en la boca. ¿Usted llevaría a vivir a su casa a un pibe como ese? Lo dijo mordiendo las palabras. No lo sé, dije.
Hammer otra vez, atacó un salamín casero, cortado al chanfle, que pedía que lo terminasen en primera vuelta. Era un salamín sin balotaje. Tendría su merecido. Pude avanzar como si allí se terminase el mundo. Buen sabor, pan tibio. Manteca. Queso con agujeros. Aperitivo. Caminando por la cornisa de la intolerancia, miró hacia la vidriera. Puso cara de asco. Otra pitada a la colilla. Intempestivamente giró la charla hacia otra alternativa. El fútbol. ¿El caso del Cancerbero Melómano, cuánta guita hay?, dije. "Supongamos que juegue, hay que adornar, algo juntamos, pero no alcanza. ¿Sponsors? Un kiosco de alcaloides, Off Shore en paraíso fiscal y un transa, posta, posta. Hay mucha parafina para la negociación. Lo pedimos prestado a un ‘fantasma’ y habrá que devolverlo ¿Entiende?..." ¡Ah, bueno! Así anda el fulbo. Además de opaco detective solía ser un ignoto técnico de fútbol.
Cuando tenga al Cancerbero Melómano listo para jugar, usted Hammer o Guasón. " Llámeme como quiera. Pero mi nombre de pila es Julio ¡Eh!..." Bien, bien ¿Qué va a hacer con el viejo 2 Isaurralde don Julio? ¿En qué quedará su emblemático 4-2-2? " Mmm… Números. Como cuando en la falopa cuatro por una es regularmente pura. A veces dos más dos son cuatro y otras, veintidós. Como la que calzo. Usted me entiende, ¿no? Sino mire la sobaquera." ¡Ah, sí, sí! Esa cosa., mirá vos ché, ¡lindo el caño! Amigo. ¡Oiga, ésa es una cita de de Mickey Spillane en el libro I, the Jury! (Yo, el jurado)." No me mezcle novelas negras de detectives, ¿quiere?..." Al pelo viene apuntar la cita. Vió, los escribas somos recurrentes. Paranoicos. Siga. No interrumpa.
"Lo que yo necesito es que se junte pero no mezclar, que se junte con… ¿cómo le dice usted al 2 ese? ¿El Cancerbero Melómano?. ¿En serio? Qué boludo. Mirá que hay nombres. Caramba, ¿hasta dónde es posible mentir? Este es un tema teórico: ¿cómo es posible mentir hasta un límite ya lindante con el delirio. Digo ¿juntarlos?..." ¿Un doble cinco?, dije. " O usted me está tomando para el churrete. O es un boludo total. Ah, ya sé. ¿Idiota útil? ¿Servidor de alacranes? ". Pido disculpas si acaso. Pero ojo al piojo, que ese chico se pega unos viajes y no vuelve...
"Oiga, usted periodista, no me rompa las pelotas", me dijo tajante el tipo. Todo muy lindo, pero me parece que así le va a costar armar un bloque tan sólido y equilibrado, con el Melómano más libre, volantes como Cafú por afuera… De repente crispó el puño y lo reventaba contra la mesa. Sin embargo, se contuvo. La cosa no se arregla con miradas, ojeadas o vistazos," qué tal si nos arremangamos vos y yo." ¡Eh! Cálmese, don MIKE...
¿En qué me equivoqué? Ya sé, ¡Cafú no era volante! Y el Melómano va por adentro.
Julio o Hammer me clavó su peor mirada de furia ígnea. Al lado suyo, sangran las úlceras cavernarias ante la paparruchada, dijo. La verdad que no me hacía mucha gracias pero bueno. "Oiga usted, ¿Consume alcohol? ¿Con qué frecuencia? ¿Desde cuándo? ¿Cuántas veces al día? ¿Qué suele tomar?"... Jajajaj…, reí grotescamente.
"¿Por qué no vuelve a escribir en En Página12 y se deja de hablar de fútbol?"... ¿Y Arsenal?, dije. La cosa, hoy es Central Córdoba, entiende, acá, es ganar o morir. Nada más. ¡Quiero legionarios listos para la contienda! Whooo Remember, We Were Soldiers , con Mel Gibson, Mr. Julio. Como jugar de contra y no caer en el intento.
Ya no estaba de humor el tipo. Decidió irse. Acomodó su sombrero, mordió otro cigarrillo y el semicírculo de su boca se cerró aún más, apuntando hacia sus zapatones. No iba a rendirse. Su último gesto de despecho merecía un Oscar. Amagó con tocar la sobaquera. Se aseguró que el caño estuviese allí. Mientras ese corpachón desaparecía de mi vista, pensé en el Guasón de Heath Ledger.
De él también se decía que era un actor de películas menores, hasta que Christopher Nolan se cruzó en su vida. Y en la recta final de su carrera, y recibir el reconocimiento que merecía, consiguió opacar al mismísimo Batman, nada menos. Lo nominaron al Oscar, claro, y lo ganó. Sin embargo, la sobredosis pudo más que su personaje. El tipo nunca supo aclarar el caso de las chicas de Tiro Suizo. Menos la influencia del Escuadrón para-policial. ¿Y? ¿A quién le importa? Suerte con el nuevo proyecto, Hammer. "Que le sea leve periodista. Disfrute la picada y el café. Agradezca que no nos arremangamos vos y yo, porque si no ni la cuenta"... Así es ella, me dije; la vida; es la alegría, el fútbol...
Eso sí, la picada y el café lo pagué yo...>> -

Texto agregado el 04-12-2011, y leído por 299 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
08-08-2012 Una forma muy especial, estilista diría de mezclar distintos géneros, futbol, detectives, y una mezcla de ironía. Muy bueno. criterion
04-12-2011 me gusta sí =D mis cariños dulce-quimera
 
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