LA CORRUPCION, MAL DE ARGENTINOS, MAL DE TODOS.
¿Quieres saber quién soy?
Soy la corrupción.
Me dieron vía libre
para hacer lo que se me antoje,
estoy destruyendo todo a mi paso.
Desde que nací, nadie quiso
tener amistad conmigo,
me miraban de reojo.
Dicen por ahí que lastimo mucho
y que por mi culpa no puedo dejarles
un futuro virtuoso.
Sé que a mi paso
fui matando gente,
En realidad.. creo
que me inventaron por eso.
Las cosas que hago, son indeseables,
los que por una de esas quedan vivos,
no parecen humanos.
Antes hace mucho muuucho tiempo,
ninguno sabía de mi existencia;
pero ellos, los gobernantes
me obligaron a destrozarlos
a no dejarlos en paz, a robarles
la última esperanza de vida que les queda.
No tengo tiempo para explicarles más,
tengo un trabajo descomunal.
La herencia que les dejaron
los cobardes, con mi ayuda,
está en el párrafo siguiente.
Les dejamos cerebros deficientes
como trastos viejos; y en los rincones del silencio,
las inmundicias que fueron haciéndose realidad
por mis tutores, que han logrado
llevar los venenos para que no puedan salir
a la superficie nunca más.
Esta herencia está colocada,
para ustedes queridos ciudadanos,
en el límite de lo desconocido.
La herencia que les dejamos
ni siquiera va poder ser leída,
porque está a la vista: problemas neurológicos
que trae consigo el derrumbe de la personalidad;
setenta por ciento de la población infantil
abrazándose a la indigencia y un futuro,
si llegan, viviendo en hospitales de por vida
y hasta que la muerte se los lleve
sin haber vivido lo suficiente;
un millón y medio de ciudadanos
viviendo con un peso por día.
Conclusión, cosas que se heredaran
hasta nunca acabar.
También les dejamos de heredad,
el de ayudarse a ustedes mismos,
es decir, arréglensela como puedan,
no sin antes saquear los bienes públicos,
aumento de las jubilaciones de privilegios;
ingresos reales que se desplomaron
en un callejón sin salida;
desempleos y nada de trabajo;
ancianos que para que lo atiendan
recurren al juicio; la falta de seguridad;
embargos, deudas y colapsos
en todos los órdenes.
También les regalamos
nuestro buen trabajo,
el cincuenta y tres por ciento
de argentinos pobres.
Erosión en un veinte por ciento
del territorio.
No puedo abarcar en esta nota,
toda esta herencia espeluznante
que supimos dejarles,
junto con doscientos mil cartoneros
que deambulan por la ciudad,
y quien sabe por donde más.
¿Hubo gobiernos o no?
¿Hubo y hay anarquía?
Esta última es la correcta
no cabe duda, pero una anarquía,
donde hemos tenido que cobrarles
para destruirlos.
La corrupción.
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